Viernes 21 de Agosto de 2026
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Irlanda aplica el segundo impuesto especial más alto sobre el alcohol entre los países de la UE y el Reino Unido, solo por detrás de Finlandia, de acuerdo con una investigación elaborada por el economista Anthony Foley, de DCU, por encargo del Drinks Industry Group of Ireland (DIGI), difundida este viernes, 21 de agosto.
El estudio sitúa a Irlanda en el segundo puesto si se suman los gravámenes sobre cerveza, bebidas espirituosas y vino. Al desglosar por categorías, el vino ocupa el segundo lugar entre la UE y el Reino Unido, mientras que la cerveza y las bebidas espirituosas quedan en tercera posición.
Los datos recogen diferencias amplias con otros mercados europeos. Una pinta de cerveza servida en un pub irlandés soporta un impuesto especial de 0,55 euros, frente a 0,05 euros en España y Alemania.
En el caso del whiskey, un producto asociado a la producción irlandesa, una botella de 70cl paga 11,92 euros de impuesto especial en Irlanda. Esa cantidad representa más de la mitad del precio que abona el consumidor, frente a 2,69 euros en España y 3,65 euros en Alemania.
La misma pauta aparece en el vino. Una botella estándar comprada en una tienda minorista irlandesa tiene 3,19 euros de impuesto especial dentro de un precio final de 11 euros. Si se añade el IVA, que asciende a 2,06 euros, el 48% del precio total, 5,25 euros, va directamente a la Administración.
En bares y restaurantes, la carga fiscal sobre una copa de vino de 8,50 euros es algo menor en proporción, pero sigue siendo elevada. La suma del impuesto especial, 0,80 euros, y del IVA, 1,59 euros, deja un total de 2,39 euros en tributos por cada consumición.
La comparación con otros países también es amplia en el vino. Catorce países europeos no aplican ningún impuesto especial a esta bebida, entre ellos España, Portugal, Italia, Alemania y Grecia. Francia, por su parte, cobra 0,01 euros por una copa estándar.
Anthony Foley, profesor emérito asociado en DCU, afirma que el objetivo del trabajo era medir de forma objetiva el nivel del impuesto especial irlandés frente al de otros países europeos. A su juicio, los resultados muestran con claridad que Irlanda mantiene en 2026 una fiscalidad sobre el alcohol muy alta en relación con la gran mayoría de esos mercados.
DIGI vincula esa presión fiscal con el cierre de pubs registrado en Irlanda en los últimos años y reclama al Gobierno una rebaja del 10% en el próximo presupuesto. La organización sostiene que esa reducción mejoraría la viabilidad de los establecimientos y ayudaría a que sigan cumpliendo una función social en muchas comunidades.
El secretario de DIGI, Donall O’Keeffe, sostiene que la carga fiscal sobre el alcohol en Irlanda está muy por encima de la de la mayoría de los países vecinos. Añade que, si en otro momento podía existir una justificación por el nivel de consumo, esa situación ha cambiado, ya que el consumo irlandés se ha reducido hasta niveles medios europeos. En su opinión, el efecto actual de estos impuestos es encarecer los pubs para residentes y turistas y empujar a parte del sector fuera del mercado.
O’Keeffe también relaciona esta política fiscal con daños para cerveceras, destilerías y comercios autorizados para vender alcohol. El debate tiene efectos potenciales para todo el negocio de bebidas, porque una modificación del impuesto especial en los próximos presupuestos puede trasladarse al precio final que paga el cliente y a los márgenes con los que operan pubs, distribuidores y productores de whiskey, cerveza y vino.
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