La familia Langa recupera dos variedades de vid aragonesas para afrontar el cambio climático en la viticultura

Parrel y Gonfaus, casi desaparecidas, vuelven al viñedo y protagonizan el primer vino comercial elaborado con ambas uvas

Lunes 12 de Enero de 2026

Compártelo

Leído › 433 veces

Parrel y Gonfaus impulsan la recuperación varietal en Aragón

La familia Langa, con sede en el Valle del Frasno, en la provincia de Zaragoza, ha iniciado un proyecto centrado en la recuperación de variedades de vid autóctonas de Aragón. Este trabajo responde a la preocupación actual de la viticultura europea por el cambio climático, que provoca sequías más intensas y temperaturas extremas. La estrategia de la familia Langa consiste en mirar al pasado para encontrar soluciones que permitan afrontar las nuevas condiciones del viñedo.

En este proceso han recuperado dos variedades casi desaparecidas: Parrel y Gonfaus (también conocida como Almolda). Parrel es una variedad minoritaria, documentada desde el siglo XVIII por el botánico aragonés Jordan de Asso, quien la denominó Perrel. Estudios recientes han confirmado su origen aragonés y su relación genética con la Monastrell, una uva muy conocida en Murcia. Parrel se adapta bien a zonas semiáridas y a grandes diferencias térmicas entre el día y la noche, lo que puede ser útil ante los cambios climáticos actuales.

Gonfaus o Almolda es otra variedad recuperada que ha llamado la atención por su resistencia a condiciones climáticas extremas. Investigaciones realizadas con material del Banco de Germoplasma de Aragón han identificado un ecotipo procedente de La Almolda, en Zaragoza. Esto demuestra que parte del patrimonio genético vitícola aragonés estaba más cerca de lo que se pensaba y solo era necesario volver a estudiarlo.

El trabajo institucional en Aragón ha sido fundamental para identificar, conservar y transferir estas variedades desde bancos de germoplasma hasta viveros y bodegas. La familia Langa ha sido una de las primeras en plantar estas cepas y elaborar vino con ellas. El paso del laboratorio al viñedo productivo supone un cambio importante: las variedades dejan de ser solo nombres en un catálogo para convertirse en plantas que vuelven a formar parte del paisaje agrícola.

El primer vino elaborado con Parrel y Gonfaus lleva el nombre de Güevo Wine. Según sus creadores, es el primer vino comercializado que utiliza estas dos variedades juntas. El objetivo es ofrecer una experiencia diferente tanto al consumidor como al sector profesional, basada en un viñedo ecológico y en una vinificación fuera de los estándares habituales.

La implantación de estas variedades en el Valle del Frasno marca el inicio de una nueva etapa para la viticultura aragonesa. El proyecto no se limita a conservar cepas antiguas; apuesta por plantarlas, cultivarlas y vinificarlas bajo criterios actuales. Esto permite comprobar su comportamiento real en campo y su potencial enológico.

El Valle del Frasno se convierte así en un destino interesante para quienes buscan experiencias ligadas al vino. Los visitantes pueden conocer cómo se ha realizado la recuperación varietal, recorrer parcelas estudiadas individualmente y catar vinos que reflejan tanto el trabajo científico como la adaptación al entorno local. La propuesta se completa con la gastronomía aragonesa contemporánea, donde estos vinos acompañan platos tradicionales como cordero, caza menor, guisos sencillos, setas o quesos curados.

El proyecto impulsado por la familia Langa pone en valor el patrimonio vitícola aragonés y abre nuevas posibilidades para el sector ante los problemas derivados del cambio climático. La recuperación de Parrel y Gonfaus demuestra que mirar al pasado puede ofrecer soluciones útiles para el futuro del vino en España.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 433 veces