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Aprende a hablar como un experto en vinos

Redacción

Viernes 18 de Julio de 2014

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Es imposible para un ser humano disfrutar o sentir algo y no comunicarlo y explicarlo a otras personas

El lenguaje forma parte de nuestra naturaleza social, por ello la cata requiere una comunicación o lenguaje propio que exprese las sensaciones que proporciona el vino a través de nuestros sentidos.

La cata tiene efectivamente su propio idioma, que combina palabras con significado propio con otras generales.

El objetivo de este lenguaje es identificar las sensaciones experimentadas al probar el vino, y asociar estas sensaciones a las palabras más adecuadas para describirlas con claridad.

Para ello, se ha aceptado utilizar un léxico "evocativo", es decir usar términos en función de los recuerdos que nos evocan, en lugar de un léxico técnico, más difícil de usar. Es decir, en lugar de usar el término "acetato de isoamilo" el lenguaje de cata enuncia "aromas a plátano", que es a lo que huele esta sustancia química presente en ciertos vinos.

Los detractores de este lenguaje consideran que el problema es que quiénes lo aprenden se apropian de él, alejándose de su objetivo original -comunicar- convirtiéndolo en un lenguaje arrogante, exagerado, incomprensible e inaccesible para el aficionado.

Ello no quita, sin embargo que, bien utilizado haya un lenguaje elaborado por expertos en el curso de los años que es absolutamente útil, además de bonito, para describir vinos con claridad; si un profesional describe un vino de forma simple, escueta y comprensible, el lenguaje de la cata no es tan críptico como pudiera parecer; sólo hay que conocer un poco su lógica.

Esta lógica se basa en la calificación del carácter y tipología del vino, que viene a su vez definida según tres variables: si es ácido, dulce o amargo(tánico). Una vez identificado el predominio de uno de estos tres sabores resulta más sencillo describir el vino que probamos.

En cualquier caso, estas descripciones bien sean hechas por expertos o por aficionados, serán siempre acertadas, por tratarse, al fin y al cabo, de gustos personales y subjetivos.

Comienza a hablar como un experto en vinos

A continuación presentamos una lista de algunos de los términos más frecuentes en el lenguaje de cata que un aficionado se encontrará en las descripciones profesionales y que podrá usar en las suyas:

Abierto vino tinto claro, con poco color, lo contrario de cubierto
Abocado de sabor ligeramente dulce
Aceitoso vino denso, untuoso, graso
Acerado vino aceitoso con reflejos brillantes que recuerdan al acero
Acerbo vino áspero: astringente o ácido
Acético huele a vinagre (picado), vino defectuoso
Ácido que presenta mucha acidez; defecto
Agresivo muy joven (o añejo no suavizado)
Aguado débil, flojo, poco intenso
Agudo que predomina un sabor por encima de todo
Aireado que ha perdido fuerza, sin sabor
Amargo tánico, astringente
Ambarino el color ámbar de un blanco añejo
Amplio complejo, con matices, con mucho aroma y sabor
Apagado que ha perdido sus cualidades, lo contrario de amplio
Ardiente alcohólico, puede ser positivo
Aromático mucho aroma y sabor, especialmente a frutas
Armonioso ni ácido, ni dulce, ni amargo (equilibado)
Aspero o tánico, con mucho tanino, muy amargo
Astringente tánico, seco en boca, pero menos amargo que uno áspero
Aterciopelado con tanino suave, sedoso, pero menos amargo que astringente
Austero lleno de sabores y aromas, amargo y ácido a la vez
Avanzado más maduro de lo que se espera
Azufrado olor que pica en la nariz; desaparece aireando el vino
Balsámico elevado aroma a resinas o aceites
Basto muy astringente y poco suavizado
Blando suave, meloso y dulce
Brillante muy transparente, límpio
Burbujeante con burbujas finas
Cabezón de alto contenido alcohólico
Caliente alcohol alto, no equilibrado
Carnoso con cuerpo y de sabores ricos
Cerrado no expresa aromas; hay que airearlo
Ciega cata de vinos sin ver la botella
Cocido poco fresco, como caliente
Complejo valor positivo, con muchos aromas
Común correcto, sin valores destacables
Correoso corriente, sin valores destacables
Corto sin posgusto; valor negativo
Cubierto vino tinto muy oscuro o muy denso, lo contrario de abierto
Cuerpo con volumen; suele ser positivo
Cremoso textura untuosa, aceitoso; valor positivo
Débil o desvaído, sin personalidad, malo
Decrépito vejez excesiva, en declive
Delgado carente de sabor y cuerpo
Delicado alta calidad pero frágil
Denso de color oscuro y alto sabor
Descarnado pobre en cuerpo y aromas
Duro demasiado tanino (o ácido en blancos)
Elegante correcto en todo, pero sin destacar en nada
Empireumático olor a corcho o humedad
Entero rico y equilibrado o armonioso
Equilibrado proporcionado, ni muy ácido ni amargo; muy positivo
Especiado recuerdo a especias
Estructura equilibrio y fuerza si la tiene
Fatigado apagado y con falta de vigor
Fino opuesto a basto; puede ser bueno
Firme joven con estilo decisivo
Flojo opuesto a firme; negativo
Floral con aromas recuerdo de flores
Fresco agradable acidez; positivo en jóvenes blacos y rosados
Garra tanino, ácido y potencial desarrollo
Grasiento o graso, o glicérico, o untuoso, o aceitoso
Herbáceo olor a hierba, césped cortado
Hueco entre el inicio y el final le falta sabor
Indeciso demasiado joven para valorarlo
Insulso o insípido, de escaso sabor, malo
Intenso de mucho color, muy cubierto; no confundir con penetrante
Largo perdura el posgusto en el tiempo; positivo
Limpio sin defectos; opuesto a turbio
Linaje virtudes ancestrales de la uva, el viñedo o el terruño
Madera olor a barrica con varios usos, vieja o sucia
Miel vino dulce que se suele asociar con la 'botrytis cinerea'
Mineral vino ligeramente salado, que recuerda a tierra o minerales
Nariz conjunto de cualidades olfativas
Nervioso vigoroso, exceso de acidez; vino sin reposo en bodega
Neutro corto en aroma y sabor
Noble elogio final que se le da al vino, resumen de virtudes
Oloroso muy aromático, fragante, perfumado, floral
Pasificado dulce, que recuerda a uvas pasas; exceso de sol en las uvas
Peleón elaborado sin cuidado, mediocre
Penetrante aroma y sabor intenso
Pesado demasiado cuerpo y alcohol
Piel de cebolla color ocre, vino en decrepitud, defectuoso
Plano vino sin acidez, sin frescura; defectuoso
Púrpura con tonos azulados, joven
Quebrado enfermo, turbio, imbebible
Rancio olor de vinos generosos oxidados
Redondo armonioso, equilibrado y suave, de calidad
Resabio sabor que permanece en boca durante varios segundos
Reseco pasado, sabor a fruta muy madura o marchitada
Rico con intensidad y amplitud de sabor y aroma
Rígido esconde su carácter, díficil determinar su sabor
Robusto o recio, tinto con cuerpo y vigor
Rubí rojo intenso del vino joven
Sangriento redondo, equilibrado y de sabor generoso
Seco opuesto a dulce; sin presencia de azúcar
Sedoso textura suave; alta calidad
Sidral hormigueo en la lengua, recuerda a la sidra escanciada
Sólido lleno de sustancia, con cuerpo
Suave en la boca poco amargo(tintos) o poco ácido(blancos)
Sucio con olores extraños
Tallo amargo sabor a tallos y caña
Teja color marrón, color de tinto maduro
Terroso olor a tierra, grava, mineral
Tierno vino joven, con cierta acidez agradable
Turbio o velado, opuesto a brillante; malo
Vainilla aromas a vainilla o suave madera, positivo
Verde joven; olor a tallos o madera verde
Vertical catar un vino en distintas añadas
Vinoso de alta graduación
Vivaz ligeramente ácido, pero agradable
Volátil acidez que se percibe en nariz, pica la nariz

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