Lunes 12 de Enero de 2026
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El acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) ha recibido el visto bueno por parte de los representantes de los 27 Estados miembros de la UE. La firma definitiva está prevista para este lunes, 12 de enero. Este pacto llega tras 25 años de negociaciones y ha generado opiniones divididas entre los países europeos. Italia ha votado a favor, mientras que Francia se ha mostrado contraria.
El sector vitivinícola europeo, y especialmente el italiano que se ha volcado con el acuerdo, considera que este nuevo marco macroeconómico puede suponer una oportunidad para ampliar sus mercados. Lamberto Frescobaldi, presidente de la Unione Italiana Vini (UIV), ha señalado que la eliminación progresiva de los aranceles en los próximos ocho años podría mejorar la competitividad del vino europeo en Sudamérica. Actualmente, los vinos europeos que llegan a Brasil soportan aranceles del 27% para vinos tranquilos y del 35% para espumosos. El mercado brasileño importa vino por valor de casi 500 millones de euros al año, pero solo el 8% corresponde a productos italianos.
El acuerdo también es bien recibido por el sector manufacturero italiano, especialmente en regiones con fuerte orientación exportadora como el Véneto. Paola Carron, presidenta de Confindustria Veneto Est, ha explicado que el Mercosur es un mercado importante tanto para la demanda de bienes como para la obtención de materias primas necesarias en la transición digital y energética. Según datos recientes, las exportaciones manufactureras del Véneto hacia el Mercosur han crecido un 20,6% en los últimos cinco años, alcanzando los 743 millones de euros en 2024. Las exportaciones regionales a toda Latinoamérica han superado los 1.300 millones de euros.
Sin embargo, no todo el sector productivo ve solo ventajas en este acuerdo. Raffaele Drei, presidente de Fedagripesca Confcooperative, ha expresado reservas sobre la entrada de productos sudamericanos que no cumplen con los estándares europeos. Drei advierte que esto puede afectar a sectores agrícolas sensibles y a la seguridad alimentaria. Aunque reconoce que se han conseguido garantías adicionales por parte del Gobierno italiano, como mecanismos de salvaguarda y protección para productos con indicación geográfica protegida (IGP), mantiene dudas sobre el impacto en producciones como azúcar, miel, carne, arroz y maíz.
El acuerdo protege 57 indicaciones geográficas europeas reconocidas en Sudamérica, entre ellas Parmigiano Reggiano, Grana Padano y Prosciutto di Parma. A pesar de estas medidas, desde Fedagripesca consideran que la Comisión Europea no ha dado suficiente prioridad a la defensa del sector agrícola ni al diálogo con las partes implicadas.
La ratificación final depende ahora de cada Estado miembro. El debate sigue abierto entre quienes ven en este tratado una vía para impulsar las exportaciones europeas y quienes temen consecuencias negativas para ciertos sectores agrícolas.
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