Viernes 14 de Agosto de 2026
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La vendimia de 2026 ha arrancado en Burdeos este viernes, 14 de agosto, con un adelanto cercano a quince días sobre la de 2025, que ya había empezado antes de lo habitual. Según informa la agencia AFP, los primeros cortes se han hecho en las parcelas destinadas a vinos espumosos, una señal de una maduración muy rápida en el viñedo bordelés.
Bernard Farges, presidente del Consejo Interprofesional del Vino de Burdeos, sitúa ese desfase en “casi quince días” respecto al año pasado. Con esos plazos, la cosecha de 2026 puede convertirse en la más temprana de la que se tiene constancia en la región, de acuerdo con los datos trasladados por la interprofesión.
La recogida comienza por las uvas destinadas a crémant de Burdeos, que representan cerca del 4% de la producción del viñedo. Son las primeras en cortarse porque este tipo de vino exige un punto de madurez y de frescura muy preciso. A partir de ahí, la entrada del resto de variedades será progresiva, en función de cada parcela.
La cooperativa Bordeaux Families, primer productor de crémant de Burdeos con tres millones de botellas, ya ha puesto en marcha su campaña. La entidad prevé movilizar a 400 vendimiadores durante tres semanas, una organización que marca el paso del inicio de la cosecha en una parte del sector.
El calendario no será idéntico en toda la zona. La fecha de recogida cambia según el suelo, la variedad y las decisiones de cada propiedad. Aun así, el adelanto se observa de forma general en el conjunto del viñedo, donde los viticultores siguen la evolución de la uva parcela por parcela para decidir el momento de entrada.
Detrás de esa aceleración está la sucesión de condiciones meteorológicas de los últimos meses. El invierno fue suave y húmedo, después llegaron temperaturas templadas y, más tarde, varios episodios de calor intenso. Esa combinación ha empujado el ciclo vegetativo de la vid y ha adelantado la maduración.
Los profesionales del sector consideran que las fechas de vendimia se han convertido en un indicador claro del cambio climático en las viñas. Parcelas que en los años noventa se cortaban a finales de septiembre pasan ahora, en algunos casos, a recogerse a finales de agosto.
Ese adelanto no significa que toda la cosecha vaya a entrar de golpe en bodega. Los productores siguen buscando el equilibrio entre azúcar, acidez y potencial aromático, por lo que las decisiones se toman parcela a parcela. La rapidez del ciclo obliga, eso sí, a una vigilancia más estrecha y a ajustar antes los equipos de trabajo.
En cantidad, la campaña apunta a volúmenes modestos. La falta de lluvia puede reducir el peso de los racimos y dejar menos producción en 2026. En cambio, el estado sanitario de la viña es “excelente”, según la interprofesión, lo que abre la puerta a una añada con buen nivel de calidad si las próximas semanas acompañan.
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