Lungarotti impulsa su renovación con la apertura de Tenuta Brancalupo en Montefalco

La bodega familiar apuesta por Sagrantino y Trebbiano Spoletino y refuerza su compromiso con la sostenibilidad

Jueves 26 de Marzo de 2026

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Lungarotti impulsa su renovación con la apertura de Tenuta Brancalupo en Montefalco

La familia Lungarotti ha presentado Tenuta Brancalupo, su nueva bodega boutique en Montefalco, en la región italiana de Umbría. Este proyecto, que cuenta con 16 hectáreas de viñedos y olivares, representa un paso clave en el proceso de renovación iniciado por la familia en 2024 para redefinir sus vinos y su imagen, manteniendo la coherencia con su historia y los valores de la zona.

Tenuta Brancalupo nace con la intención de consolidar la visión de la familia Lungarotti, que desde el año 2000 está presente en Montefalco y ahora renueva tanto su enfoque agronómico y enológico como sus espacios interiores y exteriores. El proyecto se enmarca en la evolución de identidad que la familia ha impulsado, especialmente a través del Progetto 1962 en la finca de Torgiano, y que ahora alcanza una nueva síntesis en Montefalco. Las etiquetas icónicas de la casa, Rubesco y Torre di Giano, han sido reinterpretadas y el testigo pasa ahora a la nueva finca, donde el territorio se convierte en un manifiesto de estilo de vida basado en la elegancia pausada y la convivialidad.

El nombre Brancalupo hace referencia tanto al lobo, animal vinculado a San Francisco de Asís y símbolo de vida sencilla y unión con la naturaleza, como a la planta de acanto, cuyas hojas recuerdan la huella de un lobo. Esta doble referencia subraya la conexión de la familia con el territorio y su compromiso generacional.

El proyecto hunde sus raíces en la visión de Giorgio Lungarotti, pionero de la viticultura moderna en Italia y uno de los primeros en apostar por el potencial del Sagrantino para representar Umbría junto al Sangiovese. Tras su fallecimiento en 1999, sus hijas Chiara y Teresa han continuado el legado familiar, buscando llevar el vino de Montefalco a una nueva frontera estilística, alejada de la rusticidad y centrada en la elegancia y el placer inmediato.

Chiara Lungarotti, directora general de la empresa, explica que el Sagrantino es una variedad difícil de domar, pero que puede ofrecer grandes satisfacciones. Gracias a una gestión rigurosa de los taninos desde el viñedo, los vinos resultan equilibrados y agradables incluso en su juventud.

Junto al Sagrantino, Tenuta Brancalupo apuesta también por el Trebbiano Spoletino, una variedad autóctona milenaria que está ganando reconocimiento entre los vinos blancos italianos de nicho. El lanzamiento del Trebbiano Spoletino DOC 2024, un vino elegante, fresco y mineral, marca el relanzamiento de la bodega y amplía la gama de Montefalco, hasta ahora centrada en los tintos.

La familia Lungarotti lleva años comprometida con la certificación de sostenibilidad VIVA, convencida de que la agricultura sostenible garantiza la calidad de los vinos y el respeto al ecosistema. Esta filosofía se resume en las 5 C de la casa: campo, bodega, cultura, comunidad y continuidad. En Montefalco, tras 15 años, han decidido abandonar progresivamente la gestión ecológica del viñedo para adoptar un enfoque más sostenible que reduzca el impacto ambiental.

La bodega, situada en la parte subterránea de una villa rodeada de viñedos, ha sido rediseñada como un espacio de silencio y contemplación, en armonía con el paisaje y el espíritu franciscano de Umbría. Además, se ha concebido como un lugar para nuevas experiencias de enoturismo, orientadas a quienes buscan autenticidad y una conexión profunda con el territorio.

Tenuta Brancalupo representa así un proyecto de visión y continuidad, donde el vino es expresión de memoria, paisaje, identidad compartida y perspectiva de futuro. Lungarotti, referente en la historia del vino de Umbría, continúa su legado iniciado en la posguerra por Giorgio Lungarotti, que transformó la finca familiar de Torgiano en una bodega de éxito. El Progetto 1962, lanzado en 2025 y bautizado en honor a la primera añada de Rubesco y Torre di Giano, marca el inicio de una nueva etapa que conecta las raíces de la familia con una visión contemporánea. La apertura de Tenuta Brancalupo completa este proceso de renovación, redefiniendo la oferta vinícola y la identidad de la marca en sintonía con su herencia y los valores de la región. Entre los pilares de la empresa figuran el enoturismo y la promoción de la cultura del vino, el aceite y el patrimonio artístico, apoyados por iniciativas como el Museo del Vino (MUVIT) y el Museo del Olivo y el Aceite (MOO) en Torgiano.

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