El vino italiano pierde fuerza en Estados Unidos tras la caída del 12% en exportaciones

La depreciación del dólar y los aranceles obligan a las bodegas a buscar mercados alternativos como Brasil y el sudeste asiático

Jueves 05 de Marzo de 2026

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Italian Wine Exports to U.S. Fall Nearly 12% as Tariffs and Weak Dollar Hit Market

Las exportaciones de vino italiano a Estados Unidos han registrado una caída importante desde la segunda mitad de 2025. El descenso se atribuye a la combinación de los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense y la depreciación del dólar frente al euro. Según datos del observatorio Wine Monitor, gestionado por el instituto económico italiano Nomisma, el valor total de las exportaciones se ha reducido cerca de un 12%, situando el mercado en torno a los 5.500 millones de euros.

El sector ya venía mostrando señales de debilidad debido a la reducción del consumo de vino en Estados Unidos durante los últimos años. El aumento temporal de la demanda tras la pandemia había ocultado parcialmente esta tendencia. Sin embargo, la imposición de nuevos aranceles y la pérdida de valor del dólar han puesto en evidencia problemas estructurales en el sector.

La presión es especialmente visible en los vinos con denominación de origen protegida (DOP), que representan algunas de las etiquetas más conocidas de Italia. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones de estos vinos a Estados Unidos alcanzaron los 2,37 millones de hectolitros, con un valor de 1.300 millones de euros. En comparación con el mismo periodo del año anterior, esto supone una bajada del 2,6% en volumen y del 6,2% en valor.

El segmento del Prosecco ha mostrado mayor resistencia. Las ventas al exterior aumentaron un 1,3% en volumen, aunque el valor descendió un 2%. Por el contrario, los vinos tintos DOP procedentes principalmente de regiones como Toscana, Piamonte y Véneto han sufrido pérdidas superiores al 7% en valor.

Denis Pantini, responsable de Wine Monitor en Nomisma, explica que los aranceles han provocado alteraciones importantes en toda la cadena de suministro. Tras una fase inicial en la que importadores y distribuidores adelantaron compras para evitar los nuevos aranceles, los envíos disminuyeron debido también a un mercado interno estadounidense incapaz de absorber el exceso de oferta. Para mantener precios competitivos en el punto de venta, muchos productores han optado por reducir sus márgenes y bajar los precios medios.

Esta situación está llevando a las bodegas italianas a replantear sus estrategias internacionales. Según Pantini, las empresas buscan ahora reforzar su presencia en otros países y abrir nuevos mercados. Entre los destinos alternativos figuran Polonia y República Checa en Europa del Este, así como Vietnam y Tailandia en el sudeste asiático.

A estos problemas se suma la guerra iniciada recientemente por Estados Unidos e Israel contra Irán, que se está extendiendo por Oriente Medio y otras regiones. El conflicto afecta no solo al vino sino también a otros productos italianos debido a las dificultades logísticas y al encarecimiento del transporte internacional. La reducción del número de transportistas disponibles ha provocado un aumento considerable de los costes logísticos, lo que pone en riesgo la viabilidad económica de muchas operaciones comerciales.

La búsqueda de mercados alternativos se ha convertido así en una prioridad para compensar las pérdidas sufridas en Estados Unidos. Sin embargo, no todos los mercados internacionales muestran signos positivos. China ha registrado una caída tanto en volumen como en valor total de importaciones vinícolas, superando apenas los 2 millones de hectolitros y con un valor aproximado de 1.300 millones de euros. Solo los vinos espumosos han escapado a esta tendencia negativa.

Otros mercados consolidados como Reino Unido, Suiza o Japón también han experimentado retrocesos en diferentes grados. En cambio, Corea del Sur muestra una demanda más sólida respecto al resto. Brasil ofrece señales más favorables: durante 2025 las importaciones crecieron un 3,5% en volumen y un 1,9% en valor respecto a 2024. El impulso proviene sobre todo de vinos blancos embotellados procedentes del Véneto.

Según Wine Monitor, las exportaciones italianas con denominación de origen protegida hacia Brasil —el mayor mercado vinícola sudamericano— mantienen una evolución positiva que podría consolidarse gracias al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.

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