Benicássim
Miércoles 08 de Agosto de 2012
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Benicássim es mucho más que sol y playa. De su frondoso Desierto de las Palmas, un pulmón verde de 3.200 hectáreas, nació en 1896 el Licor Carmelitano, que comenzó a elaborarse en los sótanos del Monasterio que los Padres Carmelitas levantaron en el siglo XVII en este Paraje Natural, enamorados de su soledad y belleza.
Su receta, aún secreta, se compone de más de 40 hierbas originarias de estos montes.
Dada la mala comunicación, ya que todo el transporte se realizaba a lomo de caballerías, se pensó en trasladar las destilerías a la villa de Benicássim.
Fue así cómo se inauguraron en 1912 las actuales Bodegas y Destilerías Carmelitano. Unas instalaciones que permiten a sus visitantes conocer todos los detalles de este licor tan característico de Benicàssim. Desde el mismo año de su apertura, hace ya cien años, comenzaron a realizarse las visitas guiadas.
Un recorrido sala a sala donde se explica el proceso de elaboración, con alto componente artesanal, y que finaliza con una degustación de los nueve productos que actualmente firma esta centenaria bodega: seis licores –el Licor Carmelitano y los de melocotón, manzana verde, avellana, crema y café- y tres vinos dulces –moscatel, vino de misa y vermouth-.
El Carmelitano se compone de más de 40 hierbas, de las cuales se utilizan o bien la hoja, la raíz o la semilla, dependiendo de la planta, y cada una en una proporción determinada, según la fórmula secreta.
Su proceso de elaboracion comienza con la seleccion de los ingredientes, el pesado, y el macerado durante 24 horas en el propio alcohol, que se comienza a destilar a las 8,30 horas de la mañana siguiente y no finaliza hasta bien entrada la tarde.
Así se obtienen 500 litros de producto, tras un laborioso y artesanal trabajo.
El licor obtenido reposará en conos de madera de roble americano durante seis meses, hasta que está listo para su embotellado.
El recorrido de la visita guiada comprende, entre otras, salas tan curiosas como el Museo de la Botella, el Pequeño Museo de Utensilios, la Sala de Licores, la Sala de Elaboración o Alambiques, la Caldera, o la Sala de la Maqueta, donde se recrea el proceso que se realizaba antaño.
El Licor Carmelitano, su elaboración y su historia, iniciada en 1896 por los Padres Carmelitas en su antiguo Monasterio con el fin de ayudar a costear la formación de los novicios, forma parte de la riqueza turística, gastronómica y cultural de Benicàssim, que continúa sumando atractivos a su ya conocida oferta de sol y playa y a su agradable clima, convirtiendo a esta joya mediterránea en un destino excepcional para todo el año.
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