¿Sabes qué es el vino de aguja?

Vilma Delgado

Compártelo

Leído › 1889 veces

Vinos con burbujas hay muchos. Pero ¿sabes distinguir entre los diferentes tipos? Hoy nos centramos en el vino de aguja, cuáles son sus características y cómo diferenciarlo de otros vinos similares.

Qué es el vino de aguja

El vino de aguja es un vino con gas. Las diferencias de los vinos de aguja con respecto a los espumosos reside en su graduación alcohólica, la presión que ejerce el gas y el método de producción. 

También se conoce como aguja a la sensación en boca que producen los vinos con gas, como de pequeños pero agradables pinchazos. La denominación de estos vinos viene dada por esta peculiaridad al catarlos. 

El vino de aguja blanco y el vino de aguja rosado son los más habituales, pero podemos encontrar en el mercado vinos tintos de aguja. 

Características de los vinos de aguja

Los vinos de aguja son jóvenes. Por tanto, para disfrutar de ellos en todo su esplendor es mejor consumirlos en su año de producción y no dejarlos guardados, ya que no mejoran con el tiempo. 

Son vinos refrescantes, normalmente con aromas afrutados y que son perfectos para degustar en verano, ya que su temperatura de servicio ideal está entre 8 y 6 grados. 

Existen dos tipos de vino de aguja: los que consiguen sus burbujas del carbónico producto de una fermentación natural y aquellos a los que se les añade el gas posteriormente. Si llevan carbónico añadido se les denomina vinos de aguja gasificados

Para elaborar un vino de aguja natural se parte de un mosto que se somete a una primera fermentación en tanques de presión y el gas producido se mantiene hasta el embotellado. 

Si hablamos de vinos de aguja naturales de segunda fermentación, se produce una nueva fermentación tras el clarificado y su estabilización en frío para que se produzcan las deseadas burbujas. En este caso, los azúcares presentes en el vino son los encargados de producir el gas. El CO2 o gas carbónico se genera de forma natural gracias a las levaduras que participan en la fermentación.

Existen vinos de aguja provenientes de segunda fermentación a los que se les añade azúcares y levaduras a un vino base y que siguen un proceso parecido al de los espumosos pero con menor presión. 

Cada bodega, con sus enólogos, se encargan de medir con distintos métodos la presencia de carbónico en el vino, que se controla y ajusta tomando al vino base como referencia. Es importante conseguir un equilibrio, ya que un exceso de gas hace que los vinos sean demasiado ásperos en boca. Si el vino contiene poco carbónico, obtendremos un vino sin matices y plano. 

Además de la agradable sensación en boca, el gas resalta los perfiles aromáticos del vino, atenúa los sabores dulces e intensifica el frescor y la acidez, además de la sensación de astringencia. 

En cuanto a las variedades de uva que mejor funcionan en la elaboración de los vinos blancos de aguja, encontramos la Parellada, la Xarel.lo o la Macabeo, aunque para vinos más dulces se utilizan otras variedades como la Moscatel. 

Para elaborar vino de aguja rosado es habitual usar Garnacha, Tempranillo, Merlot o Syrah. 

Diferencias entre el vino de aguja y otros tipos de vino

El vino de aguja tiene burbujas, pero no es un cava ni un espumoso. La primera diferencia que vemos a simple vista y que nos ayuda a diferenciar el vino de aguja es que no produce espuma al descorcharlo

Un vino de aguja tendrá un tapón distinto al de un cava o champagne. Esto es debido a que la presión en el interior de la botella es menor y los vinos de aguja no necesitan el alambre protector que sí llevan los espumosos. 

La burbuja del vino de aguja también nos ayuda a diferenciarlo de los vinos espumosos. La burbuja es fina y dependiendo de la sensación en boca se puede describir como blanda, tosca, potente, picante, elegante o delicada, entre otros adjetivos. La burbuja debe ascender lentamente hacia la superficie de la copa. 

El vino de aguja gasificado se llama así porque el carbónico se añade sin que se produzca por causa de la fermentación. Aunque el proceso de elaboración es distinto al natural, se considera también vino de aguja. 

Los espumosos como el cava son vinos embotellados con mucha más presión, que producen espuma al descorcharlos. Para considerar que es de buena calidad, la espuma debe permanecer en la copa al menos durante diez minutos y ocupar buena parte de la misma. En el caso de los vinos de aguja, esta espuma no existe. 

 

El vino de aguja es una excelente opción para refrescarnos en verano sin renunciar a tomar un buen vino. Por su carácter jóven, de acidez equilibrada y aromas afrutados, marida a la perfección con arroces, pastas, mariscos, aves y aperitivos.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 1889 veces

Comenta