Lunes 11 de Mayo de 2026
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Reale Mutua y Confagricoltura han presentado este lunes, 11 de mayo, en Roma, el sexto informe AGRIcoltura100, un estudio que analiza la relación entre sostenibilidad y competitividad en el sector primario italiano. El trabajo, elaborado por MBS Consulting, recoge respuestas de más de 3.800 empresas y confirma que la sostenibilidad sigue ocupando un lugar central en la gestión de las explotaciones agrícolas.
En el caso del vino, el informe sitúa a la viticultura como una pieza clave de la economía agroalimentaria italiana. Según los datos recogidos, la categoría de “vino y mostos” alcanzó en 2025 unas exportaciones de 7.778 millones de euros y unas importaciones de 566 millones, con un superávit comercial de 7.212 millones. Ese saldo ayuda a compensar déficits de otros sectores agrarios y sostiene una parte importante del equilibrio exterior del país.
El estudio también pone el foco en la presión que sufren las bodegas y los viticultores por las tensiones comerciales y los aranceles. Un 57,5% de los productores consultados dijo estar muy o bastante preocupado por esta situación, el nivel más alto entre las ramas analizadas. Además, un 31% afirmó haber notado ya efectos directos en su actividad, casi el doble que la media del conjunto agrícola, situada en el 16,6%.
Entre los problemas señalados aparecen las trabas administrativas para operar en mercados exteriores, el aumento de los gastos logísticos y la pérdida de clientes fuera de Italia. El informe apunta a Estados Unidos como uno de los mercados más sensibles para el sector, por su peso en las ventas exteriores y por su papel como destino capaz de absorber parte del excedente exportador.
La encuesta refleja también una realidad desigual dentro del propio tejido empresarial. Un 70,6% de las compañías vitivinícolas declaró una facturación estable o al alza y un 73,7% mantuvo o aumentó sus volúmenes de producción. Sin embargo, el documento advierte de que una parte relevante de las empresas está en retroceso, sobre todo entre las más pequeñas o con menos capacidad para absorber subidas de costes.
El informe relaciona esa situación con la subida del precio de la energía y de las materias primas, que reduce los márgenes sin que siempre sea posible trasladar ese aumento al precio final. Esa presión sobre la rentabilidad aparece como uno de los principales problemas para muchas bodegas italianas, incluso cuando mantienen niveles altos de producción.
Ante este escenario, AGRIcoltura100 señala varias vías que están siguiendo las empresas más sólidas: diversificar destinos comerciales, reforzar contratos internacionales y aumentar la presencia en el mercado italiano y en otros países europeos. El estudio añade que algunas firmas están combinando la producción con servicios turísticos o con otras actividades ligadas al territorio para repartir riesgos.
El documento también subraya que competir en nuevos mercados exige una oferta basada en calidad y sostenibilidad, no solo en volumen. En ese punto menciona destinos como India o Mercosur, donde existe una fuerte capacidad productiva a bajo precio y donde el vino italiano necesita apoyarse en su imagen, su origen y sus métodos de producción para mantener espacio comercial.
La presentación del informe tuvo lugar en Palazzo Della Valle, sede de Confagricoltura, con representantes empresariales y del sector asegurador. Reale Mutua y Confagricoltura llevan varios años impulsando esta iniciativa para medir cómo se integra la sostenibilidad en las explotaciones agrícolas italianas y cómo influye en su capacidad para competir dentro y fuera del país.
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