Jueves 27 de Agosto de 2026
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Marimar Estate celebra en 2026 su 40 aniversario en el Russian River Valley, en el condado de Sonoma, donde Marimar Torres plantó en 1986 las primeras cepas de chardonnay del viñedo Don Miguel. La propiedad, situada en Green Valley y bautizada en honor a su padre, cumple cuatro décadas de actividad como bodega familiar y mantiene una línea de elaboración basada solo en uva de sus propias fincas.
La compañía explica que muchas de aquellas vides siguen en producción y dan una uva de gran calidad. La bodega considera que esa continuidad, poco habitual en plantas de esa edad, responde tanto a las condiciones del lugar como a una forma de trabajar la viña apoyada en criterios de sostenibilidad.
Antes de asentarse en California, Marimar Torres dedicó más de un año a buscar la finca que mejor encajara con su proyecto. La propietaria recuerda que tuvo que elegir entre una propiedad en Napa Valley y otra de mayor tamaño en Russian River Valley. Finalmente optó por el condado de Sonoma por su clima más fresco, por la niebla que llega desde la costa y porque, según le aconsejaron, era una zona adecuada para variedades de inspiración borgoñona.
“Después de un año y medio buscando, encontré la propiedad perfecta: fresca y muy adecuada para variedades borgoñonas”, afirma Marimar Torres. La empresaria añade que entonces apenas había viñedos alrededor de la finca, aunque con el paso del tiempo comprobó que la elección había sido acertada.
Dos años después de plantar chardonnay, la bodega incorporó pinot noir con una densidad de plantación alta y siguiendo un modelo europeo, una práctica poco frecuente entonces en California, según informa la empresa. Ese arranque definió la orientación de una casa fundada por Marimar Torres, cuarta generación de la familia española del vino Torres.
A lo largo de estas cuatro décadas, Marimar Estate ha pasado de un único viñedo de chardonnay a una estructura que trabaja exclusivamente con fruta propia. En la actualidad cultiva unas 30 hectáreas con un equipo de viñedo a tiempo completo repartido entre dos propiedades situadas en Russian River Valley y West Sonoma Coast.
En esas fincas produce chardonnay, pinot noir, albariño, godello y tempranillo. La bodega señala que todos sus vinos proceden únicamente de sus viñedos, una decisión que vincula el crecimiento del proyecto al control directo de la tierra y de la materia prima.
Marimar Estate cuenta con certificados de sostenibilidad tanto en la bodega como en los viñedos desde 2017. La empresa añade que también las casas de la propiedad se abastecen con energía solar, una medida que enmarca dentro del compromiso ambiental de la familia.
La firma asegura además que sus vinos han recibido varios reconocimientos en publicaciones especializadas, entre ellos diversas puntuaciones por encima de los 95 puntos. La bodega sitúa esos resultados dentro de la evolución de un proyecto que ha reforzado su presencia en la costa de Sonoma sin abandonar la gestión familiar.
El aniversario coincide con una nueva etapa interna. Marimar Estate informa de que Cristina Torres, directora general, representa a la siguiente generación al frente del proyecto vitivinícola, en un relevo con el que la empresa busca dar continuidad al modelo familiar con el que nació la finca de Green Valley.
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