Rompiendo mitos de consumo de los vinos blancos con el Master of Wine Norrel Robertson

Carmen Fernández

Martes 06 de Junio de 2017

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La segunda jornada de Os Encontros de Códax incluyó la cata de seis vinos blancos procedentes de Alemania, Francia, Portugal, Grecia, Australia y España

Master of Wine Norrel Robertson

Era un reto para Norrel Robertson elegir 5 vinos blancos internacionales para catar en la segunda jornada de Os Encontros de Códax que representasen diferentes tendencias actuales en la elaboración de vinos blancos alrededor del mundo.

Pero lo consiguió, y lo hizo con nota, al presentar a los participantes en esta iniciativa de las Bodegas Martín Códax - entre los que se encontraban enólogos, sumilleres y aficionados al mundo del vino- un total de seis elaboraciones que, a través de una cata ciega, nos permitieron viajar sin prejuicios de la mano de los vinos blancos.

Alemania, Francia, Portugal, Grecia, Australia y, por supuesto, España con un vino de la propia bodega anfitriona, fueron los lugares elegidos para el Master of Wine escocés para sumergirse en una cata llena de sabiduría a raudales ofrecida sin preteciosidad ni etiquetas, con el objetivo máximo de contribuir a acabar con falsos mitos y romper la tendencia cortoplacista de mercado y consumidores de beber los vinos blancos muy jóvenes. "Tenemos que darle tiempo a los vinos que elaboramos", explicaba al enóloga de la bodega, Katia Álvarez, "porque tienen una enorme capacidad de guarda, lo que les permitiría estar presentes en catas internacionales del más alto nivel". En el mismo sentido se expresaba Robertson, el único Master of Wine que desarrolla su trabajo en España bajo el sonoro nombre de su empresa enológica "El escocés volante", con base en Calatayud, donde tiene viñedo propio. Además, mantiene abiertos proyectos enológicos en Bullas y Extremadura y es consultor de bodegas nacionales e internacionales, algo que le permite viajar continuamente y ver lo que se hace en diferentes partes del mundo. "Es lo bonito de mi trabajo", asegura, "aprender todos los días y estar hoy en Galicia, mañana en Londres o en Sudáfrica".

Esa perspectiva viajera es, quizá, lo que hace posible que Robertson ofrecezca un punto de vista tan amplio de la evolución de los blancos a nivel mundial, dándole importancia más a los aspectos generales que podemos detectar en un vino (equilibrio, longitud de boca, intensidad y complejidad) que a la propia variedad o procedencia del vino. Y así se pudo comprobar en una cata en la que comenzamos por descubrir las particularidades de una variedad tan poco común como la Garnacha Gris en el monovarietal de Domaine Jones, de la región de Maury en la Rousillon francesa para saltar luego a la más conocida Riesling, de la que se cató una pequeña joya: Wunderwerk 2013 de la bodega Dreissigacker, de la región de Rheinhessen, un vino lleno de intensidad aromática y de matices, equilibrado y largo en boca, muy intenso y complejo.

Vindel 2013 de Martín Códax fue el tercer vino elegido para la cata, una de las elaboraciones especiales que hace la bodega a partir de una parcela muy concreta que ofrece una calidad y unas concentraciones de polifenoles que permiten la elaboración de esta singularidad de vino que se extrae tras un prensado suave y un acabado en barrica suave que le aporta ligeros toques de levaduras y pastelería; un blanco con cuerpo de tinto, como lo definiría su enóloga.

Grecia y Portugal fue las siguientes paradas en la cata. En el caso griego con un vino, Assyrtiko by Gaia, elaborado con la variedad del mismo nombre y ejemplo perfecto del recorrido que los vinos blancos pueden tener cuando se les deja evolucionar. El vino catado, de la añada 2016, se mostraba aún con una acidez afilada, incluso agresiva, que posiblemente dará lugar a una gran evolución a largo plazo. En el caso del vino del país vecino, nos encontramos con una elaboración intensa en nariz, producto de la fermentación en barrica americana. El vino, de nombre Esporão, añada 2015, ha sido elaborado por la bodega Herdade Esporão a partir de las variedades Antão Vaz, Arinto, Roupiero y Semillon. Esta última también sería la variedad del único de los vinos del Nuevo Mundo que se sirvieron en la cata de Martín Códax, un monovarietal australiano llamado Brokenwood elaborado en el Valle de Hunter, en Nueva Gales del Sur, que sorprendió a todos los participantes por su juventud en boca a pesar de sus años en botella pues nada menos que se cató la añada 2005, que ya no está disponible en el mercado. Un lujo de vino, ganador de diferentes certámenes, para poner punto y final a esta iniciativa que nos permite aumentar cultura vitivinícola y que, ante la buena acogida recibida, tendrá más ediciones, según anunció el director de las Bodegas Martín Códax, Juan Vázquez.

De izquierda a derecha: El enólogo de Martin Codax Luciano Amoedo; Norrel Robertson, Master of wine; Katia Alvarez, enóloga de Martin Codax; María Otero, Jefa de Enoturismo de la bodega; y Juan Vazquez, director de Marín Codax

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo
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