4 claves para que el vino sepa a gloria

Con las siguientes reglas podrás disfrutar al máximo de todo el sabor del vino

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La temperatura puede alterar mucho el sabor del vino. Puede hacer que un buen vino nos parezca malo, o incluso llegar a convertir uno mediocre en uno de nuestro agrado.

Por ello, es de vital importancia servir el vino a la temperatura adecuada dada su enorme importancia para un óptimo consumo. Con las siguientes recomendaciones podrás disfrutar al máximo de todas las cualidades del vino.

1. Dejar que el vino se tome su tiempo

Cada vino requiere que se sirva a una temperatura adecuada y hay que prever el tiempo necesario para que se enfríe, si está demasiado caliente, o se temple, si está demasiado frío. El vino necesita algún tiempo para adaptarse a los cambios de temperatura, luz y ambiente. Por tanto, hay que preparar las botellas que piensa beber con unos días de anticipación.

2. Un vino muy frío será un vino con escaso sabor

La ventaja del frío es que ayuda a suavizar la acidez en los blancos, por ello se sirven ligeramente fríos, ayudando a suavizar un poco esta acidez pero sin llegar a tapar el sabor frutal, por tanto evita el vino "muy frío".

3. No dudes en enfriar el vino tinto

Vivimos en espacios cálidos o climatizados, y servir el vino tinto "del tiempo" es un error. No hay que dudar en enfriar unos minutos en agua y hielo, o en la nevera, el vino tinto. El vino tinto debe enfriarse hasta los 12 a 18ºC como máximo, en función del tipo de vino. Servido a temperatura ambiente se acentúa la acidez y el alcohol, que estropea el sabor del vino.

4. No hace falta ser extremadamente rigurosos

Cada vino tiene una temperatura de servicio, pero tampoco hace falta aprender una tabla de temperaturas para poder abrir una botella de vino y disfrutar. Con una hora de nevera es suficiente en la mayoría de vinos. No es necesario sacar el termómetro cada vez que vamos a tomar una copa, pero si es importante no cometer grandes errores y servir vinos a temperaturas muy elevadas o muy bajas.

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