Lunes 13 de Abril de 2026
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El enoturismo en Italia ha experimentado un crecimiento importante en los últimos años y se ha convertido en uno de los temas principales de Vinitaly 2026, celebrado en Verona. Según los datos presentados durante el encuentro “Enoturismo en Italia, el valor de la proximidad. El viaje hacia las bodegas es la verdadera cuestión del enoturismo”, promovido por el Movimiento Turismo del Vino, este sector mueve ya 3.000 millones de euros y sigue atrayendo tanto a visitantes nacionales como internacionales.
El estudio realizado por el Centro Studi Enoturismo e Oleoturismo (Ceseo) de la Universidad Lumsa, dirigido por el profesor Antonello Maruotti, analizó una muestra de 300 bodegas asociadas al Movimiento Turismo del Vino. Los resultados muestran que la presencia de turistas extranjeros alcanza entre el 35% y el 40%. Sin embargo, menos del 10% de los 104 millones de turistas extranjeros que visitaron Italia en 2025 acudieron a una bodega. La demanda existe, pero las dificultades para acceder a las bodegas limitan el desarrollo del sector.
Uno de los principales problemas identificados es la accesibilidad física a las bodegas. El informe señala que el 65% de las bodegas del norte de Italia no explica en su página web cómo llegar utilizando trenes, autobuses o taxis. En el centro del país este porcentaje es del 59% y en el sur e islas del 56%. Como consecuencia, la totalidad de los visitantes llega con vehículo propio. El uso de autobuses turísticos es más frecuente en el centro (50%) y sur-islas (48%), mientras que en el norte se sitúa en el 32%. El sur destaca por organizar transporte privado para los visitantes: lo hace el 21% frente al 13% de media nacional.
El coste para llegar a las bodegas también supone un obstáculo. En el sur e islas, el 17% de los visitantes gasta más de 200 euros para llegar a la bodega desde la estación o aeropuerto, mientras que en el centro esta cifra es del 7%. El rango más habitual de gasto está entre los 50 y los 100 euros: lo paga el 37% de los visitantes en el norte, el 34% en el centro y el 36% en las islas. Desde los aeropuertos, este gasto afecta al 59% de los visitantes en las bodegas del norte, al 38% en las del centro y al 36% en las del sur-islas. Solo un 21% logra gastar menos de 50 euros en transporte privado en estas regiones.
La conexión con operadores turísticos locales es otro aspecto pendiente. Más de la mitad de las bodegas italianas no cuenta con operadores locales que ofrezcan visitas organizadas. En el centro del país hay una excepción: un 38% sí dispone de estos servicios. Los datos muestran que los propios productores tampoco suelen enviar propuestas o experiencias a agencias turísticas: solo un tercio lo hace más de una vez al año en el centro, mientras que en otras zonas la cifra es menor.
En cuanto a la procedencia geográfica de los visitantes, durante 2025 se registró un aumento generalizado. El 63% de las bodegas del norte informaron haber recibido más visitantes respecto al año anterior; esta cifra fue del 50% en el centro y del 67% en sur-islas. La internacionalización es mayor en el centro, donde el 46% de las bodegas recibe más del 50% de turistas extranjeros; esta proporción baja al 31% en sur-islas y al 15% en el norte.
El estudio también analiza la importancia económica del sector para las bodegas. Las ventas directas y los canales horeca son los principales motores económicos, superando a la gran distribución y al comercio electrónico. La compra directa durante la visita o mediante envío representa la mayor parte del ingreso turístico.
Durante la presentación, Gianmarco Mazzi, Ministro italiano de Turismo, subrayó que el enoturismo permite vender vino directamente y reduce costes para las bodegas. Además, señaló que cada visitante puede atraer a otros gracias al boca a boca y que este tipo de turismo ayuda a distribuir mejor los flujos turísticos fuera de las ciudades más saturadas.
Violante Gardini Cinelli Colombini, presidenta del Movimiento Turismo del Vino, insistió en la necesidad de adaptar el lenguaje utilizado durante las visitas para centrarse más en los aspectos diferenciales y menos en cuestiones técnicas sobre producción.
Barbara Ferro, directora general de Veronafiere, explicó que iniciativas como “Vinitaly Tourism” buscan poner en valor la experiencia personal ligada al vino y facilitar su promoción digital.
El informe concluye que para seguir creciendo es necesario mejorar la accesibilidad física colaborando con operadores locales para reducir la dependencia del coche privado; aumentar la visibilidad digital explicando claramente cómo llegar a cada bodega; y reforzar las sinergias productivas siguiendo modelos como el del centro italiano donde se comunican experiencias varias veces al año a agencias turísticas. Todo ello con el objetivo final de convertir la intención de visitar una bodega italiana en una experiencia real para cualquier persona interesada desde cualquier lugar.
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