Brasil bate récord de importación de vino pese a la caída del consumo interno

El mercado se concentra en supermercados y muestra un auge de vinos importados, con Chile como principal proveedor y cambios en el perfil del consumidor

Viernes 30 de Enero de 2026

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Brazil’s Wine Imports Jump 10% in 2024 as Market Shifts Toward Premium and Diverse Offerings

Brasil se mantiene como uno de los mercados más grandes para el vino en América Latina, aunque los datos muestran diferencias según la fuente y la definición utilizada. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), el consumo de vino en Brasil fue de 3,1 millones de hectolitros en 2024, lo que equivale a unos 310 millones de litros. Esta cifra representa una caída respecto a años anteriores y se sitúa por debajo del promedio reciente. Por otro lado, fuentes comerciales brasileñas como Ideal BI/Ideal Consulting informan que el mercado de “vinos y espumantes” alcanzó un valor de R$ 19.350 millones en 2024, con un volumen comercializado de 455,8 millones de litros, incluyendo tanto productos nacionales como importados. Estas cifras muestran un crecimiento respecto a 2023 y reflejan que el valor del mercado está muy concentrado en los vinos importados.

En cuanto a las importaciones, Brasil registró en 2024 un nuevo máximo histórico en volumen, con 17,7 millones de cajas de 9 litros (alrededor de 159 millones de litros) y un valor aproximado de US$ 518 millones FOB. Los principales países proveedores son Chile, Argentina, Portugal, Francia e Italia. Chile lidera tanto en volumen como en valor, con una cuota cercana al 37% del valor total importado en 2023. Francia figura con un precio medio mucho más alto (unos US$8 por litro), lo que indica una presencia fuerte en segmentos premium.

El sistema oficial Comex Stat/MDIC proporciona los datos detallados sobre comercio exterior. Para el código HS/NCM 2204 (vinos de uvas frescas), los datos confirman la posición dominante de Chile y la importancia relativa de Argentina y Portugal. El precio medio del vino importado ha subido alrededor del 15% entre 2018 y 2024 (de R$47,90 a R$55,30), pero este aumento no ha compensado completamente la inflación ni la depreciación del real brasileño, lo que ha reducido los márgenes para importadores y distribuidores.

El canal principal para la venta de vino en Brasil es el supermercado, que concentra más del 70% de las ventas. Esto hace que las promociones y la política de precios tengan un impacto directo sobre el comportamiento del consumidor y el desempeño del sector. Además, existe una diferencia importante entre el abastecimiento (sell-in) y las ventas efectivas al consumidor final (sell-out), lo que puede generar acumulación de inventarios si el ritmo de ventas no acompaña al crecimiento del suministro.

En cuanto al perfil del consumidor brasileño, se observan dos tendencias recientes: un aumento en la preferencia por vinos blancos y rosados frente a los tintos (la cuota de blancos subió del 20% al 26% entre 2017 y 2024; la de rosados pasó del 4% al 8%, mientras que los tintos bajaron del 76% al 67%) y un cambio demográfico relevante. Las mujeres representaron el 53% de los consumidores en 2024, seis puntos porcentuales más que en 2019. El grupo etario entre 55 y 64 años también creció hasta alcanzar el 19% del total.

El mercado brasileño muestra una estructura donde los vinos nacionales dominan en volumen pero no en valor. El vino fino importado concentra aproximadamente R$10.910 millones del total facturado en el país durante 2024. Esto significa que Brasil es especialmente sensible a factores como el tipo de cambio, las estrategias comerciales internacionales y las políticas promocionales aplicadas por supermercados e importadores.

Para los próximos años, existen diferentes escenarios sobre la evolución del mercado brasileño del vino hasta 2035. En todos ellos se considera que Brasil podría seguir aumentando sus importaciones debido a una mayor presión internacional por parte de exportadores como Chile o países europeos si otros mercados importantes pierden dinamismo. Sin embargo, existe incertidumbre sobre si este aumento se traducirá realmente en un mayor consumo per cápita o solo supondrá una rotación más rápida de inventarios.

Las proyecciones cuantitativas varían según el escenario considerado: uno conservador prevé un consumo interno descendente hasta los 2,8 millones de hectolitros en 2034 pero con importaciones creciendo moderadamente; otro escenario base mantiene estable el consumo interno y prevé un crecimiento sostenido tanto en volumen como en valor; mientras que un escenario optimista plantea una transformación estructural con mayor frecuencia y ocasiones de consumo, lo que llevaría a un crecimiento fuerte tanto del consumo interno como de las importaciones.

El resultado final dependerá principalmente del comportamiento del tipo de cambio real/dólar, la capacidad del sector para trasladar costes al consumidor final sin perder demanda, la gestión eficiente de inventarios por parte del retail y la evolución demográfica y cultural hacia nuevos estilos y ocasiones para consumir vino. La presión internacional también puede aumentar si otros grandes mercados presentan dificultades para absorber la oferta exportadora mundial.

En resumen, Brasil sigue siendo un destino prioritario para exportadores internacionales gracias a su tamaño relativo dentro de América Latina y su potencial para absorber mayores volúmenes e incrementar el valor medio por botella vendida. Sin embargo, su evolución futura dependerá tanto de factores internos como externos relacionados con precios internacionales, políticas comerciales y cambios sociales dentro del país.

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