Lunes 07 de Septiembre de 2026
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Septiembre abre la vendimia en la Ribera del Duero y Alba en Ribera sitúa ese momento en el centro de su trabajo anual en Olmedillo de Roa, en la provincia de Burgos. La bodega, vinculada a la familia Abiega, cultiva 18 hectáreas de viñedo ecológico a 860 metros de altitud y mantiene una recogida manual de la uva. Su criterio, según explica la propia empresa, es que entre el corte y la llegada al depósito no pasen más de 90 minutos, con la idea de preservar la frescura y la expresión aromática del fruto.
La finca está en un municipio de 179 habitantes. La familia relata que el origen del viñedo actual se remonta a finales de los años noventa, cuando Enrique Abiega empezó a comprar parcelas hasta reunir la superficie que trabaja en la actualidad. Ese proceso se apoyó en una elección concreta de material vegetal: Tempranillo de grano pequeño, con una producción media limitada y una selección clonal adaptada a la zona.
En el viñedo, Alba en Ribera aplica una conducción en vaso elevado con postes de madera altos. La bodega sostiene que este sistema favorece la circulación de la savia, mejora la ventilación de la planta y ayuda a una maduración más regular de la uva. La plantación se hizo con un marco de 2,60 x 1,30 metros, una distancia pensada para que las cepas busquen agua y nutrientes en profundidad y desarrollen raíces más largas.
La empresa recuerda que esa forma de plantar llamó la atención de profesores y alumnos de enología de varias universidades. Más allá de ese interés técnico, la bodega sostiene que su filosofía pasa por trabajar cada cepa de forma individual, con ajustes en la poda, la carga de racimos y la fecha de recogida en función del estado de cada planta. Ese modelo exige muchas horas de campo y una vigilancia continua durante todo el ciclo vegetativo.
En la vendimia, Alba en Ribera rechaza el uso de cajas. La bodega lo considera un sistema poco eficiente y menos higiénico que otras fórmulas de transporte y afirma que su prioridad es que la uva llegue rápida y fresca a la bodega. La recogida, en cualquier caso, sigue siendo manual, con selección en campo antes de la entrada en depósito.
La producción se limita, siempre según los datos de la empresa, a unos 4.500 kilos por hectárea. El objetivo anual es dejar cinco o seis racimos por cepa, con un peso situado entre 200 y 300 gramos. Esa reducción del rendimiento forma parte de una estrategia orientada a obtener mayor concentración en la uva. La bodega añade que su viñedo ha suministrado fruta a algunas casas de referencia de la Ribera del Duero, aunque no precisa cuáles.
El cultivo ecológico es otro de los ejes del proyecto. La familia afirma que fue una de las primeras en apostar por este modelo en la denominación a finales de los años noventa. También reconoce que el arranque no fue sencillo: la falta de cuidados en parcelas vecinas, según su versión, llegó a contaminar sus viñas y obligó a asumir pérdidas económicas y a interrumpir de forma temporal el manejo ecológico. Más adelante, añade la empresa, la finca recuperó esa orientación y hoy cuenta con certificación ecológica en toda su superficie.
Las condiciones de la zona explican buena parte del perfil del viñedo. Alba en Ribera trabaja sobre suelos poco fértiles, sueltos y porosos, con presencia de calizas, arcillas y pequeñas áreas arenosas. A eso se suma una pluviometría inferior a 450 litros al año, inviernos largos y fríos, veranos secos y soleados y diferencias térmicas de hasta 20 grados entre el día y la noche. En viticultura, esa combinación suele favorecer maduraciones lentas y una mejor conservación de la acidez, dos factores que influyen en el equilibrio del vino.
La variedad principal de la finca es la Tinta Fina, nombre con el que se conoce al Tempranillo en la Ribera del Duero. La bodega asocia el comportamiento de la cepa en este terreno a bayas pequeñas, hollejos más gruesos y racimos compactos, rasgos que suelen aportar más materia colorante, tanino y capacidad de guarda. También vincula esa respuesta de la planta al estrés hídrico y a la baja fertilidad natural del suelo.
De vendimias anteriores han salido las dos referencias con las que Alba en Ribera está presente en el mercado. Alba Desde Zero se elabora con 100% Tempranillo y pasa nueve meses en barricas de roble francés de 225 litros. Alba Sin Prisas, también 100% Tempranillo, permanece un mínimo de 12 meses en una selección de barricas de roble francés. La bodega presenta ambos vinos como el resultado de un trabajo que empieza en la viña y que concentra buena parte de sus decisiones en estas semanas de recolección.
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