Miércoles 09 de Septiembre de 2026
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Estados Unidos cerrará desde el próximo 29 de septiembre la entrada de una larga lista de bebidas alcohólicas procedentes de Canadá. Donald Trump firmó este martes, 8 de septiembre, una proclamación que cambia el recargo adicional del 50% aplicado hasta ahora a muchos de esos productos por una prohibición de importación para las partidas incluidas en un anexo oficial. La medida entrará en vigor a las 00.01 horas del Este.
La Casa Blanca sostiene que Canadá mantiene e incluso ha ampliado un trato discriminatorio contra el comercio estadounidense de bebidas alcohólicas. En la proclamación, Washington afirma que autoridades canadienses han vetado la compra, la distribución o la venta minorista de bebidas de Estados Unidos, sin aplicar restricciones equivalentes a productos de otros países.
El giro llega después de varias decisiones encadenadas en menos de dos meses. El 20 de julio, Trump activó al amparo de la sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 un recargo adicional sobre ciertos productos canadienses para compensar, en la posición del Gobierno estadounidense, ese perjuicio comercial. El 18 de agosto, la Casa Blanca suspendió durante tres días la entrada en vigor de ese recargo tras asegurar que Canadá había mostrado voluntad de retirar esas medidas. Washington afirma que Ottawa rompió ese compromiso el pasado 21 de agosto y dejó de negociar de buena fe, por lo que el gravamen volvió a aplicarse a las 00.01 horas del Este del pasado 22 de agosto.
La nueva proclamación añade otro argumento para endurecer la respuesta. La Casa Blanca cita de forma expresa que Saskatchewan anunció el pasado 27 de agosto un gravamen adicional del 50% sobre las bebidas alcohólicas de Estados Unidos, con entrada en vigor este martes, 8 de septiembre. Washington recuerda que esa provincia era una de las dos que, cuando se firmó la primera proclamación y cuando empezó a regir el recargo estadounidense, no habían prohibido por completo las bebidas de Estados Unidos.
El anexo adjunto a la orden presidencial va más allá del whisky canadiense y de otros destilados. La prohibición alcanza partidas de cerveza, vino espumoso y vino tranquilo en distintos formatos, vermú, sidra, vino de ciruela, sake y otras bebidas fermentadas. También incluye alcohol etílico sin desnaturalizar con una graduación de al menos el 80% cuando sea para bebida.
En el grupo de espirituosos, la relación abarca whisky, bourbon, whisky de centeno, ron y tafia, ginebra y genever, vodka, licores y cordiales, bíteres, varios tipos de brandy y otras bebidas alcohólicas aptas para consumo. Entre las posiciones arancelarias afectadas figuran además pisco, singani, tequila y mezcal, junto con otras categorías clasificadas en el sistema aduanero de Estados Unidos.
La forma de presentación del producto será decisiva en muchos casos. Para numerosas partidas, quedan vetados todos los envases de hasta cuatro litros. En los formatos mayores, la prohibición se aplica cuando el producto llega en botellas, latas, cajas, barriles u otros recipientes similares destinados directamente al consumo. Ese criterio de “envasado” aparece repetido en buena parte del anexo y puede influir en la operativa de exportadores y distribuidores.
La proclamación fija además un régimen transitorio para la mercancía ya enviada. Los productos que entren en el país antes del próximo 29 de septiembre, pero que todavía no hayan sido despachados a consumo o retirados de almacén para ese fin, no quedarán bajo la nueva prohibición: seguirán sujetos al recargo del 50% aprobado en julio y aplicado desde el pasado 22 de agosto.
La ejecución recaerá en la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, en coordinación con el Tesoro, el Departamento de Comercio y el representante comercial estadounidense. El texto autoriza a Aduanas a dictar normas, instrucciones y aclaraciones técnicas para aplicar la prohibición y, si fuera necesario, ajustar la clasificación arancelaria mediante avisos en el Registro Federal, incluidas correcciones de carácter técnico o administrativo sobre el anexo.
La Casa Blanca no fija una fecha de finalización para la medida ni cifra el valor del comercio afectado. En la práctica, la decisión cierra el mercado estadounidense a las referencias canadienses incluidas en el anexo y obliga a los productores a detener esos envíos o redirigirlos a otros destinos, mientras importadores y distribuidores en Estados Unidos tendrán que reemplazar esas marcas por otras alternativas si quieren mantener la oferta en esas categorías.
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