El corcho de vino en la nevera: un secreto práctico y efectivo al alcance de todos

El motivo por el qué deberías siempre poner un corcho en la nevera

Vilma Delgado

Miércoles 10 de Mayo de 2023

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Los electrodomésticos son herramientas fundamentales en nuestro día a día, facilitándonos las tareas y optimizando nuestro tiempo. Su correcta utilización y mantenimiento es esencial para prolongar su vida útil y garantizar un funcionamiento eficiente. De la misma forma que no todos los utensilios pueden ir en el lavavajillas o que es recomendable realizar ciertas acciones tras el uso de la lavadora, existe un sencillo truco que puede mejorar notablemente el ambiente de uno de los electrodomésticos más usados: el frigorífico.

En la cotidianidad de las tareas del hogar, a veces, la solución más efectiva puede provenir de elementos que consideramos desechos. Aquellos corchos de vino que se acumulan tras las comidas pueden ser aliados inesperados en la lucha contra un problema común en todos los hogares.

El corcho y la nevera: una combinación ganadora

El corcho es un material poroso que absorbe humedad y malos olores. Una vez que hayas descorchado una botella de vino, en lugar de tirar el corcho, colócalo en un estante de la nevera. Si lo prefieres, puedes cortarlo en dos o tres partes y distribuir los pedazos en varios estantes. Repite el proceso en el congelador y en los diferentes cajones. Deja actuar el corcho durante la noche y, al día siguiente, al abrir la nevera o el congelador, notarás una notable ausencia del olor habitual.

Corcho de vino

Si deseas potenciar el efecto, puedes impregnar el corcho con unas gotas de aceite esencial. Los cítricos como el limón, la naranja, el pomelo, la bergamota o la mandarina pueden ser una excelente opción para aromatizar tu electrodoméstico.

¿Cómo se generan los malos olores en el frigorífico?

Los malos olores en la nevera pueden tener distintas causas. Algunos alimentos, como el ajo, la cebolla o ciertos quesos, pueden liberar olores intensos. Los alimentos en mal estado también son una fuente común de malos olores. Igualmente, si no se almacenan correctamente los alimentos, sin un envoltorio protector o en recipientes herméticos, pueden contribuir al problema.

Además, la falta de limpieza regular del frigorífico puede incrementar la acumulación de olores desagradables. Se recomienda vaciarlo completamente y limpiar las paredes interiores y los estantes con una solución de agua y bicarbonato o de agua y limón cada 15 o 20 días.

Sin embargo, este simple truco del corcho puede ser la clave para mantener a raya los malos olores en tu frigorífico. No sólo es una alternativa económica y sostenible, sino también una manera efectiva de aprovechar un recurso que, de otra manera, acabaría en la basura.

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