El valor global del sector corchero, un elemento diferencial que no aprovechan suficientemente los vinos españoles

Es la conclusión de una mesa redonda con representantes de peso de los sectores forestal, industrial y vitivinícola que ha tenido lugar en la BCN Wine Week

Miércoles 07 de Febrero de 2024

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De izquierda a derecha: Joan J. Puig, presidente de la Fundación Instituto Catalán del Corcho, Céline Pérez, directora de la Barcelona Wine Week y Marta Macías, proyecto manager de la Barcelona Wine Week.

La relación entre el sector vitivinícola y el corchero se ha convertido en uno de los ejes centrales de la sostenibilidad y la innovación en el marco de la Barcelona Wine Week (BWW), evento que ha reunido a profesionales de ambos ámbitos para debatir sobre el futuro y el impacto ambiental y socioeconómico de estas industrias. Durante una mesa redonda organizada por la Fundación Instituto Catalán del Corcho (ICSuro), se abordó la necesidad de integrar el valor global del sector corchero al mundo del vino, reconociendo el corcho no solo como un elemento diferencial de los vinos españoles sino también como un pilar fundamental en la protección ambiental y la promoción de la biodiversidad.

El corcho, material 100% natural, renovable y biodegradable, proviene de la corteza del alcornoque, un árbol que se regenera cada nueve años, lo que permite su extracción sin causar daño. Esta característica lo convierte en un recurso sostenible por excelencia, cuya explotación es vital para la economía rural en muchas regiones de España, especialmente en Cataluña. La relevancia del corcho se extiende más allá de su aplicación tradicional como tapón para vinos, implicando aspectos cruciales como la conservación del paisaje, la prevención de incendios forestales, la protección de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático mediante la absorción de CO2.

La mesa redonda "¿Cómo incorporar el valor socioeconómico y ecológico del sector corchero al mundo del vino?" ha servido para destacar la importancia de desarrollar un relato común entre el sector vitivinícola y el corchero, promoviendo así una mayor visibilidad del corcho como elemento distintivo y aportando un valor añadido a los vinos españoles. Los participantes en el debate, entre los que se encontraban Anna Sanitjas, directora general de Ecosistemas Forestales y Gestión del Medio de la Generalitat de Cataluña; Joan J. Puig, presidente de la Fundación Instituto Catalán del Corcho y de la Asociación de Empresarios Corcheros de Cataluña (AECORK); Susana García, directora de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE); y Silvia Ayuso, directora académica de la Cátedra MANGO de Responsabilidad Social Corporativa de ESCI-UPF, coincidieron en señalar la necesidad de aumentar la gestión forestal para mejorar la productividad de los alcornocales y, por ende, contribuir a la sostenibilidad del sector.

La recuperación y el reciclaje de tapones de corcho durante la Barcelona Wine Week, con un total de 4.900 unidades recogidas para su reciclaje, reflejan el compromiso de la feria y de sus participantes con la sostenibilidad y la economía circular. Este esfuerzo, que ha superado las cifras del año anterior, demuestra la viabilidad de dar una segunda vida a los tapones de corcho y su potencial para contribuir a proyectos de urbanismo municipal sostenible, como la creación de alcorques para árboles o pavimentos para parques infantiles.

El sector vitivinícola se enfrenta al desafío de responder a la creciente demanda de los consumidores por productos más sostenibles. En este contexto, la elección del corcho como material para tapones no solo responde a una tradición milenaria, sino que se alinea con las expectativas actuales en términos de sostenibilidad, conservación del medio ambiente y responsabilidad social. La integración del valor global del sector corchero en el mundo del vino no solo es una estrategia para preservar el patrimonio natural y cultural asociado a ambos sectores, sino también una oportunidad para reforzar la imagen de los vinos españoles en el mercado global como productos de calidad, sostenibles y profundamente arraigados en la tradición y la innovación.

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