Martes 13 de Enero de 2026
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La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) ha advertido este martes que 2026 será un año especialmente exigente para el sector debido a la persistente inestabilidad e incertidumbre geopolítica. Las tensiones internacionales afectan a la industria por las oscilaciones comerciales, el endurecimiento de las políticas arancelarias y el aumento de los costes energéticos y de materias primas. A esto se suman los efectos del cambio climático y las dificultades en las cadenas de suministro.
FIAB señala que la próxima firma del acuerdo entre la Unión Europea y los países de Mercosur representa una oportunidad para la industria española, siempre que se incluyan cláusulas que garanticen los mismos estándares de calidad, seguridad y normativas sanitarias y medioambientales para los productos importados. La internacionalización sigue siendo clave para el sector, que es uno de los principales contribuyentes a la balanza comercial española. Por ello, la federación insiste en la necesidad de reforzar la presencia en mercados exteriores, buscar nuevos destinos para los productos españoles y potenciar la relación entre alimentación, gastronomía y turismo.
La organización reclama a las autoridades europeas y españolas que impulsen un marco que favorezca la competitividad de las empresas, con políticas que aseguren suministros energéticos a precios competitivos, fomenten la innovación, reduzcan la burocracia y fortalezcan las cadenas de valor. FIAB también pide evitar la sobrerregulación, la inseguridad jurídica y la elevada fiscalidad. Mauricio García de Quevedo, director general de FIAB, subraya la importancia de la estabilidad y la colaboración público-privada para que las empresas puedan planificar, innovar y contribuir al crecimiento sostenible. Considera fundamental avanzar en normativas clave como la Ley de Industria y Autonomía Estratégica y facilitar el acceso a fondos y ayudas públicas, especialmente para las pymes.
La sostenibilidad es otro de los grandes desafíos para las empresas del sector, que afrontan nuevas exigencias medioambientales y normativas en constante cambio. Estas regulaciones, que a menudo varían entre países, generan incertidumbre y costes adicionales. Entre las cuestiones más inmediatas están las regulaciones sobre envases, como el sistema de depósito y retorno, y la simplificación de la ley de deforestación, que obligarán a las empresas a adaptar su producción y a informar a los consumidores sobre los cambios.
En el ámbito laboral, la industria alimentaria, con fuerte presencia en la España Vaciada y compuesta mayoritariamente por pymes, sigue generando empleo. Sin embargo, preocupa el absentismo laboral y la dificultad para cubrir vacantes, especialmente en perfiles de mayor cualificación. El sector reclama reforzar los programas de formación para reducir la brecha entre el mundo académico y las necesidades reales de las empresas, en un momento de déficit de relevo generacional.
Entre las apuestas de futuro para la industria destacan la integración de la Inteligencia Artificial, la sensórica y la robótica en los procesos productivos, así como el desarrollo de la nutrición personalizada. FIAB también alerta sobre el impacto de la desinformación en la reputación del sector y en los hábitos de consumo, y exige que las estrategias legislativas en nutrición y salud se basen en consensos y criterios científicos.
La federación reafirma su compromiso de trabajar con las administraciones, los agentes sociales y toda la cadena alimentaria para afrontar los retos de 2026 y consolidar un sector más competitivo, sostenible y preparado para el futuro. El sector está formado por más de 27.800 empresas, en su mayoría pymes, y da empleo directo a más de 474.600 personas y a 2,5 millones de manera indirecta. En 2024, la producción alcanzó los 162.378 millones de euros y las exportaciones sumaron 51.092 millones.
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