Viernes 04 de Septiembre de 2026
Leído › 1091 veces

Estados Unidos aplicará un arancel del 15% al vino italiano importado, una medida que, según la Unione Italiana Vini (UIV), supondrá un impacto de 317 millones de euros para los productores italianos en los próximos doce meses. La patronal del vino italiana añadió que el efecto no se limitará a las bodegas: sus socios en Estados Unidos, entre ellos importadores, distribuidores y restauradores, podrían perder cerca de 1.700 millones de dólares en ingresos.
La confirmación llegó este jueves, 3 de septiembre, después del nuevo marco comercial pactado entre Washington y Bruselas tras el acuerdo político cerrado a finales de julio por dirigentes de ambos bloques, entre ellos Ursula von der Leyen y Donald Trump. La declaración conjunta difundida el 21 de agosto fijó que la mayor parte de las exportaciones de la UE, incluidos sectores como el automóvil, los fármacos, los semiconductores y la madera, quedarán sujetas a un arancel máximo del 15%.
El vino no logró esa excepción. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, admitió que no prosperaron las gestiones para dejar fuera de los nuevos gravámenes al vino, los espirituosos y la cerveza, aunque señaló que ambas partes mantienen abierta la puerta a nuevas conversaciones sobre estos productos, además del acero y el aluminio.
Lamberto Frescobaldi, presidente de UIV, calificó de “muy difícil” la perspectiva para la segunda mitad del año y confió en que la negociación permita cambios. Frescobaldi pidió una respuesta conjunta de los productores italianos y de sus socios estadounidenses para intentar frenar los aranceles y proteger la actividad en ambos países. Paolo Castelletti, secretario general de la misma organización, reclamó además al Gobierno italiano apoyo para reforzar la promoción del vino en Estados Unidos y recordó que el volumen exportado ya cayó casi un 4% en los cinco primeros meses de este año.
La patronal italiana advierte de que la factura puede aumentar si continúa la debilidad del dólar. En ese supuesto, las pérdidas para los productores italianos podrían elevarse hasta 460 millones de euros en un año. UIV también calcula que el 76% de todas las botellas italianas enviadas a Estados Unidos el año pasado, 366 millones sobre un total de 482 millones, queda muy expuesto a la nueva tasa.
Entre las categorías con mayor dependencia del mercado estadounidense figuran el Moscato d’Asti, con un 60% de sus exportaciones dirigido a ese país; el Pinot Grigio, con un 48%; el Chianti Classico, con un 46%; los tintos toscanos con denominación de origen protegida, con un 35%; los tintos piamonteses con denominación protegida, con un 31%; el Brunello di Montalcino, también con un 31%; y el Prosecco, con un 27%.
UIV ya había calculado en julio el efecto en el precio final. Una botella italiana que sale de bodega a cinco euros se vendía hasta ahora por unos 11,50 dólares en una tienda de Estados Unidos. Con el nuevo arancel y la evolución del tipo de cambio, ese precio se acerca a 15 dólares. En restauración, donde los márgenes son mayores, esa misma botella podría situarse en torno a 60 dólares para el cliente.
Italia parte con más exposición que otros grandes exportadores europeos porque envía a Estados Unidos el 24% del valor total de su producción vinícola, frente al 20% de Francia y el 11% de España. A ello se suma que una parte amplia de sus ventas se concentra en gamas de precio bajas, donde el consumidor suele reaccionar antes a las subidas.
La decisión puede alterar el flujo comercial entre Estados Unidos y la UE en bebidas alcohólicas. Para bodegas, importadores y distribuidores, el nuevo arancel presiona los márgenes y puede llevar a revisar precios, promociones y volúmenes de compra en un mercado que resulta básico para el vino italiano. Ese mismo movimiento puede extenderse a otras categorías si no hay cambios en la negociación.
Federvini, otra de las grandes asociaciones italianas del sector, lamentó por boca de su presidente, Giacomo Ponti, que el acuerdo no reconociera al vino y a los espirituosos como sectores estratégicos en la relación transatlántica. A su juicio, ambos productos siguen fuera de las exenciones pese a su peso comercial y su proyección internacional.
El impacto no se limita al vino. Las estimaciones difundidas por el sector agrario italiano sitúan en 140 millones de euros el posible golpe para el aceite de oliva y en 74 millones para la pasta, además de daños para los elaborados de cerdo y los lácteos. En conjunto, las pérdidas para la industria agroalimentaria italiana en su negocio anual con Estados Unidos podrían alcanzar 1.000 millones de euros.
Las organizaciones Coldiretti y Filiera Italia mostraron su malestar porque el vino quedara dentro de la lista de productos gravados y alertaron también sobre los estándares de seguridad alimentaria si Europa abre más su mercado a productos estadounidenses sujetos a normas menos exigentes. Mientras continúan los contactos entre Washington y Bruselas, el sector del vino italiano trata de sostener su posición comercial en uno de sus principales destinos exteriores bajo un nuevo marco arancelario.
Leído › 1091 veces