Jueves 26 de Febrero de 2026
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La tendencia en el sector hotelero boutique en España está cambiando. Cada vez más viajeros buscan autenticidad, trazabilidad y una conexión real con el destino. En respuesta, varios alojamientos del Club Rusticae han convertido la producción propia de alimentos y bebidas en el eje de su propuesta, integrando vino, aceite, miel, mermeladas o cerveza artesana en la experiencia del huésped.
En la Ribera del Duero, Bodegas Nabal Hotel Rusticae une alojamiento y bodega en un mismo espacio. Con 15 habitaciones, este hotel contemporáneo mantiene la tradición vinícola de la familia Navarro Balbás. El respeto por la tierra y los procesos naturales poco invasivos marcan la elaboración de sus vinos, con especial atención a la variedad tempranillo. Los huéspedes pueden participar en catas, recorrer la bodega y conocer de cerca el proceso de producción, en una estancia donde el vino es el hilo conductor que une paisaje, tradición y diseño actual.
En Ibiza, el Hotel Rural Can Lluc Rusticae se sitúa en un valle rodeado de pinares y olivos. Esta antigua casa payesa, transformada en hotel por Lucas Prats y Tina Soriano, cuenta con 25 habitaciones y villas. En su finca crecen olivos de variedad arbequina, de los que se obtiene aceite de oliva virgen extra destinado al restaurante y a los huéspedes. La propuesta gastronómica se basa en productos de proximidad y la filosofía Slow Food, con verduras del huerto y recetas mediterráneas que se disfrutan en terrazas con vistas al paisaje ibicenco.
En la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, el Hotel Nafarrola Rusticae en Bermeo apuesta por la sostenibilidad y la economía circular. Su restaurante ROLA utiliza productos ecológicos y de proximidad. Este año, el hotel incorpora su propia colonia de colmenas para producir miel, propóleos y polen que se integrarán en la cocina. Además, transforman aceites vegetales usados en jabones artesanos para los huéspedes y la vajilla del restaurante está diseñada y elaborada por el alfarero Vicente Alcaide con técnicas tradicionales y materiales locales.
En el Valle del Tiétar, el Hotel Nabia Rusticae ofrece una experiencia only adults en 12 habitaciones. Su propuesta culinaria se apoya en productos del huerto ecológico propio y de productores cercanos. Las mermeladas caseras, elaboradas con frutas propias o de la zona, son un emblema del hotel y se sirven junto a magdalenas, bizcochos, zumo de naranja y huevos de gallinas criadas en libertad. Los desayunos y cenas junto a la chimenea o con vistas al valle refuerzan la identidad local y la conexión con el entorno.
En Córdoba, La Casa de los Azulejos Rusticae fusiona la herencia andaluza y la esencia mexicana en una casa de nueve habitaciones. Desde 2013, el hotel produce su propia línea de cervezas artesanas, Cervezas Perro Flaco, con tres variedades que nacieron en los sótanos del edificio. Los huéspedes pueden degustarlas en el patio interior o junto a la piscina, descubriendo una faceta diferente de la ciudad y del propio alojamiento.
Estos proyectos de Rusticae muestran una evolución en la hotelería con encanto, donde el producto propio no es un simple complemento, sino una declaración de principios. La integración de la producción local refuerza la diferenciación, dinamiza la economía del entorno y construye un relato auténtico que va más allá de la estancia. Rusticae reúne más de 200 alojamientos en España, Portugal, Francia, Andorra y el arco mediterráneo, seleccionados por su ubicación, calidad, atención personalizada y compromiso con la sostenibilidad y el turismo responsable.
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