Miércoles 13 de Mayo de 2026
Leído › 2125 veces

La producción mundial de vino se situó en 227 millones de hectolitros en 2025, un 0,6% más que en 2024, que ya había sido un año de volumen muy bajo. Son datos del informe anual sobre el sector vitivinícola publicado este martes por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que sitúa así el tercer ejercicio seguido con una cosecha reducida a escala internacional.
La OIV atribuye esta evolución a la combinación de fenómenos meteorológicos adversos y a ajustes de producción ligados a una demanda más débil en varios mercados. El organismo señala que las heladas tempranas, las lluvias intensas y las sequías prolongadas siguieron afectando a los viñedos en las principales zonas productoras del hemisferio norte y del sur. Pese a ello, el informe apunta que unas vendimias por debajo de la media pueden ayudar a aliviar la presión sobre las existencias sin provocar problemas generalizados de suministro.
La Unión Europea produjo 136 millones de hectolitros en 2025, un 1,3% menos que en 2024. La cifra equivale a alrededor del 60% del vino mundial y confirma el peso del bloque como principal zona productora, aunque con uno de los niveles más bajos registrados en décadas. El informe describe un año muy desigual entre regiones, con áreas castigadas por la sequía y el estrés hídrico y otras afectadas por lluvias excesivas, tormentas localizadas y mayor presión de enfermedades en la viña.
Italia mantuvo el primer puesto entre los países productores con 44,4 millones de hectolitros, una cifra casi igual a la de 2024 y un 4,1% inferior a su media de cinco años. La OIV explica que el país tuvo un comportamiento climático relativamente favorable, con una primavera suave, lluvias equilibradas y un verano sin calor extremo. Aun así, hubo diferencias territoriales: el crecimiento se apoyó sobre todo en el sur y en aumentos moderados en el norte, mientras que el centro registró una ligera caída por menores volúmenes en Toscana. En varias denominaciones también se limitaron rendimientos de forma voluntaria para gestionar unos niveles altos de existencias.
Francia produjo 36,1 millones de hectolitros, prácticamente lo mismo que en 2024, pero un 16% por debajo de su media quinquenal. La OIV vincula esta cifra al mal tiempo durante buena parte del ciclo vegetativo, desde la floración hasta la vendimia. La ola de calor y la sequía de agosto redujeron el potencial productivo al acelerar la maduración de la uva y frenar su crecimiento. A ello se sumaron campañas recientes de arranque de viñedo, que también han reducido la superficie plantada.
España ocupó el tercer lugar mundial con 28,7 millones de hectolitros. El volumen supone una caída del 7,7% respecto a 2024 y queda un 17% por debajo de la media de los últimos cinco años. La OIV relaciona este resultado con un tercer año seguido de sequía y olas de calor, que recortaron los rendimientos hasta uno de los niveles más bajos observados en décadas. Castilla-La Mancha fue la región más afectada, con una reducción de 1,9 millones de hectolitros. En el conjunto del país, todas las grandes zonas productoras salvo Cataluña cerraron por debajo del nivel del año anterior.
Alemania obtuvo 7,6 millones de hectolitros, un 2,6% menos que en 2024, mientras que Portugal cayó hasta 6 millones, un descenso del 14% interanual y su menor volumen desde 2011. En el caso portugués, la OIV habla de una campaña marcada por cambios bruscos entre lluvias récord y episodios intensos de calor, con brotes de enfermedades y estrés hídrico. Rumanía alcanzó 3,3 millones de hectolitros; Hungría llegó a 3 millones; Austria subió hasta 2,5 millones; y Grecia recuperó parte del terreno perdido tras dos vendimias muy cortas y se situó en 1,6 millones.
Fuera de la Unión Europea, Rusia produjo 5,7 millones de hectolitros y Georgia alcanzó 2,6 millones, su mayor volumen en tres décadas. Moldavia registró 1,8 millones, el nivel más alto desde 2018. En Asia, China bajó hasta 2,2 millones y sigue lejos del pico alcanzado en 2012. La OIV relaciona esa caída con una demanda interna débil y con ajustes estructurales del sector hacia segmentos más premium.
Estados Unidos produjo 20 millones de hectolitros en 2025, un 5,3% menos que en 2024 y un 16,2% por debajo de su media quinquenal. El informe apunta a una demanda más floja como factor que ha presionado precios y márgenes y ha llevado a estrategias más prudentes en zonas como California.
En el hemisferio sur se aprecia una recuperación parcial tras dos campañas muy cortas. La producción total subió hasta unos 49 millones de hectolitros, un avance del 7,7% frente a 2024 aunque todavía un 4,6% por debajo de la media de cinco años. Australia llegó a 11,3 millones; Nueva Zelanda subió hasta 3,7 millones; Argentina quedó en 10,8 millones; Chile bajó a 8,4 millones; Brasil repuntó hasta 2,8 millones; y Sudáfrica alcanzó 10,2 millones.
La OIV sitúa así a Italia como primer productor mundial seguido por Francia y España. Detrás figuran Estados Unidos y Australia. El informe dibuja un mercado marcado por cosechas cortas en varias zonas clave y por una oferta ajustada que puede aliviar parte del exceso acumulado en campañas anteriores mientras productores y distribuidores siguen pendientes del comportamiento del consumo internacional.
Leído › 2125 veces