Francia aplaza las previsiones de vendimia por la incertidumbre climática en sus grandes viñedos

Calor extremo, sequía, tormentas e incendios impiden medir con fiabilidad el potencial real de la cosecha

Lunes 10 de Agosto de 2026

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Francia aplaza las previsiones de vendimia por la incertidumbre climática en sus grandes viñedos

El Ministerio de Agricultura de Francia ha aplazado la publicación de sus primeras estimaciones de la vendimia de 2026 y las traslada al próximo 8 de septiembre ante la incertidumbre provocada por las olas de calor, la sequía y otros episodios meteorológicos de las últimas semanas. Según informa AFP, el departamento no difundirá sus previsiones de comienzos de agosto, que suele publicar en torno al 7 de agosto.

El ministerio señaló a la agencia francesa que los informes remitidos por los servicios regionales coinciden en una “fuerte” e incluso “muy fuerte” incertidumbre en numerosos grandes viñedos del país. La causa, añadió, son las condiciones climáticas excepcionales registradas desde finales de junio, con calor extremo y falta de agua, a las que se suman tormentas, granizo e incendios en algunas zonas. A juicio del Gobierno francés, esos factores han alterado el desarrollo de la vid y hacen muy difícil medir por ahora el potencial real de cosecha.

La cartera de Agricultura espera tener una visión más precisa cuando disponga de las primeras observaciones de la vendimia ya iniciada en algunos territorios y de la evolución de las lluvias en las próximas semanas. Ese margen adicional de tiempo, sostiene el ministerio, permitirá evaluar con más base el estado del viñedo antes de publicar una cifra nacional.

Jérôme Despey, viticultor, presidente del consejo especializado de vino y sidra de FranceAgriMer y vicepresidente de la FNSEA, explicó a AFP que fue el propio sector el que pidió al ministerio que no difundiera unas previsiones que ahora mismo arrastran un nivel de imprecisión demasiado alto. Despey recordó que esos cálculos se apoyan en observaciones y análisis hechos a comienzos de julio y que, con el cambio brusco del tiempo desde finales de junio, los márgenes de error son demasiado amplios.

El responsable agrario precisó que, al principio del verano, se esperaba una vendimia muy adelantada, pero esa previsión no se ha cumplido por completo porque las temperaturas extremas han provocado bloqueos de maduración en parte del viñedo. Las vendimias ya han comenzado en Languedoc-Rosellón, y Despey prevé empezar de nuevo a mediados de agosto en su explotación del Hérault. En el sur del país, añadió, los productores se han ido acostumbrando a recoger la uva varias semanas antes del calendario tradicional.

La incertidumbre afecta a todas las regiones, aunque no de la misma manera. Despey citó vendimias tempranas a mediados de agosto en el este de Francia, en Borgoña, Beaujolais y también en Centre-Val de Loire. En otros lugares hay racimos dañados por la sequía, retrasos en la maduración o bayas con un peso inferior a la media.

La evolución del tiempo en las próximas semanas sigue siendo una de las claves para el sector. Despey advirtió de que las previsiones de lluvia “no son muy prometedoras” y recordó que, en esta fase, la viña necesita evitar estrés hídrico y cambios térmicos muy marcados entre el día y la noche, además de episodios de lluvia regulares. Los viticultores también temen las tormentas intensas del verano por los daños que pueden causar en los días previos a la recogida.

Otro factor que separa situaciones dentro del viñedo francés es el acceso al riego. Despey cifró en apenas un 15% la superficie del viñedo francés que cuenta con viñas irrigadas. Frente a ellas, las parcelas más expuestas a la falta de agua sufren defoliación. El dirigente agrario subrayó que esta pérdida de potencial productivo no es nueva y la vinculó a varios años de episodios de heladas, granizo, sequía y calor asociados al cambio climático.

La menor producción que se teme para 2026 llega, además, en un momento de consumo a la baja y de dificultades económicas para muchos viticultores franceses. Parte del sector ya ha tenido que arrancar viñas dentro del plan de ayudas del Gobierno para adaptar el volumen de producción a la evolución del mercado. Despey afirmó que los productores esperaban una cosecha normal porque sus gastos han subido con la guerra en Ucrania y, después, con la de Oriente Próximo, en un escenario de insumos más caros, mayores costes de producción y tesorerías muy tensionadas.

Pese a esa incertidumbre sobre los volúmenes, el estado sanitario del viñedo y la calidad de la uva ofrecen una nota más favorable. Despey aseguró que la situación es “más bien óptima” porque ha habido pocas enfermedades. En Burdeos, los grandes crus han descartado efectos del gran incendio de Gironda sobre el sabor de las uvas y mantienen la previsión de una añada 2026 prometedora.

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