La asombrosa línea de vinos de Egiategia: segunda fermentación bajo el mar

Javier Campo

Martes 19 de Enero de 2021

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Después de las botellas sumergidas en el mar y después de sumergir también ánforas de varios tamaños, con el fin de hacer la crianza con el vaivén de las corrientes y la protección de Neptuno, lo último en vinos bajo el mar, tiene burbujas.

En varios países, hacer la crianza del vino bajo el mar ya no es ninguna novedad y aunque no a todos les guste, este tipo de método está ya más que instaurado. Muchas bodegas, además, comercializan el mismo vino con una botella de crianza en "tierra" y con otra botella de crianza en "mar" para que el consumidor pueda apreciar las diferencias a la vez y no confiando en la memoria que, no siempre está acertada.

Las pequeñas ánforas individuales le han dado aun más si cabe un toque más atractivo visualmente hablando y descorchar un ánfora llena de pequeños crustáceos, algas y líquenes tiene su encanto. Y su precio, claro. Pero cuando pensaba que ya lo había visto todo, pues no. Aun hay más.

Emmanuel Poirmeur

Nos desplazamos hasta una pequeña bodega situada en Ciboure (Francia), entre la costa de Irún y la costa de Biarritz, más o menos por la zona de San Juan de Luz. Egiategia, que es el nombre de dicha bodega, está ubicada en las antiguas cuadras de la playa de Socoa.

Emmanuel Poirmeur, ingeniero agrónomo y enólogo, antes de embarcarse (y nunca mejor dicho) en esta aventura pasó por varias bodegas importantes como Torres, Madero, Château Margaux, Petra, Madero o Domaine Maillart. De todas ellas adquirió algo y las ha plasmado en su atelier du vin.

Con una especie de "boyas" hace la crianza de vinos tranquilos que se han elaborado en tierra y estas son sumergidas en el mar. Después se embotella y hasta ahí la cosa. Lo que es asombroso es que haga otra línea de vinos con una segunda fermentación con azucares y levaduras dentro de esas boyas a 15m. de profundidad que actúan con el método de estilo granvas durante un periodo de tiempo que oscila entre los dos y tres meses. Después y con sumo cuidado para no perder la mousse se embotella y comercializa.

El resultado es muy parecido al de un espumosos ancestral sin filtrar y con la menor intervención posible ya que el mar, ya ha hecho lo suyo, que, según su creador, no es poco. Artha Ocean Cuvée se presenta en blanco, rosado y tinto y en una escueta botella transparente para no disfrazar el producto.

 
Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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