Viticultores rechazan el plan francés de eliminar 32.500 hectáreas de viñedo por favorecer a grandes empresas

Sindicato agrícola alerta de concentración de tierras y pide ayudas decrecientes para proteger a pequeños viticultores

Jueves 15 de Enero de 2026

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France Plans to Uproot 32,500 Hectares of Vineyards by 2026 Amid Union Backlash

La Confédération Paysanne ha expresado su rechazo al plan de ayudas para el arranque total de viñedos que prepara el Gobierno francés para 2026. El sindicato considera que la medida, que prevé la eliminación de 32.500 hectáreas de viñas con una ayuda de 4.000 euros por hectárea, solo beneficiará a grandes empresas agroindustriales y negociantes, en detrimento de los pequeños viticultores.

El consejo especializado en vino de FranceAgriMer tiene previsto aprobar este miércoles 14 de enero las condiciones para abrir el proceso de solicitud de ayudas al arranque definitivo. El presupuesto asignado es de 130 millones de euros. Según la propuesta, se dará prioridad a quienes opten por abandonar completamente la actividad vitivinícola.

La Confédération Paysanne ha difundido un comunicado en el que califica esta solución como “un espejismo más que ilusorio”. El sindicato advierte que muchos viticultores no solicitarán la ayuda si no tienen garantías suficientes, lo que podría favorecer el abandono total y acelerar la concentración de tierras y mercados en manos de unos pocos actores del sector.

El sindicato propone una alternativa: que las ayudas sean decrecientes según la superficie arrancada. De este modo, se reforzaría el apoyo a las primeras hectáreas y se reduciría en las siguientes, buscando mayor equidad y eficacia. Además, pide que el plan se oriente hacia las regiones donde los viticultores atraviesan mayores dificultades y que se combine con otras medidas para facilitar la salida del sector, la reconversión agrícola o el mantenimiento de explotaciones viables.

La organización critica también la falta de una estrategia nacional a largo plazo para el sector del vino, señalando problemas como la ausencia de planificación sobre volúmenes, salidas comerciales o adaptación al cambio climático. Según la Confédération Paysanne, las respuestas hasta ahora han sido tardías y centradas en medidas paliativas como la destilación o el arranque, mientras que la liberalización del comercio ha aumentado la vulnerabilidad de los productores.

El sindicato responsabiliza a los dirigentes de la FNSEA por haber impulsado nuevas autorizaciones de plantación sin tener en cuenta la demanda real, lo que ha generado desequilibrios estructurales entre oferta y demanda.

Entre sus propuestas, la Confédération Paysanne pide un plan estratégico a largo plazo para dar estabilidad al sector. Reclama el fin de las nuevas autorizaciones de plantación y el cese de ayudas a la reestructuración del viñedo para explotaciones o agrupaciones que superen ciertos límites, como ocurre con grandes grupos empresariales. También solicita precios mínimos garantizados y una regulación específica para las importaciones según las distintas denominaciones y tipos de vino.

Por último, el sindicato subraya la necesidad de ayudas específicas para las cooperativas vinícolas, que podrían verse afectadas por un arranque masivo y enfrentan dificultades para mantener su actividad debido al aumento del coste operativo.

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