Lunes 13 de Abril de 2026
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Rusia aplicará a partir de mayo un aumento en los derechos de importación sobre bebidas alcohólicas procedentes de países considerados “no amistosos”. La nueva tasa se situará en torno a 5€ por litro, según han confirmado fuentes del sector. Esta medida busca reforzar el presupuesto federal y proteger a los fabricantes nacionales, en un momento en el que la economía rusa afronta presiones internas y externas.
Se trata del segundo incremento en los aranceles para bebidas importadas en el último año y medio. Desde septiembre de 2024, Rusia ya aplica un derecho de importación del 20% sobre el valor aduanero, con un mínimo de 3€ por litro de alcohol puro, para productos procedentes de estos países. El nuevo aumento eleva aún más la barrera para la entrada de vinos, licores y otras bebidas extranjeras.
Productores rusos de coñac y whisky esperan beneficiarse de esta subida, tras haber sufrido una caída importante en la demanda desde principios de año. Sin embargo, tanto analistas como empresas del sector consideran que la medida tendrá consecuencias negativas para el mercado ruso de bebidas y complicará la labor de los importadores.
La agencia Alkopro Guild, especializada en análisis del sector, prevé que el incremento provocará una subida importante en los precios de la mayoría de las bebidas importadas. Esto podría traducirse en una reducción de las ventas, especialmente entre las marcas más populares. Ruslan Bragin, responsable del área de espirituosos en Fort —una gran distribuidora rusa—, señala que el aumento supondrá un encarecimiento notable para productores e importadores. Según Bragin, parte de este incremento se trasladará al consumidor final y afectará sobre todo a las bebidas importadas en los segmentos bajo y medio del mercado.
Representantes del grupo Ladoga, uno de los principales importadores rusos, anticipan que la subida de precios será generalizada aunque se producirá de forma gradual, a medida que se agoten los actuales inventarios. La empresa calcula que el mayor impacto en los precios se notará durante la segunda mitad de 2026.
Los analistas también prevén una reducción en la variedad de bebidas extranjeras disponibles en Rusia. El endurecimiento arancelario podría llevar a los distribuidores a centrarse únicamente en las marcas más conocidas y demandadas. Esto afectaría sobre todo a productos occidentales menos conocidos y económicos dentro de categorías como ginebra, licor, coñac, brandy y whisky, donde los consumidores son más sensibles al precio.
Importar alcohol a Rusia ya implica riesgos importantes. Muchas entregas se realizan a través de terceros países y requieren pago por adelantado. Con el nuevo escenario arancelario, los distribuidores podrían limitarse a importar solo las marcas con mayor demanda.
Algunos expertos consideran que este cambio puede impulsar la localización de la producción extranjera dentro del país. Se espera que algunos fabricantes busquen fórmulas alternativas para mantener su presencia en el mercado ruso a precios competitivos. Un ejemplo es Alvisa, empresa local que tiene previsto iniciar este año la producción nacional del vermut Martini bajo licencia Bacardi. Hasta ahora, Bacardi suministraba Martini desde Argentina.
En enero y febrero de 2026, las ventas minoristas en Rusia de Bacardi y Pernod Ricard aumentaron más del 20% respecto al mismo periodo del año anterior. Este crecimiento se atribuye al desarrollo tanto de las importaciones paralelas como a la producción localizada.
El endurecimiento arancelario coincide con un impulso oficial a la producción nacional de vino y una caída acusada en las importaciones. Además, algunas categorías como la cerveza importada podrían desaparecer casi por completo del comercio minorista ruso si persiste esta tendencia.
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