El ciclo vegetativo anual de la vid

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La sucesión de estas fases caracteriza el cultivo de la vid en las zonas de clima templado

El ciclo vegetativo anual puede ser resumido en las siguientes fases o períodos de contenido importante para el viticultor:

1. Movilización de sustancias de reserva, que permiten que se nutran los tejidos de los órganos que crecen (conos vegetativos) y de los que van a formarse, esperando a que los órganos elaboradores (principalmente hojas) se desarrollen para cumplir esta misión. El fenómeno consiste en hacer solubles las sustancias de reserva, mediante su transformación bajo los efectos de las secreciones internas de la planta (enzimas). Esta fase puede decirse que dura desde un poco antes de iniciarse el lloro hasta bastante después del brote.

2. Crecimientos de todos los órganos (raíces, pámpanos, hojas, etc.), distinguiendo dos tiempos. En el primero, este crecimiento se debe exclusivamente a la cantidad de reservas movilizadas; durante el segundo, son los órganos verdes (hojas desarrolladas principalmente) los que, transformando la savia bruta, proporcionan la savia elaborada precisa a este desarrollo.

3. Esta fase total de crecimiento va desde que brota la vid hasta un poco antes de cambiar de color las uvas (envero), fecha en que virtualmente se para el desarrollo de la planta en longitud, y los brotes y raíces dejan de alargarse.

4. Acumulación de reservas, que va desde el envero a la caída de las hojas. Durante esta fase, la savia que siguen elaborando las hojas se utiliza en alimentar todos los órganos creados, haciéndolos engordar, va depositándose en los granos de uva, e insolubilizando sus componentes se sitúa en las partes vivaces de la cepa: sarmientos, brazos, tronco, cuello y raíces que, al igual que estos tres destinos que tiene la savia, especialmente los dos últimos, son en cierta medida antagónicos. Porque como una cantidad determinada de savia necesariamente ha de repartirse entre los órganos verdes y las partes vivaces de la planta y el fruto, la acumulación exagerada en uno cualquiera de éstos disminuye necesariamente la que queda disponible para los restantes.

5. Reposo, que corresponde a la inactividad de la planta, y dura desde la caída de la hoja hasta poco antes de que vuelva a aparecer el lloro.

La sucesión de estas fases caracteriza el cultivo de la vid en las zonas de clima templado, en que tiene su hábitat natural. En las zonas subtropicales y tropicales la vid está siempre vegetando, sin tener período de reposo, ni perdida de hoja, con crecimiento permanente y continuo, debido a que la temperatura no desciende por debajo del cero vegetativo, que no llega a producirse por temperaturas medias diurnas elevadas. La vid se convierte en planta de hoja perenne con crecimiento continuo, siendo posible su cultivo económico regulando su brotación mediante la poda y deshojado de la planta, precedido de un pequeño período de reposo, sin riego después de la vendimia, para después sucederse todas las demás fases del ciclo vegetativo hasta la siguiente, que puede conseguirse dos y tres veces al año y en las fechas deseadas, todo ello mediante un cultivo apropiado que caracteriza esta viticultura tropical.

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