Cuando el vino se bebía a “gargallo”

David Manso

Lunes 23 de Marzo de 2020

Compártelo

Leído › 2386 veces

Compañera de agricultores, pastores y hombres de campo la tradicional bota servía para conservar el vino y refrescar los sedientos paladares.

Tiempo atrás, el recipiente más comúnmente usado para llevar el vino en desplazamientos y labores del campo era la bota. El cordel descansa sobre el hombro, el vino baila en su interior al paso del eterno caminante, el calor aprieta y el cuerpo reclama apagar el fuego interior, los brazos la elevan mientras una mirada al horizonte busca la punta del brocal, la garganta reseca recoge el rojo chorro que mana de la bota.

Pero, Qué es una bota? Seguramente todos la conoceréis, para los que la desconozcáis una bota es un recipiente con forma de gota o lágrima curva para contener líquidos, tradicionalmente vino. Por los elementos con los que está fabricada, generalmente con pellejo de cabra cosido a mano y recubierta interiormente de pez (una especie de brea) para su impermeabilización,  permite conservar los líquidos  un tiempo prolongando a la vez que los mantiene frescos.

Con el paso de los años y la aparición de nuevos materiales, estos han ido relegando los originales para sustituirlos por cueros sintéticos en su exterior y el látex para su impermeabilización interior.

Sus orígenes

Aún siendo un elemento tradicionalmente español, la bota de vino tiene sus primeras referencias y como homónimo en el "odre", un recipiente utilizado en la antigua Grecia. Homero ya citaba en su famosa obra de la Odisea, en la que su principal personaje Ulises para superar la prueba del laberinto embriagó al Minotauro con vino en odres. Estos odres eran recipientes fabricados con la piel de un cordero entero, dónde se ataban las extremidades y el orificio correspondiente a la parte del cuello hacía las veces de boquilla. Recorriendo su historia, también encontramos referencias de los antepasados de la bota, y nuevamente en los odres, en la Biblia: "La parábola del vino nuevo en odres viejos" Mateo 9:14-17, Marcos 2:21-22 y Lucas 5:33-39.

16Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor. 17Ni tampoco se echa vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, se reventarán los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así ambos se conservan.

De estos antiguos odres ya en desuso, aunque aún los siguen usando algunas culturas y tribus en África y Oriente Medio, los años, y sobre todo la practicidad, les llevaron a transformarse en lo que hoy conocemos como la bota de vino. Una versión actualizada y de menor tamaño, lo que permite un mejor transporte y comodidad en el servicio del vino.

En España el uso de bota era común, de cierta frecuencia hasta no hace mucho. Nuestros abuelos todavía usaban este recipiente para llevarlo como compañero en sus labores de campo o simplemente conservar el vino en casa como un recipiente con el echar un trago o acompañar el almuerzo. A esta acción de beber de la bota se la denominaba "beber a gargallo", término que hace referencia al ruido gutural producido durante el proceso de beber en alto, en bota.

Mantenimiento

La bota fabricada con materiales naturales requiere de un mantenimiento para su correcta conservación y durabilidad. A mi memoria me vienen recuerdos de mi abuelo untándola de grasa (manteca) para mantenerla flexible e hidratada y así evitar que se cuartease. La bota siempre ha de estar llena, se use o no. Si no se va a usar en un tiempo, ésta se debe de dejar en posición horizontal con el pitorro (brocal) hacia arriba, medio llena de aire y vertiendo una copita de coñac en su interior. Para mantenerla exteriormente se ceben usar siempre grasas de origen animal como la manteca, y nunca aceites o cremas que la agrietarán a la larga.

Cómo beber en bota

Antes de proceder a su primer uso y a su relleno siendo esta nueva, llenarla primeramente de agua para limpiarla de posibles restos. Tras vaciar el agua, ya se puede rellenar con vino y beber de ella. Una vez tengamos el vino dentro, en posición erguida levantamos los brazos hasta posicionar el brocal a una distancia de unos 5-10 cm. de nuestra boca ya abierta, apretar ligeramente y a beber. De nuestra práctica y pericia dependerá el aumentar la distancia entre la salida del vino y nuestra boca.

Existen todavía varias fábricas que elaboran diferentes tipos de botas que varían principalmente en la calidad de los materiales empleados y tamaños, siendo estos últimos los más habituales de ½ litro y 1 litro por su capacidad y facilidad de manejo. Su utilización se ha visto relegada con el tiempo, quedando su uso a nostálgicos del vino, aunque también está estrechamente ligado a actividades como la caza, la pesca o las corridas de toros. Junto con el porrón, otro recipiente tradicional que poco a poco va cayendo en desuso.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 2386 veces

Comenta