El sector británico del alcohol reclama una rebaja fiscal por el desplome de las ventas

Las patronales del vino y los destilados afirman que el impuesto recauda menos pese a las últimas subidas

viernes 11 de septiembre de 2026

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El sector británico del alcohol reclama una rebaja fiscal por el desplome de las ventas

Las patronales británicas del vino, los espirituosos y el whisky han pedido al Gobierno del Reino Unido una rebaja del impuesto especial sobre el alcohol antes del presupuesto de otoño, después de que las ventas de espirituosos hayan caído un 15,3% en tres ejercicios y de que la recaudación de este gravamen en 2025/26 quedara por debajo de la obtenida en 2022/23. La petición recibió este viernes, 11 de septiembre, el apoyo público del ministro principal de Escocia, John Swinney.

El dato central lo aporta la Wine and Spirit Trade Association (WSTA), la mayor asociación comercial de bebidas del país. La organización sostiene que, desde el ejercicio 2022/23, el volumen vendido de espirituosos en Reino Unido ha bajado un 15,3%. En el mismo periodo, el vino tranquilo ha cedido un 8% y el vino generoso más de un 22%.

La WSTA atribuye ese retroceso a varias subidas fiscales encadenadas. Cuando entró en vigor el nuevo régimen de impuestos especiales en 2023, el gravamen sobre los espirituosos subió más de un 10% y el aplicado a la gran mayoría del vino tranquilo vendido en Reino Unido aumentó al menos un 20%. Después llegaron otras dos alzas y, en el caso del vino, un sistema ligado a la graduación alcohólica.

Pese a ello, la asociación afirma que el Tesoro recaudó menos por impuestos especiales sobre el alcohol en 2025/26 que en 2022/23. Para la WSTA, esa evolución contradice las previsiones de la Office for Budget Responsibility, el organismo cuyas estimaciones usa el Tesoro para calcular el efecto de los cambios tributarios. Las cifras difundidas por las organizaciones son variaciones porcentuales y recargos por botella; no incluyen litros comercializados ni el importe total de la recaudación.

La discusión se produce además antes del presupuesto previsto para octubre. Si el Gobierno mantiene la actualización del impuesto conforme al índice de precios minoristas, la WSTA calcula una subida del 2,9%. Esa revisión no está aprobada por ahora. Con esa referencia, la patronal estima que el impuesto aumentaría en 10 peniques por una botella de prosecco, en 11 peniques por una botella de vino tinto y en 31 peniques por una botella de ginebra.

Miles Beale, director ejecutivo de la WSTA, sostiene que nuevas subidas dañarían a empresas y consumidores en un momento de presión sobre los márgenes. La organización añade que el sector da empleo a más de 400.000 personas en Reino Unido y que un 60% de esos puestos se concentra en la hostelería. La patronal vincula también su petición a otros gastos que soportan las empresas, como las tasas empresariales, el aumento de los desembolsos laborales y nuevas cargas sobre envases.

La WSTA defiende que una rebaja del impuesto ayudaría a recuperar ventas, aliviaría las subidas de precios al consumidor y podría elevar los ingresos públicos. Para apoyar esa tesis, recuerda que la Oficina Nacional de Estadísticas situó en 981.000 el número de jóvenes de 16 a 24 años que no estudiaban ni trabajaban entre abril y junio de 2026, 26.000 más que un año antes, y presenta a la hostelería como una fuente de empleo que conviene proteger.

A esa presión se ha sumado la Scotch Whisky Association (SWA), que representa a la industria del whisky escocés. Tras reunirse este viernes, 11 de septiembre, con el consejo de empresas asociadas a la SWA, Swinney pidió al Gobierno británico que apoye al sector con una rebaja del impuesto sobre los espirituosos en el próximo presupuesto. El dirigente escocés afirmó que las alzas tributarias han añadido presión a productores grandes y pequeños.

La SWA sostiene que cerca del 70% de los espirituosos británicos se produce en Escocia y que estas bebidas aportan el 38% del beneficio total de la hostelería. La asociación añade que la subida acumulada del 17% en el impuesto especial durante los últimos tres años ha coincidido con una caída de la recaudación del Tesoro y ha agravado los problemas de productores y de su cadena de suministro, desde los agricultores que cultivan cereal hasta los bares y restaurantes que sirven whisky y cócteles.

La patronal del whisky también sostiene que el sistema actual grava el whisky escocés y otras bebidas espirituosas hasta cuatro veces más que la cerveza, la sidra y el vino. Según su director ejecutivo, Mark Kent, una rebaja fiscal daría margen a las destilerías para invertir, ampliar actividad y mantener empleo. La organización sitúa su petición en un periodo en el que el sector aún acusa más de seis años de inestabilidad en sus mercados de exportación, aunque valora las mejoras de acceso comercial registradas durante 2026 en destinos como Estados Unidos e India.

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