De vinos por China: preparando el viaje

La experiencia enogastronómica de un amante del vino durante veinte días viajando como turista por China

David Manso

Viernes 08 de Mayo de 2026

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David ÇManso

Esta serie de  artículos no pretenden ser es un estudio exhaustivo de la situación actual del vino chino, ni si quiera una guía culinaria que represente la variedad gastronómica que tiene China, tedioso y extenso trabajo ya que esta es mucha y muy variada, ni un viaje para conocer explícitamente sus diferentes regiones vitivinícolas, más bien es la experiencia vivida por un amante del vino durante tres semanas de turista para que todo aquel que decida visitar el gigante asiático pueda entender cómo es su consumo, sus tradiciones, y saber qué se puede encontrar antes de partir a una viaje fascinante por su rica y variada gastronomía, y que además quiera acompañar a esta con vino. Mi idea inicial es la conocer y disfrutar de los vinos producidos en la propia China, pero esta cambiará según el viaje avance.

Cómo no sabía qué me iba a encontrar decidí llevar algo de vino desde España. Lo primero a tener en cuenta si viajas a China es el tema de aduanas.

Como todo país tiene sus propias normas y restricciones y en cuanto al vino estas son las suyas; la cantidad máxima de vino permitida libre de impuestos es de hasta 1.500 ml, dos botellas estándar de 750 ml o una en formato Magnum de 1.500 ml para bebidas con un contenido alcohólico del 12% o superior por adulto. Si superas esta cantidad, puedes jugártela pero no te lo recomiendo, la broma puede salirte muy cara. Además de los aranceles te tocará pagar una multa, y estas son altas. Puedes llevar más de esta cantidad facturado pero tendrás que declararlo y pagar los correspondientes impuestos en la aduana los cuales ascienden al 43 % (arancel de importación del 14%, impuesto especial del 10% y un IVA del 17% sobre el valor) si viajas desde España.

Desde otros países pueden llegar a superar el 50 % del valor de la mercancía y deberás presentar la factura de compra. Para evitar problemas tanto en la aduana como la posible rotura de alguna botella en la maleta ya que el vino ha de viajar facturado, algo que te arruinará la ropa para el viaje, la mejor opción, al menos la que tomé, fue la de comprar 4 botellas, viajamos dos adultos, a la salida en el Duty Free de Madrid ya que puedes llevar tranquilamente esta cantidad en cabina en Bolsas de seguridad con precinto de seguridad (STEB) de la OACI, la cuales te preparan en la misma tienda con el correspondiente ticket de compra en el interior. Tened presente que os las dividan siempre de dos en dos para que cada adulto lleve una bolsa, sino te tocará pagar aranceles por exceder la cantidad permitida. Así pues, con mis cuatro botellas debidamente embaladas y la tranquilidad de no tener problemas en la aduna al llegar parto rumbo a China.

No era mi primer viaje, veinticinco años atrás la visité y por aquel entonces no pensaba siquiera en la posibilidad de beber vino en las comidas. Algo consumí, muy poco y siempre en restaurantes internacionales, siendo la cerveza mi principal opción. En esta ocasión, el gusto por el vino, el poder acompañar su gastronomía y mi deriva profesional me han llevado a ello.

Además, en esa primera visita China se abría al mundo, el consumo de vino era algo marginal y los altos aranceles provocaban que fuese un producto muy caro al alcance de unos pocos. Hoy, gracias a su apertura y a la bajada significativa de los aranceles el vino está más presente, pero como veremos su consumo no es algo habitual y dependerá del momento y de factores socio-económicos.

Como en todo el mundo existen diferentes tipos de restaurantes con diferentes categorías. En China se desayuna fuerte y caliente entre las 6:00 y las 8:00 h, se come ligero entre las 11:30 y la 13:00 h y se cena copiosamente entre las 17:30 y las 19:30 h  siendo la última comida del día un acto social.

En cuanto a los restaurantes encontramos desde los puestos callejeros, los más populares a precios económicos, pasando por los "tradicionales", estos de estilo regional; cocina Cantonesa, de Hunan o de Sichuan entre otras, pero todos los restaurantes sean del tipo que sean tiene en común dos cosas: en la entrada tienen expuestas las bebidas que puede consumir y que te dejan llevar tu propia bebida. Puntazo esto último para lo que te facilitan las copas y una cubitera con hielo. En ese espacio donde tienen las bebidas la más habitual, la que tiene un espacio mayor, es el Baijiu (白酒), un aguardiente elaborado con sorgo y  arroz con una graduación de entre 40º – 60º muy presente en las mesas de toda China que la convierte en la bebida espirituosa más consumida del mundo por volumen. A esta le siguen la cerveza, antaño era Tsingtao, hoy cada región produce varias marcas, luego los refrescos y finalmente el vino, unas pocas referencias únicamente y por lo general de vino tinto. Algo es algo. Por tanto, ante esta situación y la calidad que a veces presentan los vinos del local la mejor opción es llevar tu propio vino al restaurante.

Baijiu
Baijiu

Con mis reservas, las cuatros botellas que llevaba desde España y que dedicaría a acompañar las cenas, para las comidas al ser ligeras y contar con menos tiempo no merece la pena, tenía para los cuatro primeros envites. Indistintamente del tipo de restaurante, quitando los puestos populares que sirven sopas, dumplings, pinchos,..etc. para los que tampoco merece la pena acompañar la comida con vino, la cerveza es la mejor opción, el resto de restaurantes tienen una cuidada elaboración y presentación del plato, esto me ha sorprendido, siendo esta práctica una parte importante de la cocina china. La comida entra por los ojos y yo únicamente tenía vino para una quinta parte del mi viaje.... mis opciones y la solución a mi particular problemática os la cuento en una próxima entrega.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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