Viernes 07 de Agosto de 2026
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La vendimia italiana de 2026 ya ha empezado en parcelas y distritos precoces de Oltrepò Pavese, Sicilia occidental, Franciacorta, Abruzzo, Alta Langa, Veneto y Puglia. El arranque no implica una recogida general en esas regiones. Los primeros cortes se concentran en Chardonnay, Pinot nero, Pinot grigio y otras variedades destinadas a bases espumosas o a blancos tempranos. A este viernes, 7 de agosto, la pauta común es un adelanto de entre 8 y 10 días en muchas zonas.
Franciacorta comenzó el 30 de julio y lo hizo por primera vez en ese mes, de acuerdo con su consorcio. Oltrepò Pavese había iniciado la recogida el 28 de julio. En Abruzzo se anunciaron los primeros cortes este lunes, 3 de agosto, con Pecorino, Chardonnay y otras blancas tempranas. Alta Langa fijó el inicio este miércoles, 5 de agosto, para Pinot nero y Chardonnay. Puglia abrió oficialmente la campaña ese mismo día en Leverano, con el primer corte en Salice Salentino DOP. En Veneto ya hay actividad en áreas precoces desde primeros de agosto.
La siguiente fase llegará en distintos momentos. En Marche, los primeros trabajos se esperan en la semana del próximo 10 de agosto con Pinot nero y Chardonnay para espumosos. En Prosecco DOC, la previsión apunta a un inicio entre el próximo 15 y el próximo 25 de agosto para Pinot y Chardonnay, mientras que la Glera se moverá entre agosto y septiembre. En Chianti DOCG, el calendario se sitúa en torno al próximo 10 de septiembre para Trebbiano y Vermentino, con las tintas más tarde.
No hay una previsión oficial nacional de producción. Assoenologi, ISMEA y Unione Italiana Vini han optado por no publicar su estimación previa habitual por la fuerte variabilidad meteorológica y comunicarán los datos consolidados al final de la campaña. La referencia disponible sigue siendo la producción final declarada de 2025: 44,384 millones de hectolitros. La información regional conocida apunta a una cosecha próxima a ese nivel, pero esa lectura tiene poca fiabilidad y no equivale a un aforo nacional.
Por ahora, la calidad potencial ofrece mejores señales que la cantidad. El estado sanitario de la uva es, en general, bueno y la presión de mildiu y oídio ha sido limitada. Los riesgos más citados por consorcios y organizaciones agrarias son el desequilibrio entre azúcar y acidez, la pérdida de peso en los racimos por estrés hídrico, el granizo localizado, algunas heladas tardías y focos de flavescencia dorada o mal de la yesca. El calor ha acelerado la fenología, pero en viñedos jóvenes, suelos drenantes y parcelas sin riego también puede frenar el crecimiento.
Las señales regionales dibujan un mapa muy desigual. Veneto Agricoltura sitúa la región en una línea estable o con leve descenso respecto a 2025, con buena calidad y posibles recortes del 5% al 10% en Treviso, Vicenza y Verona por falta de agua. En Prosecco DOC, las primeras referencias apuntan a una merma del 5% al 7%. En Trentino aparecen cifras divergentes: un sondeo del 30 de julio apuntó a un 0%/+2% y una actualización del 7 de agosto elevó esa banda al +7%/+8%, con el matiz de los daños por granizo en unas 250 hectáreas de Vallagarina y la presencia de flavescencia. La provincia de Bolzano se mueve entre +6% y +7%.
En Friuli-Venezia Giulia se habla de un +5% a +10%, aunque solo en viñedos con riego, por lo que esa mejora no puede extenderse a toda la región. Lambrusco, entre Módena y Reggio Emilia, aparece en línea con 2025. Chianti DOCG maneja una ligera recuperación, en torno a 900.000 quintales, con un rendimiento autorizado un 20% inferior. Maremma Toscana DOC prevé un +5% y en algunas zonas hasta un +10%. Coldiretti Marche calcula unos 870.000 hectolitros, una cifra similar a la de 2025, mientras que las 16 DOP del Istituto Marchigiano di Tutela irían algo por debajo. En Abruzzo no hay una estimación cuantitativa firme, aunque el tono general es positivo. Sannio sitúa la producción entre +5% y +10%. Puglia y Sicilia no ofrecen por ahora un dato regional sólido de volumen.
El clima explica buena parte de esas diferencias. Copernicus Climate Change Service señala que junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado en Europa, con una temperatura media terrestre de 19,14°C, 1,78°C por encima del periodo 1991-2020. Italia figuró entre las áreas más secas de lo normal y, a mediados de julio, el Observatorio Europeo de la Sequía mantenía zonas del país en vigilancia, advertencia o alerta. En Veneto, julio cerró con +2,1°C respecto a la media y un déficit de lluvia del 9%, aunque con contrastes territoriales amplios. Franciacorta acumulaba hasta el 12 de julio un 25% menos de precipitación que su referencia histórica y sufrió granizadas los días 6, 11 y 14 de mayo y el 10 de junio. Sicilia, en cambio, llegó al verano con reservas hídricas de suelo recuperadas tras un invierno y una primavera lluviosos.
La presión económica más visible no está todavía en la cantidad de uva, sino en la salida del vino ya elaborado. Los datos de Cantina Italia, elaborados por ICQRF y MASAF, muestran que el 30 de junio había en Italia 46,521 millones de hectolitros de vino, 3,704 millones de hectolitros de mosto y 55.570 hectolitros de vino nuevo aún en fermentación. El vino almacenado aumentó un 6,7% respecto al mismo mes del año anterior y los mostos, un 36,2%. Las categorías DOP e IGP suponían el 80,9% del stock, y Veneto concentraba el 24,8% del total nacional. Ese volumen de vino equivale aproximadamente al 105% de toda la producción final declarada de 2025, aunque incluye vinos en crianza y la rotación normal de existencias.
La debilidad comercial también se ve fuera de la Unión Europea. El Observatorio UIV informa de que las exportaciones italianas de vino a países extracomunitarios bajaron un 8,5% en valor en el primer cuatrimestre, con una caída del 15,4% en Estados Unidos, aunque abril registró una mejora mensual. ISMEA añade otra presión: en julio, el índice de precios en origen del vino cayó un 9,6% interanual y, en los vinos comunes, el descenso fue del 20,3%. Al mismo tiempo, en junio los costes medios de producción del vino subían un 4,7%. La combinación reduce márgenes y ha llevado a varias denominaciones y regiones a limitar la oferta.
Entre esas medidas figura Prosecco DOC, con una habilitación temporal capaz de aportar hasta 300.000 hectolitros, pero acompañada de almacenamiento obligatorio de parte de la producción, desvío de excedentes de Glera a usos no vínicos y un rendimiento máximo uva-vino del 75%. En Delle Venezie Pinot grigio se ha reducido el máximo de 18 a 16 toneladas por hectárea y se ha ordenado almacenar la franja superior de producción. En Brunello di Montalcino, el rendimiento baja de 80 a 70 quintales por hectárea a partir de la segunda hectárea y los 10 quintales restantes podrán ir a Rosso di Montalcino o Sant’Antimo. Toscana ha aprobado además recortes para Brunello, Chianti, Chianti Classico y Toscana IGT, junto con destinos concretos para los excedentes. Estas decisiones obligan a separar tres datos que no son iguales: la cosecha física, el volumen que puede reivindicarse como DOP o IGP y el volumen que finalmente sale al mercado.
En empleo no existe un recuento oficial de vendimiadores que falten. Coldiretti sí habla de problemas para contratar personal cualificado. El adelanto simultáneo de varias zonas concentra la demanda de cuadrillas y acorta los tiempos de preparación. El último dato estructural del INPS, referido a 2024, registra 1.019.177 asalariados agrícolas, un 2,4% más que en 2023. El 36,1% tenía 50 años o más, el 22,3% menos de 30 y las mujeres representaban el 30,2%. El número de empresas con asalariados agrícolas bajó un 1,1%, hasta 167.804. Son cifras de toda la agricultura, no solo de la vendimia.
Para 2026, el Ministerio de Trabajo asignó primero 40.075 cuotas de entrada para empleo agrícola estacional y añadió otras 5.389 en abril, hasta un total de 45.464. Ese dato refleja autorizaciones, no llegadas efectivas ni contrataciones cerradas, y tampoco corresponde solo al viñedo. A ello se suman las restricciones por calor. En Emilia-Romagna, por ejemplo, está prohibido el trabajo agrícola al aire libre entre las 12:30 y las 16:00 en los días y zonas con riesgo alto hasta el 15 de septiembre. Otras regiones aplican esquemas parecidos, por lo que bodegas y explotaciones tienen que reorganizar turnos según la normativa local y el mapa Worklimate.
El diagnóstico de la campaña seguirá abierto durante varias semanas. En la segunda mitad de agosto pesará el estado real de Glera, Pinot grigio y las uvas para bases espumosas. A comienzos de septiembre se verá con más precisión el peso final de los racimos y el equilibrio entre azúcar y acidez. Después llegará la prueba de Sangiovese, Nebbiolo, Montepulciano, Aglianico y otras variedades tardías, que terminarán de fijar el volumen y el perfil de la cosecha italiana.
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