Cinco propuestas para disfrutar del enoturismo del Ribeiro

Carmen Fernández

Miércoles 11 de Diciembre de 2019

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Sumergirse en este territorio ourensano es hacerlo en tierras de agua, arte e historias de vino y vida

Paisaje, patrimonio, historia... pero, sobre todo, viñedo y viticultor. En el territorio del Ribeiro, en pleno corazón de la provincia de Ourense, se respira la cultura del vino en cada rincón. El impacto de este industria ha sido de tal envergadura a lo largo de su historia que resulta imposible concebir al uno sin el otro. Aún hoy el vino sigue siendo el principal motor económico de la comarca do Ribeiro, lo que nos permite sumergirnos en la cultura del vino en cuanto podemos un pie en cualquier parte de este amplio territorio del Ribeiro, enclavado en la confluencia de los valles formados por los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño.

La D.O Ribeiro se extiende a lo largo de 2.500 hectáreas que abarcan los ayuntamientos de Ribadavia, Arnoia, Castrelo de Miño, Carballeda de Avia, Leiro, Cenlle, Beade, Punxín y Cortegada pero también varias parroquias del ayuntamiento de O Carballiño, de Boborás; de Ourense, Toén y San Amaro. Pero el territorio del Ribeiro va más allá de la D.O y de la Ruta del Vino del Ribeiro, ya que el geodestino Ribeiro Carballiño, que también se ocupa de la promoción turística del territorio, agrupa un territorio mayor cuyo corazón podríamos situar en Ribadavia y los terrenos situados en las riberas de los ríos Miño y Avia, responsables de generar un microclima propicio para el cultivo de la vid pero también perfecto para hacernos disfrutar de la magia de este territorio, concentrando el calor en verano y las nieblas en otoño e invierno.

Aquí el viñedo se extiende desde la misma orilla del río y escala las laderas de las colinas dominando el territorio como el cultivo preferente que ha sido a lo largo de los siglos, marcando la ordenación del territorio y la economía de sus gentes. Un cultivo que arranca desde los primeros vestigios históricos de los que se tienen noticia – no en vano en Castrelo de Miño se encuentra el lagar más antiguo datado al norte del Duero, situado en Astariz y fechado en el siglo III d.C – hasta su máximo explendor en los siglos XV y XVI, cuando los vinos del Ribeiro viajaban a América y se exportaban por toda España y Europa a Francia, Portugal, Italia y especialmente a Gran Bretaña. Un cultivo cuyo éxito dio lugar al fraude que muy pronto se comenzó a combatir, creando nada menos que en 1579 las ordenanzas municipales de Ribadavia, consideradas como un precedente de los reglamentos de las actuales denominaciones de origen.

Los cambios económicos, la filoxera, la introducción de variedades foráneas y la sobreproducción desdibujaron durante mucho tiempo la grandeza vitivinícola de este territorio que en este siglo vuelve a florecer, ganando superficies abandonadas. Se combinan así viñedos antiguos con nuevas plantaciones en las que se apuesta por las variedades autóctonas, fundamentalmente Treixadura, Torrontés, Loureira, Godello y Albariño en las blancas y Sousón, Brancellao, Caíño, Ferrón y Mencía, en las tintas.

Cooperativas, bodegueros y colleiteiros – una figura exclusivamente reconocida por la D.O Ribeiro que distingue a aquellos productores que únicamente procesan uva propia, procedente de terrenos que trabajen ellos (sean o no de su titularidad) y que elaboren menos de 60 mil litros-,  han apostado fuerte por los vinos del Ribeiro, trabajando para recuperar su lustre y ganando posicionamiento y premios a nivel mundial.

En este contexto tan rico en historias de vino y vida el enoturismo va ganando posiciones como un elemento fundamental para el desarrollo económico de este territorio, ofreciéndonos cada vez un mayor número de posibilidades. Dependiendo de nuestros gustos y tiempo, y partiendo de la necesidad de contar con vehículo para desplazarse, ahí van nuestro top 5 de imprescindibles para disfrutar del enoturismo del Ribeiro :

1. Empaparse de la historia del vino

Cubas del Museo del Vino de GaliciaCubas del Museo del Vino de Galicia

La provincia de Ourense atesora cuatro de las cinco denominaciones de origen existentes en Galicia así que qué mejor lugar para enclavar el Museo del Vino de Galicia, que podremos encontrar rodeado de viñedo, en la parroquia de Santo André de Camporredondo, en un edificio concebido originalmente como bodega cuya estructura se conserva exactamente igual que en sus orígenes. El edificio, que luego sería rectoral,  poseía nada menos que cinco lagares para abastecer de vino al monasterio de San Martín Pinario, en Santiago de Compostela. El ahora museo, inaugurado en verano de este año, recoge información histórica de la elaboración del vino en Galicia, información de las cinco D.Os gallegas, variedades, producción y varios  audiovisuales que nos permiten sumergirnos en la época de esplendor que vivió el edificio, que mantiene intacto su espacio de almacenaje de cubas, donde podremos encontrar la segunda cuba de más capacidad del Ribeiro, de Bodegas Freijido, con 30 mil litros de capacidad aproximadamente.

2. Visitar grandes bodegas y otras familiares

Viñedos de Adegas Celme

Con más de un centenar de bodegas encontramos desde grandes cooperativas, donde podemos ver el proceso más industrializado de elaboración del vino, a pequeñas bodegas familiares, muchas de ellas de "colleiteiros". De todas ellas, 19 están en la Ruta do Viño do Ribeiro, lo que nos garantiza que son visitables y, muchas de ellas, nos ofrecerán degustacións, visita a bodega o viñedos o alguna actividad propia, dependiendo de la época del año. Entre las que se convierten en visita obligada no pueden faltar Pazo de Razamonde o Pazo Tizón, que ofrecen además espacios para la organización de eventos;  Adega Pousadoiro y Val do Souto, por la singularidad de sus vinos, producto de una apuesta por el terroir y por la singularidad de variedades ancestrales como la caíño longo o Adegas Celme y Adegas Valdavia, por su apuesta por el enoturismo y por la elaboración de vinos que aportan diferenciación y calidad al Ribeiro.

3. Disfrutar del termalismo y los balnearios

Burgas de Ourense

Ourense es conocida como la provincia termal. No en vano, cuenta con seis hoteles balnearios, dos de ellos de la cadena Caldaria, Arnoia Caldaria y Laias Caldaria, integrados en la Ruta del Vino, además de 14 balnearios y cuatro termas, que ofrecen diferentes tipologías de aguas, tratamientos e instalaciones a través de circuitos termales cubiertos o al aire libre, como es el caso de las Termas de Prexigueiro, en Ribadavia, que destaca, además, por estar situada en un entorno natural incomparable. La oferta se completa con las que podemos encontrar en la ciudad de Ourense, una de ellas al lado mismo de las famosas fuentes de As Burgas, uno de los lugares más visitados de la capital ourensana junto a la Catedral, sus casco histórico y sus puentes.

4. Recorrer la historia de un territorio de película

San Cibrán de Las

Si el descanso que nos propician los tratamientos termales los combinamos con algo de actividad física y algo de historia, la desconexión será total. Recorrer el casco histórico de Ourense, el de Ribadavia o Pazos de Arenteiro, declaradas ambas Conjunto Histórico Artístico, visitar el Monasterio de San Clodio o hacer una escapada hasta el castro de San Cibrán de Las, una de las citanias más importantes de Galicia y Norte de Portugal, nos permitirá conocer la historia y la enorme riqueza patrimonial y etnográfica de este territorio y su relevancia a lo largo de los siglos hasta llegar a la actualidad, donde muchos de estos lugares se han convertido en escenarios de película, con rodajes de series como "El Desorden que dejas" para Netflix en Ribadavia o la película de Isabel Coixet, "Elisa y Marcela", en Pazos de Arenteiro. Eso sin olvidar que este territorio tiene su propio Palmeras en la Nieve, a través de una historia aún por recuperar en su totalidad del centenar de vecinos de la misma parroquia, Quintela de Leirado, que emigraron a Guinea Ecuatorial.

5. Disfrutar de su gastronomía

Elaboración del Restaurante SábregoElaboración del Restaurante Sábrego

La gastromomía lo empapa todo en Galicia y cualquier viaje no estará completo si no degustamos la gastromomía del Ribeiro con opciones variadas, desde las que se ofrecen en gastrotabernas de esmerada atención como el Gastro bar O Birrán, pasando por la amplísima oferta de la propia ciudad de Ourense, con propuestas para todos los estilos y bolsillos, incluida Estrella Michelin, o la más moderna y apegada a las raíces del Restaurante Sábrego, en Casal de Armán, donde podremos disfrutar tanto de visitas guiadas como de exquisitas degustaciones en espacios pensados para acoger eventos y celebraciones.

Viñedos Casal de Armán

Sea cual sea nuestra opción, lo suyo será acabar siempre con uno de los grandes tesoros de este territorio, su tostado, un un vino naturalmente dulce para cuya elaboración se realiza un proceso de pasificación natural de uvas autóctonas, blancas o tintas, en espacios cerrados. Se trata de una elaboración ancestral que nos habla de la propia historia del Ribeiro, ya que se elaboraba para consumo interno, en momentos especiales y habitualmente solo para las clases más altas.

Actualmente son apenas seis las bodegas del Ribeiro que tienen un tostado en el mercado, por su complejidad y escaso rendimiento -hace falta al menos 100 kilos de uvas pasas para conseguir 40 litros de este vino dulce-, pero sin duda es uno de los grandes reyes del vino gallego, marca de calidad y excelencia de estos vinos y de este territorio, que reivindica su lugar en la historia y su futuro.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo

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