Lunes 17 de Agosto de 2026
Leído › 1024 veces

La producción agrícola de vino en Italia alcanzó en 2025 un valor de 4.603 millones de euros, un 3,1% más que en 2024, de acuerdo con las Cuentas Económicas de la Agricultura publicadas por Istat el 12 de junio. El avance se apoyó casi por completo en una mayor actividad productiva: el volumen subió un 2,9% y el índice de precios apenas varió, con un alza del 0,1%.
La cifra sitúa al vino entre los productos agrarios italianos que ampliaron su producción real durante el ejercicio. Istat atribuye el impulso principalmente al centro y al sur del país, junto con algunas zonas del norte. El instituto no reparte esos 4.603 millones por regiones dentro de esta tabla, pero sí vincula la mejora a esas áreas.
El peso del vino dentro de la agricultura italiana es relevante. Los 4.603 millones equivalen al 6,5% del valor total de bienes y servicios agrícolas contabilizado por Istat, que ascendió a 71.117 millones de euros. Dentro de las actividades de cultivo, el vino aportó algo más del 12% del total y, en los cultivos leñosos, superó el 27%, según los cálculos hechos a partir del anexo estadístico del instituto.
La comparación con 2024 permite medir mejor el avance. A partir de la tasa anual publicada por Istat, la producción agrícola de vino rondó entonces los 4.465 millones de euros. Eso deja para 2025 un aumento de unos 138 millones. La cifra es aproximada, porque el organismo italiano presenta las variaciones redondeadas a una décima, pero confirma que el incremento nominal se explica casi por entero por la mejora del volumen.
El comportamiento del vino fue mejor que el del conjunto de productos vitícolas. Esa rúbrica alcanzó en 2025 un valor de 6.328 millones de euros, equivalente al 8,9% de la producción agrícola de bienes y servicios. Su volumen aumentó un 1,6%, pero los precios bajaron un 1,5%, de modo que el valor apenas avanzó un 0,1%.
Dentro de ese grupo, el vino reunió cerca del 73% del valor total de la viticultura incluida en esta clasificación. La diferencia entre ambas partidas deja 1.725 millones de euros para el resto de productos vitícolas agrupados por Istat. Si se aplican las tasas oficiales, el conjunto vitícola añadió apenas unos seis millones de euros frente a 2024, mientras que el vino sumó alrededor de 138 millones. Por simple diferencia aritmética, las demás producciones vitícolas habrían perdido cerca de 132 millones, en torno al 7%. Istat no ofrece ese dato de forma directa y la estimación debe leerse con cautela por el redondeo de las tasas.
El 2,9% de aumento del volumen no equivale a una cifra directa de hectolitros o litros. Istat mide la variación real mediante índices de volumen, una herramienta que separa el cambio en las cantidades del movimiento de los precios. Eso permite afirmar que la producción de vino aumentó en términos reales, pero no traducir ese avance a una cantidad física concreta dentro de estas tablas.
También conviene precisar qué mide el valor de 4.603 millones. Istat lo calcula a precios básicos, es decir, la cantidad que recibe el productor, incluidas las subvenciones sobre el producto y descontados los impuestos aplicados al mismo. Esa valoración deja fuera los márgenes comerciales y de transporte facturados por separado. Por eso, el dato no equivale al precio de una botella en tienda, ni al valor de las exportaciones, ni a la facturación minorista.
El método utilizado por Istat combina cantidad y precio. Las cantidades proceden de su encuesta sobre superficies y producción de cultivos, con detalle provincial sobre superficie plantada, rendimiento medio por hectárea, producción total y producción cosechada. Los precios se obtienen a partir de una encuesta mensual sobre los productos vendidos por los agricultores, también con información provincial. El cálculo incorpora la estacionalidad, excluye los productos importados y ajusta después los precios percibidos por el productor con subvenciones e impuestos para obtener los precios básicos.
Las cuentas incluyen además algunos gastos propios de las explotaciones que elaboran y venden su vino. Entre los consumos intermedios figuran el embotellado, la comercialización del vino producido en la propia explotación y los envases ligados a la primera transformación y a la preparación para el mercado. Por ese motivo, los 4.603 millones deben leerse como valor de producción y no como beneficio, margen empresarial o valor añadido neto del negocio vitivinícola.
Istat también fija límites claros al alcance de la cifra. El instituto distingue entre la actividad dedicada al cultivo de uva y a la elaboración de vino con uvas propias, clasificada como ATECO 01.21.00, y la producción industrial, las cooperativas vitivinícolas y los vinos de mesa o de calidad producidos en regiones determinadas, que se sitúan en la ATECO 11.02.10. Esa separación impide interpretar los 4.603 millones como el valor total de todo el vino producido por la economía italiana. Una parte queda fuera de la rama agrícola y pasa a la industria de bebidas.
Esa diferencia metodológica también afecta a la comparación con la Unión Europea. Para Italia, la primera parte del informe usa las Cuentas Nacionales. Para la UE27, la referencia es la Cuenta Satélite de la Agricultura elaborada para Eurostat, que no incluye exactamente el mismo perímetro y sí incorpora como producción agrícola el vino transformado por cooperativas.
Dentro de la UE27, el valor de la producción de vino ascendió a 23.656 millones de euros en 2025, según esa cuenta satélite. El volumen aumentó un 3,2%, los precios bajaron un 2,2% y el valor terminó un 0,9% por encima de 2024. El vino aportó alrededor del 8,6% del valor de los cultivos europeos y algo más del 4% del total de la producción de la rama agrícola de la Unión. A precios corrientes, el aumento anual fue de unos 211 millones de euros, calculado a partir de la tasa publicada.
La evolución europea tuvo una composición distinta a la observada en Italia. En la UE27, el avance del volumen quedó limitado por la bajada de los precios. En la cuenta nacional italiana, el volumen creció tres décimas menos, pero el precio permaneció casi estable. El resultado fue un aumento del valor del 3,1% en Italia, frente al 0,9% de la media europea, una distancia de 2,2 puntos porcentuales explicada sobre todo por la distinta trayectoria de los precios.
Leído › 1024 veces