Martes 10 de Marzo de 2026
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Las autoridades italianas han confiscado 2,5 millones de litros de vino que llevaban etiquetas falsas de calidad. La operación, llamada Vinum Mentitum, comenzó en 2024 y ha sido coordinada por la Guardia di Finanza junto con el Inspectorado Central para el Control de la Calidad y la Represión del Fraude (ICQRF). El objetivo principal era frenar el fraude en la comercialización de vinos etiquetados como DOC (Denominazione di Origine Controllata) e IGT (Indicazione Geografica Tipica), categorías que garantizan el origen y la calidad del producto.
El valor estimado del vino incautado supera los cuatro millones de euros. Según fuentes oficiales, las investigaciones han permitido descubrir que estos vinos no cumplían con los requisitos legales para llevar dichas denominaciones. En muchos casos, se utilizaban uvas o mostos que no procedían de las zonas certificadas o no respetaban los métodos de producción exigidos por la normativa italiana.
Durante la operación, los agentes detectaron 59 casos en los que existían diferencias entre el inventario físico y los registros digitales obligatorios en el sistema SIAN, lo que supone una infracción administrativa. Estas irregularidades han dado lugar a multas por un total aproximado de 410.000 euros. Además, se emitieron once advertencias por infracciones que pueden corregirse.
La investigación también ha sacado a la luz problemas fiscales. Se identificaron transacciones sujetas a impuestos por más de 280.000 euros que no estaban documentadas correctamente. Además, se detectó la falta de pago del IVA por un importe cercano a los 800.000 euros. Los inspectores encontraron también casos de trabajo no declarado y anomalías en el pago de impuestos especiales sobre el vino.
En total, 24 personas han sido denunciadas o reportadas a las autoridades administrativas competentes. Aunque la operación se ha desarrollado en todo el país, las autoridades no han especificado qué regiones ni qué bodegas están implicadas. Sin embargo, algunos medios locales han señalado que vinos procedentes de Emilia-Romaña figuran entre los investigados.
El ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, ha explicado que el Estado busca proteger tanto a los productores honestos como la reputación internacional del vino italiano. Según sus declaraciones, asegurar la autenticidad del sello "Made in Italy" es fundamental para mantener la confianza en las denominaciones italianas y evitar prácticas comerciales desleales.
La operación Vinum Mentitum forma parte de un refuerzo en los controles sobre el sector agrícola y alimentario italiano. El Parlamento aprobó recientemente nuevas leyes para combatir delitos relacionados con fraudes alimentarios y proteger productos con denominación de origen reconocida.
Por ahora, las autoridades no han facilitado más detalles sobre las bodegas o marcas afectadas ni sobre posibles consecuencias penales adicionales para los implicados. La investigación sigue abierta y se espera que continúen los controles en el sector vitivinícola italiano durante los próximos meses.
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