Miércoles 13 de Mayo de 2026
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La reciente masterclass impartida por la enóloga Agustina Hanna no fue solo un recorrido técnico; fue una de esas instancias donde el vino trasciende el cristal para transformarse en relato, territorio y visión de futuro. Organizada por Winexperts Global, la sesión invitó a los asistentes a adentrarse en un universo donde la precisión enológica convive con una narrativa emocional, y donde cada decisión en la bodega responde a una búsqueda de identidad innegociable.
Hanna, quien lidera la transformación de Ruca Malén desde 2020, compartió con naturalidad la metamorfosis de una de las bodegas con más historia de Mendoza hacia un presente de frescura y transparencia estilística.
Uno de los pilares de la exposición fue la explicación del nuevo sistema de portafolio de la bodega, una propuesta que va más allá del orden comercial para ofrecer una lectura pedagógica del vino argentino:
Capítulo 1: El origen de la historia. Vinos varietales puros, sin intervención de madera, donde la fruta es la protagonista absoluta y la expresión es directa y vibrante.
Capítulo 2: El espacio de exploración. Un universo de blancos, rosados y tintos de diversas intensidades donde la madera aparece como una herramienta de textura, acompañando la diversidad de terruños sin opacarlos.
Capítulo 3: La interpretación del viñedo. Es el punto más alto de precisión. A través de microvinificaciones y selecciones parcelarias, se traduce la complejidad del terroir mendocino en vinos de gran profundidad y carácter.
Enología de precisión: frescura y mínima intervenciónA lo largo de la clase magistral, quedó claro que el norte de Hanna es la búsqueda de vinos más precisos y transparentes. Para lograrlo, la bodega ha integrado una filosofía que prioriza la expresión del origen sobre la intervención técnica.
El uso de vasijas alternativas como ánforas y foudres, fermentaciones con levaduras indígenas y extracciones delicadas son los recursos que hoy definen el estilo de Ruca Malén. En este esquema, la madera deja de ser un fin en sí mismo para convertirse en un recurso sutil que aporta longevidad y estructura sin enmascarar la identidad varietal.
Un mapa de identidades: Luján de Cuyo y Valle de Uco
La articulación de las 140 hectáreas con las que trabaja la bodega permite un diálogo constante entre regiones. Agustina describió cómo el volumen y la suavidad de Agrelo se complementan con la tensión de Las Compuertas, mientras que las zonas altas del Valle de Uco (como Gualtallary o Altamira) aportan la acidez y precisión necesarias para construir vinos que reflejan el paisaje real de Mendoza.
El momento cúlmine de la sesión fue la comparativa de tres expresiones de Malbec del Capítulo 3, que sintetizan esta nueva era:
Malbec Infuso: Frescura herbal y floral con una fluidez notable.
Malbec de Ánforas: La interpretación más mineral y táctil del calcáreo de Gualtallary.
Malbec Centenario: El respeto por el patrimonio histórico de viñedos antiguos, con elegancia y profundidad clásica.
Más allá de la información técnica, la masterclass destacó por la capacidad didáctica de Agustina Hanna para transmitir el "por qué" de cada cambio. La sesión, celebrada bajo el ala formativa de Winexperts, no solo presentó la evolución de una bodega, sino que abrió una puerta a una nueva forma de entender el vino argentino: un equilibrio perfecto entre identidad, diversidad y precisión técnica.
Una invitación, en definitiva, a descubrir que cada botella es una página escrita con el mayor de los respetos por la tierra.
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