Científicos de EE UU desarrollan nuevas estrategias para proteger viñedos del humo de incendios

Investigaciones buscan métodos rápidos y económicos para detectar y reducir la contaminación por humo en uvas y vino

Viernes 22 de Agosto de 2025

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West Coast wine industry accelerates research to combat smoke taint as wildfires threaten grape quality

Investigadores de varias instituciones en la costa oeste de Estados Unidos están desarrollando nuevas herramientas para abordar y reducir los efectos del humo en las uvas y el vino. El trabajo se centra en métodos para evaluar el riesgo de contaminación por humo y en soluciones que permitan a los productores tomar decisiones informadas durante incendios forestales.

El laboratorio de la doctora Anita Oberholster, investigadora de la Universidad de California en Davis que falleció en enero, continúa su labor con un equipo que busca crear un sistema rápido y asequible para predecir el riesgo de contaminación por humo en uvas y vino. Brandt Bastow, estudiante de posgrado en este laboratorio, está utilizando espectroscopía de fluorescencia A-TEEM junto con aprendizaje automático para detectar compuestos derivados del humo y anticipar posibles riesgos. El objetivo es que los resultados instrumentales y sensoriales permitan a los productores contar con herramientas prácticas y económicas para decidir sobre la cosecha durante episodios de incendios.

Estos avances se presentaron durante la cumbre virtual del West Coast Smoke Exposure Task Force, celebrada el 15 de julio. Este grupo se formó en 2019 tras una reunión entre líderes del sector, viticultores y bodegueros, con la intención de centralizar recursos e investigaciones sobre el impacto del humo. Participan asociaciones vinícolas y otros actores de California, Oregón y Washington.

Durante la cumbre, Arran Rumbaugh, químico investigador del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA-ARS), expuso los progresos realizados junto al equipo de Oberholster. Rumbaugh explicó que los métodos actuales para analizar el impacto del humo requieren equipos costosos, materiales específicos, personal especializado y mucho tiempo. Por eso, la búsqueda de alternativas más rápidas y económicas es prioritaria.

En paralelo, otros grupos están empleando biotecnología para conocer mejor los genes implicados en la respuesta de las vides al humo. El laboratorio Thilmony en Albany, California, ha mejorado la eficiencia de las técnicas de edición genética en vides mediante nuevos métodos para introducir los componentes necesarios. Han logrado editar genes con éxito en plantas modelo, lo que supone un avance hacia la aplicación práctica en vides.

En Oregón, Walter Mahaffee y su equipo en la Universidad Estatal están desarrollando mapas de riesgo por exposición al humo mediante modelos atmosféricos. Utilizan datos meteorológicos públicos y satelitales para predecir el riesgo a nivel de viñedo. Esta información puede ayudar a planificar muestreos y evitar pérdidas académicas o errores por muestreo inadecuado.

Por otro lado, equipos del Healthy Processed Foods Research Unit en Albany y del Crops Pathology and Genetics Research Unit en Davis trabajan en recubrimientos seguros para alimentos que puedan aplicarse a las uvas como barrera frente a compuestos derivados del humo. Usan polímeros naturales como carbohidratos y proteínas para crear películas protectoras cuyas propiedades se analizan detalladamente. Se estudian factores como permeabilidad al vapor de agua, resistencia mecánica y flexibilidad, así como la capacidad para reducir la absorción de compuestos indeseados.

Arran Rumbaugh explicó que colaboran con otros grupos para probar la eficacia real de estos recubrimientos usando cámaras especiales donde simulan condiciones de exposición al humo. El objetivo es comprobar si estas barreras logran reducir la presencia de fenoles volátiles en las uvas.

Tom Collins, profesor asistente e investigador en química del vino en la Universidad Estatal de Washington, también está probando sprays barrera contra el humo. Estos productos pueden aplicarse antes o durante los primeros momentos tras una exposición al humo. Existen dos tipos principales: materiales adsorbentes como caolín y bentonita, que absorben compuestos del humo; y recubrimientos poliméricos que forman una capa física alrededor del fruto.

Un estudio realizado por Collins en 2018 no mostró diferencias claras entre tratamientos con caolín o bentonita respecto a la concentración final de compuestos derivados del humo. Sin embargo, investigaciones posteriores realizadas en Australia arrojaron resultados mixtos. En 2021, Collins comprobó que lavar las hojas y frutos tratados con caolín o bentonita siete días después de la exposición reducía la cantidad de guayacol presente. Además, los vinos elaborados con fruta lavada presentaban menos fenoles libres que aquellos hechos con fruta sin lavar.

Collins subrayó que es fundamental eliminar completamente estos materiales tras su uso; si no se hace correctamente, el problema puede agravarse. Los datos recogidos durante 2023 indican que existe un periodo limitado para retirar estos productos tras una exposición al humo. Las investigaciones actuales buscan definir mejor ese periodo óptimo.

El conjunto de estos trabajos pretende dotar a los productores norteamericanos de herramientas prácticas para minimizar el impacto del humo sobre las uvas y el vino ante incendios forestales cada vez más frecuentes.

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