Jueves 19 de Febrero de 2026
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El acuerdo de libre comercio firmado entre la Unión Europea e India a finales del mes pasado ha reducido de forma importante los aranceles sobre los vinos europeos que entran en el país asiático. Tras casi veinte años de negociaciones, el pacto establece que los aranceles para vinos premium bajarán del 150% al 20%, y para vinos de gama media al 30%. Esta medida elimina una de las principales barreras que dificultaban la entrada de vinos europeos en el mercado indio, según la consultora WineCap.
La reducción de aranceles supone un cambio relevante para la accesibilidad de precios y la posibilidad de que más consumidores indios puedan acceder a vinos europeos. Alexander Westgarth, director ejecutivo de WineCap, explicó la semana pasada que siempre ha existido incertidumbre sobre cómo reaccionaría el mercado indio si se abría realmente a las importaciones. Aunque considera que la bajada de aranceles no transformará el mercado de inmediato, sí cree que es un primer paso hacia una mayor liberalización y puede modificar la demanda a largo plazo. Westgarth estima que los efectos serán visibles en un periodo de cinco a diez años.
El caso indio presenta diferencias respecto a otros mercados asiáticos como China o Hong Kong, donde el consumo de vino creció rápidamente tras la apertura comercial. En India existen impuestos internos elevados entre estados y algunas regiones mantienen leyes secas que prohíben el alcohol. Sin embargo, las grandes ciudades como Mumbai, Delhi y Bengaluru ofrecen un potencial considerable para el sector vinícola europeo.
India es uno de los mercados menos desarrollados en cuanto a consumo de vino en relación con su población. El consumo anual por adulto es de apenas 0,02 litros, frente a los 60 litros en Portugal o más de 40 litros en Francia e Italia. El mercado indio está dominado por las bebidas espirituosas (53%) y la cerveza (46%), mientras que el vino representa menos del 1% del consumo total de alcohol.
A pesar de estas cifras, existe una clase alta con poder adquisitivo y experiencia internacional, lo que favorece el interés por el vino como producto aspiracional y como inversión alternativa. Además, se prevé que la clase media india pase del 31% al 60% de la población entre 2023 y 2047, lo que podría impulsar el crecimiento del mercado vinícola. Según WineCap, el valor del mercado del vino en India podría aumentar desde menos de 200 millones de dólares en 2022 hasta más de 700 millones en 2030.
El aumento del interés por el vino también se refleja en la educación. India cuenta ya con su primer Master of Wine, Sonal Holland, muy seguida en redes sociales. El número de centros autorizados para impartir cursos WSET ha crecido un 30% en los últimos años hasta alcanzar diez proveedores. Carolyn d’Aguilar, directora de marketing del WSET, señala que cada vez más consumidores buscan información para elegir mejor lo que beben y que beber vino se percibe como algo aspiracional.
La demanda por formación vinícola crece especialmente en las grandes ciudades, aunque las opciones online permiten llegar a otras zonas del país. El año pasado unos mil estudiantes indios obtuvieron una titulación WSET y se espera aumentar esa cifra este año. El sector hostelero también muestra interés por mejorar la formación del personal para ofrecer un mejor servicio relacionado con el vino.
Sin embargo, persisten obstáculos logísticos y económicos. El tipo de cambio hace que los cursos internacionales resulten caros para muchos indios. Además, acceder a vinos importados sigue siendo complicado: los precios son altos, la oferta limitada y no siempre se garantiza una conservación adecuada durante el transporte y almacenamiento.
Westgarth subraya la importancia de establecer alianzas con empresas capaces de asegurar infraestructuras logísticas fiables y condiciones óptimas para el transporte del vino. Considera fundamental garantizar entregas seguras y controladas por temperatura ante un posible aumento de la demanda.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea e India abre nuevas posibilidades para los productores europeos interesados en acceder al mercado indio. No obstante, factores como la fiscalidad interna, las diferencias regionales y los problemas logísticos seguirán influyendo en el ritmo al que evolucione este nuevo escenario para el vino europeo en India.
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