“En México de 5 a 10 años veremos un crecimiento radical”

Carlos Borboa, director de Latinoamérica y Norteamérica del Concours Mondial de Bruxelles

Mariana Gil Juncal

Lunes 10 de Junio de 2024

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Carlos Borboa

Del 7 al 9 de junio se llevó a cabo en Guanajuato, México, la sesión de vinos blancos y tintos del Concours Mondial de Bruxelles (por primera vez fuera de Europa), con más de 7500 muestras provenientes de 45 países catadas a ciegas por unos 350 jurados.

¿Cuáles son las fortalezas del Concours Mondial de Bruxelles?

El concurso mundial de Bruselas es uno de los más grandes concursos a nivel internacional en número de muestras. Cada año en las diferentes sesiones del concurso recibimos más de 15.000 muestras de hasta 56 países. Además es uno de los concursos más prestigiosos porque somos muy duros a nivel evaluación porque no son un grupo de personas o enólogos que entregan premios sino que realmente se genera una muestra y una devolución a cada productor.

Y tenemos una metodología muy marcada y además somos independientes. Evaluamos con la ficha de la Organización Internacional del Vino y la Viña (OIV) pero no nos dejamos llevar por los parámetros que marca la OIV porque creemos que debemos ser independientes. Y por último el consumidor lo reconoce, es una marca reconocida a nivel mundial.

Con tantas muestras en el concurso, ¿cómo mantienen la excelencia de los resultados?

Porque solo el 30% de los vinos presentados en el concurso puede obtener medallas, ya que el concurso está regulado por la comisión europea y el servicio federal de economía belga. Este porcentaje es el que nos permite encontrar a los ganadores. Si este año la muestra es muy competitiva y la escala de evaluación sube pues la medalla de plata empezará a correr en los 88 puntos. Es como las olimpíadas, si un año los atletas de rendimiento están más veloces entonces hay que correr más rápido. Eso es bien interesante de entender porque las medallas no son estáticas, las medallas se mueven de acuerdo a este límite del 30%. Y eso nos marca la pauta de cuántos ganadores tenemos todos los años en todas las sesiones del concurso.

¿Cómo se organizan las 7500 muestras para ser catadas por los jurados?

Elegimos productos dentro de una misma serie que tienen mismas características, no sólo la cepa, región o condición general climatológica, sino también rango de precios. Nunca ponemos a competir un vino de 5 mil euros la botella con uno de 100 euros. Y lo más importante, tenemos en cuenta el nivel de producción ya que no ponemos a competir un vino que elabora 20 millones de botellas al año con un vino de tan sólo 100 botellas al año.

Así que, tardamos dos semanas en clasificar los vinos que llegan preseleccionados con toda esta información ya que todas las etiquetas tienen un código QR que nos dice de dónde es, cuánto cuesta, cuál es su volumen productivo, quién lo inscribió, qué añada es, de qué bodega o quién es el enólogo.

Todas esa información la volcamos a un sistema y nos da una preselección y a partir de eso ubicamos las botellas para verificar toda la información. Ese trabajo previo es muy complejo. Así que un catador puede tener en la mañana una sesión de cata con vinos sencillos como un Pinot Grigio italiano y se deben encontrar los mejores exponentes dentro de esa serie y después puede que toque catar vinos de Saint Emilion o Ribera del Duero y regresar más tarde a China. Por eso, lo que buscamos que hagan los jurados es seleccionar vinos con características particulares de buen desempeño. No hay que comparar un vino con otro. Se evalúa cada vino por separado, de hecho el sistema digital no te permite regresar para hacer cambios.

¿Por qué la organización del concurso eligió a México como primer destino fuera de Europa?

Es un sueño como mexicano haber traído el concurso a México especialmente porque somos un país emergente y porque lo que necesitamos es tener visibilidad a nivel internacional. Así que convencimos a la organización a través de múltiples informes presupuestales y de seguridad, de participación de jueces de todo el mundo. Fueron 4 años de completa planeación, seguridad y certeza de que el concurso se podría hacer aquí. Y esto nos permite posicionarnos en la esfera internacional de productores vitivinícolas, ya que somos un país que elabora vinos de calidad, pero somos un país adolescente con una gran historia productiva de 500 años de historia, ya que en México se inició el nuevo mundo. Pero nos perdimos y nos enfrentamos a lo largo de muchos a desafíos históricos. y recién hace 30 años que la industria revivió y hoy somos el resultado de esa gesta histórica pero de un empuje totalmente orientado a la calidad del vino y eso lo queremos proyectar en el mundo.

Por otro lado, siempre creo que el concurso tiene que ir a regiones emergentes que sorprendan a los jueces y a los periodistas porque yo he ido un millón de veces s Burdeos, a Saint Emilion, a La Rioja, a la Ribera del Duero y me encantan, son mis regiones favoritas del mundo, pero también quiero ir a Bolivia, a ver viñedos a más de 2700 msnm, al desierto de Mongolia a ver cómo los vinos se resguardan en la arena. Eso es lo que nos emociona en el mundo vitivinícola, seguir aprendiendo, seguir probando. Ese es el modelo de México, por eso ha sido tan exitoso porque este país tiene tanta cultura y tanta historia pero tiene una modernidad impresionante a nivel productivo con enólogos de todo el mundo. No hay país en el mundo que hoy a nivel vitivinícola tenga la diversidad de cepas, trabajo y manos. Estamos viviendo lo que vivió Napa Valley hace 40 años, es un momento de resplandor emocionante. Y uno de los principales pilares del concurso mundial de Bruselas a nivel organizacional siempre es reconocer regiones que están viviendo una cierta efervescencia y dinamismo. Y México es eso.

¿Por qué eligieron a la región de Guanajuato?

El estado de Guanajuato y la ciudad de León tienen la infraestructura necesaria para hacer realidad un concurso como este. De hecho hemos organizado dos concursos más chiquitos del concurso mundial, el México Selection by CMB y hemos tenido resultados excepcionales.

A nivel operativo hay un aeropuerto internacional a 30 minutos, un montón de hoteles de primer nivel, seguridad y un recinto ferial. Yo no puedo ir a Baja California y hacer un evento en el centro de congresos de Rosarito a una hora y media, sin ningún acceso, todo es complicado. Así que la locación es algo que nosotros también obviamente decidimos y no tiene nada que ver con si el vino de Baja California o el de Guanajuato son mejores o peores, pero queríamos que hacer un concurso que tenga lógica a nivel operacional, que le facilite la vida a los catadores. Hemos tenido un millón de equipajes perdidos y si estamos en medio de la nada nunca llegarían y desde acá tenemos la capacidad de reaccionar y de tener condiciones que propicien la cata. Y hay algo más importante que mencionar, es que el gobierno de Guanajuato es uno de los pocos estados que tiene la capacidad de jugar en equipo y de representar un país. Ellos no están haciendo el concurso por Guanajuato, claro que Guanajuato brilla y es la estrella en este momento, pero ellos lo están haciendo por México y esa es otra de las principales razones por las que nosotros hemos decidido hacerlo aquí porque sabíamos que ellos iban a abrazar al resto del país. Ya que todos queremos que haya más consumo, más producción, menos impuestos en el vino mexicano, más turismo enológico, más visibilidad y, por supuesto, más exportaciones.

México es uno de los mercados más interesantes a nivel consumo, somos 120 millones de habitantes y sólo 6 millones beben vino. Tenemos un potencial brutal al grado tal de que somos el primer consumidor de vinos de Ribera del Duero en el mundo, no se bebe más Vega Sicilia en el mundo que en México. Somos el mercado top 10 de Rías Baixas y somos uno de los principales jugadores de la DOCa Rioja. Tenemos un potencial de consumo y negocio brutal. El día que los mexicanos le demos oportunidad al vino de formar parte de la mesa diaria como a la cerveza o a los destilados el mundo se va a tener que detener un poco porque somos muchos mexicanos (risas).

¿Cómo observas la actualidad del vino mexicano?

Es una industria joven con un alma muy vieja ya que tenemos documentos del primer consumo de vino en nuestro territorio llegando Hernán Cortés a conquistar la gran Tenochtitlán y después tenemos 4 siglos de oscuridad apuntalados por una prohibición. pero afortunadamente el vino mexicano tuvo un renacimiento en los años 80/90 proyectándose a una categorización de altísima calidad. Somos un adolescente que está tratando de convertirse en un adulto, que está decidiendo a qué colegio ir, por eso tenemos tantas cepas y regiones. Por eso hace falta mucha estadística e información porque estamos por llegar a ese momento de madurez. Lo que sí hay es una convicción real por la calidad. Hay muchas inversiones nuevas, mucha gente de bodegas de todo el mundo invirtiendo en México como un país emergente con calidad. Y en los próximos 5  a 10 años veremos un crecimiento radical en el número de hectáreas, una definición de cepas y lo más importante, un consumidor educado e informado, demandando vinos de calidad.

El dato: Los resultados de las sesiones de vinos blancos y tintos del Concurso Mundial de Bruselas se conocerán el próximo 19 de junio en https://concoursmondial.com/

Soon: La sesión de vinos espumosos se llevará a cabo del 3 al 5 de julio en Alghero, Italia y la de vinos dulces y fortificados del 30/09 al 2/10 en Bruselas, Bélgica.

Mariana Gil Juncal
Licenciada en comunicación social, periodista y sumiller.
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