El consumo mundial de vino cae a su nivel más bajo desde 2018

La OIV atribuye el retroceso a la inflación, la crisis económica y cambios de hábitos en los grandes mercados

Jueves 14 de Mayo de 2026

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El consumo mundial de vino cae a su nivel más bajo desde 2018

El consumo mundial de vino se situó en 208 millones de hectolitros en 2025, un 2,7% menos que en 2024, según el informe anual sobre el estado del sector publicado por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) este martes, 12 de mayo. El organismo atribuye esta caída a cambios de hábitos de consumo, a una coyuntura económica más dura y a varios factores que han presionado la demanda desde 2020, entre ellos la pandemia de covid-19, las tensiones geopolíticas, las alteraciones comerciales y la inflación.

La OIV señala que la evolución del mercado mundial mantiene una trayectoria descendente desde 2018. En ese periodo, el volumen total ha bajado un 14%. El informe apunta que el encarecimiento medio del producto, ligado en parte a cosechas más cortas y al efecto acumulado de la inflación, ha seguido pesando sobre las compras en varios países. También subraya que nueve de los diez mayores mercados del mundo registraron menos consumo que en 2024.

Entre los grandes mercados, China, Francia y Estados Unidos explican una parte importante de la caída. China es el país que más ha reducido su consumo desde 2018, con una pérdida media cercana a 2 millones de hectolitros al año. Francia mantiene una tendencia descendente que arrastra desde hace décadas. Estados Unidos, el mayor mercado mundial por volumen, también ha frenado su demanda en los últimos años.

En la Unión Europea, el consumo alcanzó 100,6 millones de hectolitros, el 48% del total mundial. La cifra supone un descenso del 3,1% respecto a 2024 y queda un 6,9% por debajo de la media de los últimos cinco años. Francia sigue como primer mercado europeo, con 22 millones de hectolitros, un 3,2% menos que el año anterior. Italia bajó hasta 20,2 millones de hectolitros, un recorte del 9,4%, y Alemania se situó en 17,8 millones, con una caída del 4,3%. España también redujo su consumo hasta 9,4 millones de hectolitros, un 5,2% menos.

Portugal aparece como una excepción dentro del bloque comunitario. El país alcanzó los 5,6 millones de hectolitros y marcó su nivel más alto registrado. El aumento fue del 5,6% frente a 2024 y del 7,4% sobre la media quinquenal. Rumanía también avanzó con fuerza hasta 3,5 millones de hectolitros, un 11% más. Austria mantuvo una evolución estable y cerró el año en 2,4 millones de hectolitros.

Fuera de la UE, Reino Unido consumió 12,3 millones de hectolitros, un 2,4% menos. Rusia bajó hasta 8 millones de hectolitros y Suiza siguió con su tendencia descendente hasta 2,3 millones. En Estados Unidos, el consumo cayó un 4,3% hasta 31,9 millones de hectolitros. La OIV relaciona esta evolución con varios factores: menor consumo de alcohol entre los jóvenes adultos, una oferta de bebidas más fragmentada y una mayor sensibilidad al precio y al poder adquisitivo.

Canadá también redujo su volumen hasta 2,8 millones de hectolitros. En Asia, China retrocedió un 13% hasta 4,8 millones de hectolitros. El informe explica que allí la demanda se ha ido alejando del consumo ligado al protocolo y a los regalos para pasar a pautas más dispersas y guiadas por el consumidor final. Japón fue una excepción dentro de la región: subió un 6,8% hasta 3,3 millones de hectolitros.

En Sudamérica, Argentina encadenó su quinto año seguido a la baja y quedó en 7,5 millones de hectolitros. Brasil siguió otra dirección y llegó a 4,4 millones de hectolitros, su mayor cifra histórica según la OIV. El avance fue del 41,9% respecto a 2024. En África, Sudáfrica se mantuvo como el principal mercado y cerró en 4 millones de hectolitros tras caer un 7,7%. En Oceanía, Australia registró 5,3 millones de hectolitros y cedió un 2,2%.

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