Lunes 30 de Marzo de 2026
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Los viñedos de Chablis han sufrido una nueva noche de heladas, lo que ha obligado a los viticultores a emplear diferentes sistemas de protección para intentar salvar la cosecha. Jean-Paul Durup, productor local, ha explicado que los métodos de prevención han funcionado bien en las zonas donde se han podido instalar, aunque reconoce que habrá daños en aquellas parcelas que no cuentan con protección. La preocupación es alta entre los productores, ya que los vinos blancos de Chablis tienen una gran demanda internacional.
Durante la noche, muchos viticultores apenas han dormido. Las alarmas instaladas en las parcelas avisan cuando la temperatura baja demasiado y es necesario activar los sistemas antiheladas. Entre las medidas utilizadas se encuentran las velas especiales, calderas de pellets, aspersores de agua y torres eólicas que mueven el aire para mantener el calor cerca de las vides. Jean-Paul Durup ha relatado cómo debe vigilar el funcionamiento del aspersor durante la madrugada. Este sistema cubre los brotes con una capa de hielo que los protege del frío extremo.
Jean-François Bordet, del Domaine Séguinot-Bordet y copresidente de la Comisión Chablis en el Comité de Vinos de Borgoña, ha señalado que han utilizado todos los medios posibles: un millar de velas, aspersores y torres antiheladas. Desde 2021 han decidido invertir más en estos sistemas tras perder la mitad de la cosecha ese año por una helada a principios de abril. Aunque este año esperan menos daños graves, todavía no pueden precisar el alcance real.
La protección contra las heladas supone un gasto importante para los viticultores. No todos pueden permitirse cubrir todas sus parcelas. Por ejemplo, cada vela cuesta unos 10 euros sin impuestos y se necesitan más de 400 por hectárea para proteger durante seis a ocho horas. Además, este método tiene un impacto ambiental negativo.
Jean-Paul Durup ha recordado que nunca antes la vegetación había estado tan adelantada en estas fechas. Cuando era niño, los brotes aparecían en mayo. Ahora, debido al cambio climático y a inviernos más cálidos en febrero y marzo, el ciclo vegetativo se adelanta y aumenta el riesgo de daños por heladas tardías.
Thiébault Huber, presidente de la Confederación de Denominaciones y Viticultores de Borgoña (CAVB), ha explicado que este fenómeno afecta a toda la región. En Côte d'Or, zonas como Pommard, Meursault o Montrachet también han utilizado velas para proteger sus viñedos. François Labet, del Château de la Tour en Clos de Vougeot, ha indicado que allí no ha hecho tanto frío como en Chablis y espera que los daños sean menores.
A pesar del esfuerzo realizado por los viticultores para proteger sus viñas, se prevén algunas pérdidas pero no se espera una situación tan grave como la vivida hace cinco años. Sin embargo, la amenaza no ha terminado. El periodo con riesgo de heladas puede prolongarse hasta mediados de mayo con la llegada de los llamados santos de hielo.
Jean-Paul Durup ha advertido que probablemente tendrán otra noche larga próximamente si continúan las bajas temperaturas. El cansancio empieza a notarse entre los productores tras varias noches seguidas pendientes del termómetro y los sistemas antiheladas.
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