Francia confirma resistencias generalizadas a fungicidas clave en viñedos y urge diversificar tratamientos

El informe anual recomienda alternar productos y reforzar medidas preventivas ante la reducción de sustancias activas autorizadas

Lunes 12 de Enero de 2026

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French Vineyards Face Widespread Fungicide Resistance in 2026, Report Warns

Este lunes, 12 de enero, se publicó la nota técnica común sobre resistencias a enfermedades de la vid para este año. El documento, elaborado por expertos del Instituto Francés de la Viña y el Vino (IFV), la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anses-CASPER), el INRAE, el Comité Champagne, las Cámaras de Agricultura y la Dirección General de Alimentación del Ministerio de Agricultura francés, recoge el estado actual de las resistencias a los principales productos fitosanitarios utilizados en viñedo frente al mildiú, oídio, podredumbre gris y black-rot.

La nota detalla todas las sustancias activas autorizadas en Francia para proteger la vid contra estas enfermedades y ofrece recomendaciones para mantener la eficacia de los tratamientos y limitar la propagación de resistencias. Los expertos subrayan la importancia de diversificar las sustancias activas empleadas y aplicar medidas preventivas como el control del vigor de la vid y la mejora en la calidad de las aplicaciones.

El informe señala que la prevención y gestión de resistencias se basa en diversificar los modos de acción mediante varias estrategias: limitar el número de tratamientos, combinar productos con diferentes modos de acción, alternar entre ellos durante la campaña, aplicar mosaicos territoriales y ajustar las dosis cuando sea posible. Estas estrategias buscan aumentar la heterogeneidad en la presión selectiva ejercida por los fungicidas para reducir la adaptación de los patógenos.

En relación al mildiú, durante 2025 se observó una presión baja en general, aunque con excepciones locales. Se confirma que existen resistencias establecidas a varios grupos químicos como QoI-P, cyanooximes, anilidas y CAA. La resistencia a acylpicolidas y QiI está extendida en todos los viñedos franceses. Para estos casos, las recomendaciones se centran en gestionar la eficacia más que en frenar el avance de la resistencia. Además, se detectaron nuevas variantes resistentes a ametoctradina (QioI) desde 2023. En cuanto a oxathiapiproline (OSBPI), aunque su resistencia es aún baja, se recomienda un uso muy controlado para evitar su expansión.

Respecto al oídio, no se aconseja ya el uso de QoI-P debido a su escasa eficacia. Se ha observado una diversidad importante de mutaciones que afectan a los SDHI, lo que implica que cada sustancia activa puede verse afectada en diferente medida según la mutación presente. Por ello, se recomienda limitar el número de aplicaciones por campaña y alternar moléculas dentro del mismo grupo químico para conservar su eficacia.

En el caso de la podredumbre gris (Botrytis cinerea), las recomendaciones insisten en emplear solo un producto por familia química y año. La alternancia entre familias químicas es prioritaria para evitar acumulaciones de resistencia. Aunque algunas resistencias específicas están presentes en niveles bajos o medios, no se han reportado pérdidas importantes de eficacia hasta ahora.

Sobre el black-rot, no existen datos recientes sobre resistencias específicas. Sin embargo, se recomienda aplicar las mismas reglas que para mildiú y oídio cuando se utilicen sustancias activas comunes a varias enfermedades.

El documento también pone énfasis en las medidas preventivas: elegir portainjertos adecuados desde la plantación, controlar el vigor mediante reducción de aportes nitrogenados o enherbado permanente y realizar trabajos en verde para mejorar la aireación del follaje. Para podredumbre gris es fundamental evitar heridas en las bayas y asegurar una buena ventilación del racimo.

La nota técnica recuerda que todas estas recomendaciones están basadas en datos procedentes del plan nacional francés de vigilancia sobre resistencias a productos fitosanitarios, ensayos realizados por institutos técnicos y empresas del sector, así como literatura científica internacional.

Finalmente, los expertos advierten que ante una reducción progresiva del número de sustancias activas disponibles por motivos regulatorios o medioambientales, es necesario adaptar los programas fitosanitarios según el estado real de las resistencias detectadas localmente y ajustar las estrategias durante cada campaña según evolucione la presión parasitaria.

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