El almacenamiento del vino

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Martes 02 de Septiembre de 2014

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Si se piensa comprar vino es imprescindible saber en qué lugar permanecerá almacenado. A veces es difícil conseguirlo en el propio domicilio y algunas personas utilizan bodegas comerciales o locales especializados, para almacenar sus grandes vinos, o al menos los que desean guardar por un período de tiempo prolongado.

Almacenamiento del vino Compra-vino

Es imprescindible guardar los vinos al abrigo de la luz, en un medio sin vibraciones y a una temperatura constante. La humedad debe ser elevada y la ventilación buena. La temperatura es el factor más difícil de regular, lo que a veces hace olvidar las demás cualidades necesarias de una buena bodega. Las vibraciones echan a perder el vino, sobre todo los viejos añejos con poso: Las botellas tienen que moverse lo menos posible y deben estar alejadas de los electrodomésticos. Una luz muy fuerte puede asimismo perjudicar el vino, sobre todo el blanco. Aunque sea tentador exponer las botellas en la cocina o en el comedor, es mejor tenerlas en un lugar oscuro. Tampoco se debe guardar cerca de botes de pintura, cuyas emanaciones afectan al vino, o de levaduras, ya que las materias vegetales, y todos los alimentos en general, pueden provocar la aparición de hongos o de insectos perjudiciales.

La humedad evita que los corchos se sequen, razón por la que las botellas se guardan en posición horizontal. Si la bodega no es muy húmeda, se pueden sujetar las etiquetas con gomas. Una buena circulación de aire evitará los olores de moho o podredumbre.

El vino debe guardarse a una temperatura constante de entre 5ºC y los 18ºC: la temperatura ideal oscila entre los 10ºC y los 12ºC. Hay que evitar sobre todo las fluctuaciones extremas de temperatura: Si la bodega pasa paulatinamente de 12ºC en invierno a 20ºC en verano, no importa demasiado. Pero una variación de este tipo en una jornada o incluso en una semana, creará problemas. El vino se dilata y se contrae en las botellas, y el corcho sufre; el vino se infiltra alrededor del corcho y deja un depósito pegajoso sobre la cápsula.

Las bodegas ideales siguen siendo las cavadas en la roca, aunque las que han sido construidas en piedra o con ladrillos, como ocurre en las casas antiguas, son igualmente buenas. Hay que comprobar el emplazamiento de las tuberías de agua caliente, que pueden hacer subir la temperatura, y aislarlas en caso necesario. La circulación de aire debe ser buena. Para evitar los excesos de calor o de frío, es recomendable instalar burletes en puertas y ventanas. En lugar tiene que estar limpio, pero hay que desconfiar de los funguicidas utilizados para tratar el ladrillo o la madera poeque pueden afectar al vino. El mejor suelo es el de características porosas, porque mantiene una humedad elevada. Se puede colocar un manto de grava que se regará de vez en cuando.

Si no se dispone de sótano en casa, quedan dos posibilidades: Aislar convenientemente un armario o una parte de una habitación, o comprar una vinoteca. Hay aparatos de refrigeración capaces de mantener un armario, una pequeña habitación o un sótano a la temperatura adecuada.

Para guardar las botellas sin peligros, tanto los botelleros como las estanterías deben ser estables y de fácil acceso. Las bodegas tradicionales tenían compartimentos separados para ordenar sus vinos, ya que se solían disponer de grandes cantidades de un mismo vino. En la actualidad, existen muchos tipos de botelleros de formas variadas, de madera o metal y con capacidad para una docena de botellas o más. Los mejores son sin duda, los metálicos, porque no pudren, aunque en ocasiones rompen las etiquetas si no se tiene cuidado.

estanteria botellas vino

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