Miércoles 29 de Abril de 2026
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WRAP ha puesto en marcha el UK Packaging Pact, un acuerdo de diez años con el que busca acelerar la adaptación del sector del envasado en Reino Unido a las metas fijadas por el Gobierno para 2030. La iniciativa reúne a empresas, autoridades locales y organizaciones no gubernamentales con el objetivo de coordinar cambios en diseño, reciclaje y uso de materiales reutilizables.
El pacto amplía el foco más allá del plástico y suma también otros materiales, entre ellos el vidrio, un punto que interesa de forma directa al sector del vino y de las bebidas. La medida llega en un momento en el que Reino Unido prepara nuevas obligaciones ligadas a la responsabilidad ampliada del productor y al sistema de depósito y retorno de envases, dos herramientas que pueden alterar la forma en que las empresas diseñan, declaran y gestionan sus envases.
WRAP sostiene que el envase cumple una función básica para proteger los productos y reducir el desperdicio alimentario, pero añade que su impacto ambiental debe bajar. Por eso, el pacto pide a las compañías que firmen el compromiso que trabajen para que los envases sean reciclables o reutilizables antes de 2025 y para que incorporen un 30% de contenido reciclado en ese mismo plazo. También fija como referencia que el 70% del plástico de envase se recicle o se convierta en compost de forma efectiva en 2030.
La organización plantea además un sistema de seguimiento con informes transparentes para medir los avances. Según WRAP, esa información servirá para comparar resultados entre empresas y para comprobar si el sector avanza al ritmo previsto. El acuerdo también pretende impulsar mejoras en el diseño para facilitar el reciclaje y aumentar el uso de materiales reciclados en nuevas producciones.
Entre las líneas que respalda figuran la responsabilidad ampliada del productor y el impuesto al envase de plástico, dos políticas pensadas para incentivar diseños menos contaminantes. Para las bodegas y las marcas que venden vino en Reino Unido, esto puede traducirse en más presión sobre el tipo de botella, la etiqueta, el tapón y la cantidad de material reciclado incorporado al envase.
El vidrio ocupa un lugar central en esta discusión porque sigue siendo uno de los formatos más usados en vino premium y vino de alta gama. Su peso, su transporte y su reciclabilidad lo sitúan en el centro de las decisiones sobre envase. Las empresas del sector tendrán que seguir de cerca cómo se aplican estas normas, ya que pueden afectar a sus planes de producción, a sus acuerdos logísticos y a la información que deberán facilitar sobre cada formato comercializado.
WRAP presenta este pacto como una vía para ordenar criterios entre actores distintos del mercado británico. La entidad defiende que una mayor coordinación puede ayudar a reducir residuos, mejorar las tasas de reciclaje e impulsar materiales con menor impacto ambiental. Para las compañías españolas con presencia en Reino Unido, la evolución de estas reglas será relevante por su efecto sobre costes, diseño industrial y acceso al mercado.
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