Muere Michel Rolland, el enólogo que revolucionó la industria del vino internacional

Su influencia transformó estilos, abrió mercados y generó debates sobre la identidad y comercialización del vino moderno

Viernes 20 de Marzo de 2026

Compártelo

Leído › 3650 veces

Michel Rolland, Pioneering Winemaker Who Shaped Global Tastes, Dies at 78

Michel Rolland, uno de los enólogos más influyentes de las últimas décadas, falleció este jueves, 19 de marzo, en Burdeos a los 78 años tras sufrir un infarto. Rolland fue una figura central en la transformación del sector vitivinícola internacional y su trabajo ha dejado una huella profunda en la manera de entender y producir vino en diferentes regiones del mundo.

Nacido en Libourne, en el suroeste de Francia, Rolland creció en una familia dedicada a la viticultura. Se formó como enólogo en el Instituto de Enología de Burdeos, donde conoció a su esposa Dany. Juntos fundaron un laboratorio de análisis que se convirtió en el punto de partida para una consultora que llegó a trabajar con cientos de bodegas. Su carrera profesional comenzó a ganar notoriedad a partir de los años ochenta, cuando empezó a asesorar a productores no solo en Francia, sino también en países como Argentina, Chile, Italia, España, Estados Unidos y Armenia.

Rolland fue pionero en el concepto de “flying winemaker”, es decir, el enólogo itinerante que viaja por diferentes regiones para asesorar a bodegas y mejorar la calidad de sus vinos. Según datos aportados por él mismo, llegó a colaborar con más de 300 bodegas en 22 países. Su laboratorio “Rolland & Associés”, ubicado en Pomerol, también prestó servicios a más de 400 empresas del sector.

En Francia, Rolland fue conocido por haber recibido al crítico estadounidense Robert Parker en su viñedo a principios de los años ochenta. Parker se convertiría después en una referencia mundial para la valoración del vino y ambos contribuyeron a cambiar los gustos y tendencias del sector desde entonces.

El estilo que impulsó Rolland se caracterizaba por buscar vinos con mayor estructura e intensidad. Esta tendencia fue bien recibida por críticos influyentes y ayudó a establecer nuevos parámetros de calidad que se extendieron fuera de Europa. Sin embargo, su enfoque generó debates dentro del sector. Algunos críticos le reprocharon favorecer perfiles más comerciales y restar importancia a la expresión individual de los terruños. A pesar de estas opiniones divididas, Rolland siempre defendió que no existía un “estilo Rolland” y retaba abiertamente a identificar sus vinos frente a los de otros consultores durante catas a ciegas.

En Argentina, la influencia de Rolland fue especialmente relevante para el desarrollo del Malbec como variedad reconocida internacionalmente. Su trabajo con bodegas locales ayudó a posicionar los vinos argentinos entre los más apreciados fuera del país. Hasta hace pocas semanas participó activamente en eventos como la Fiesta Nacional de la Vendimia.

En Italia colaboró con proyectos emblemáticos como Caprai, referente del Sagrantino di Montefalco; Tenuta di Biserno y Tenuta del Nicchio en Bolgheri; así como Ornellaia y Masseto, actualmente propiedad de la familia Frescobaldi. Productores como Marco Caprai y Lodovico Antinori han recordado estos días su papel fundamental para modernizar el sector y su capacidad para anticipar cambios importantes.

Durante seis décadas de carrera profesional, Michel Rolland contribuyó al desarrollo técnico y comercial del vino moderno. Su figura ha sido reconocida tanto por su conocimiento como por su capacidad para impulsar nuevas tendencias y abrir mercados internacionales. Con su fallecimiento se cierra una etapa marcada por la innovación y la expansión del vino hacia nuevos públicos y territorios.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 3650 veces