Bruselas endurece el cerco a las importaciones agroalimentarias

La Comisión Europea quiere más controles en frontera y exige a los países terceros las mismas reglas que rigen en la UE

Jueves 30 de Abril de 2026

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Bruselas endurece el cerco a las importaciones agroalimentarias

La Comisión Europea quiere reforzar la soberanía alimentaria y la seguridad de los alimentos en la Unión Europea, con Italia como modelo de referencia. Así lo ha dicho este jueves el comisario europeo de Salud, Olivér Várhelyi, durante una visita al Ministerio de Agricultura en Roma, donde se reunió con el ministro Francesco Lollobrigida.

Várhelyi ha subrayado que la UE debe proteger la calidad de los productos que llegan al mercado comunitario y exigir a los países terceros que cumplan las mismas reglas que rigen dentro de la Unión. Según explicó, el objetivo es proteger a los consumidores y también a los productores europeos, que compiten con mercancías elaboradas bajo normas menos estrictas.

El comisario ha recordado que en 2025 las exportaciones agroalimentarias de la UE alcanzaron un récord de 238.400 millones de euros, un 1,2% más que el año anterior, y supusieron el 9% del total exportado por la Unión. Al mismo tiempo, las importaciones agroalimentarias desde países terceros llegaron a 188.600 millones, con un aumento del 9% sobre 2024 y un peso del 7,5% sobre el total importado. Para Bruselas, estas cifras reflejan la fuerza comercial del bloque, pero también una mayor entrada de productos procedentes del exterior.

Durante su intervención, Várhelyi afirmó que la Comisión quiere intensificar los controles en frontera y en los puntos de entrada al mercado europeo. Señaló que este año se prevé duplicar las auditorías en países terceros y prestar más atención a puertos como el de Génova. También habló de un equipo de reacción rápida formado por expertos de varios países para intervenir cuando falten medios o capacidad local ante incidencias sanitarias o alimentarias.

El comisario puso el foco además en la salud animal y en las enfermedades que afectan al sector ganadero, entre ellas la peste porcina africana y la dermatosis nodular contagiosa. Dijo que la Comisión quiere trabajar más con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria en materia de vacunación y prevención, con el fin de proteger tanto a los animales como a los consumidores y a los ganaderos.

Lollobrigida respaldó esa línea y defendió una política europea basada en la reciprocidad. A su juicio, no se puede pedir a los agricultores europeos que cumplan unas normas estrictas mientras entran productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE o con sistemas de producción distintos. El ministro pidió más controles en puertos italianos y citó de forma expresa el puerto de Génova como uno de los puntos donde quiere reforzar la vigilancia.

El ministro italiano también criticó la decisión del Parlamento Europeo sobre el arroz, después de que la Eurocámara rechazara rebajar del 45% al 20% el umbral para activar cláusulas de salvaguardia frente a importaciones desde países terceros. Lollobrigida calificó esa votación de inaceptable para Italia y sostuvo que algunas importaciones generan una presión desleal sobre los productores europeos.

En ese tramo de la comparecencia, Lollobrigida insistió en que Italia quiere mantener una línea dura contra el uso indebido de agrofármacos y pidió más control sobre las mercancías que entran en el mercado comunitario. También defendió ampliar el uso de drones en agricultura para reducir tratamientos y mejorar el trabajo en zonas donde es más difícil aplicar métodos tradicionales.

Uno de los asuntos más sensibles fue el vino. Aunque Várhelyi no respondió a preguntas sobre posibles advertencias sanitarias en las etiquetas, Lollobrigida sí abordó ese punto y dijo que Italia rechaza las etiquetas alarmistas. Según explicó, el Gobierno italiano defiende una información clara para el consumidor, pero no mensajes que puedan inducir miedo o penalizar al producto sin explicar bien sus características.

El ministro añadió que Italia seguirá trabajando con otros países europeos para frenar iniciativas que puedan perjudicar al sector vitivinícola. Recordó además que el país es uno de los principales productores de vino de Europa y que debe defender ese papel también en Bruselas.

Coldiretti entregó al comisario una petición con un millón de firmas centrada en transparencia y seguridad alimentaria. Su presidente, Ettore Prandini, pidió apoyo para evitar la demonización del vino y reclamó una defensa del consumo responsable frente a otras bebidas alcohólicas o energéticas. La organización agraria considera que el debate europeo sobre etiquetado y salud debe tener en cuenta tanto la información al consumidor como el peso económico y cultural del sector vitivinícola italiano.

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