La vendimia de Estados Unidos encara una cosecha corta, temprana, muy desigual

Sin aforo nacional, California condiciona el balance por menor carga, heladas en varios estados, falta de contratos

Viernes 07 de Agosto de 2026

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Estados Unidos llega a la vendimia de 2026 sin una cifra nacional de producción y con una señal común en casi todas las zonas: el calendario va adelantado, la carga de uva es menor en muchos viñedos y la campaña es mucho más desigual de lo habitual. A este viernes, 7 de agosto, la lectura más sólida no es un volumen total en toneladas, sino una combinación de brotación y vendimia tempranas, menor potencial productivo en buena parte de la costa de California y daños por heladas en varios estados, además de una molturación comercial muy condicionada por la falta de contratos.

La próxima referencia oficial llegará el próximo 12 de agosto, cuando USDA-NASS publique una nueva edición de Crop Production. Hasta entonces no existe un aforo nacional de uva de 2026. El último dato completo corresponde a 2025 y sitúa en 5,23 millones de toneladas la uva utilizada en Estados Unidos, un 3% menos que un año antes. Ese dato, sin embargo, incluye uva de mesa, de pasa y de transformación, por lo que no sirve para medir por sí solo la vendimia de vinificación.

Con la información disponible, el escenario central apunta a una oferta nacional contenida y por debajo de una cosecha histórica normal, aunque todavía no puede asegurarse si el resultado final quedará también por debajo del ya reducido 2025. California será decisiva para esa comparación. Las zonas costeras muestran menos carga por corrimiento y racimos pequeños, pero aún falta información suficiente sobre los grandes distritos interiores y sobre cuánta uva sin comprador acabará entrando en bodega.

El precedente inmediato en California ayuda a medir el punto de partida. La molturación final de uva de vinificación bajó de 2.865.580,5 toneladas en 2024 a 2.626.154,7 en 2025, un 8,4% menos, según los datos de California Department of Food and Agriculture y USDA-NASS. La superficie vitícola estimada quedó en 540.000 acres, de los que 510.000 eran productivos, y en los doce meses anteriores se arrancaron más de 21.000 acres. A eso se suma la estimación sectorial de Terrain, que sitúa una parte de la fruta de 2025 sin recoger por falta de comprador.

En California, la secuencia agronómica está bastante definida. Un febrero cálido y un marzo muy cálido adelantaron la brotación y el crecimiento, después de un invierno y un inicio de primavera con abundante agua. Más tarde, el frío, la lluvia y el viento durante la floración redujeron el cuajado en muchos viñedos. El resultado es una campaña temprana y, en bastantes casos, ligera. Ciatti sitúa el inicio de la vendimia para espumosos en Santa Barbara el 30 de junio, mientras Napa Valley Vintners fija el 21 de julio como arranque en Napa con Chardonnay para espumoso. En Paso Robles, la bodega Tablas Creek observó el envero de Syrah el 9 de julio y veía posible empezar a cortar en torno a la semana del próximo 10 de agosto.

Sonoma resume bien la mezcla de buen estado sanitario y menos producción. Sonoma County Winegrowers habla de canopias sanas, humedad en el suelo y verano moderado, pero también de rendimientos ligeros. En Alexander Valley, algunos bloques de Cabernet se situaban en el 50%-60% de su media histórica, una referencia local que no puede trasladarse al conjunto del condado ni del estado. La California Association of Winegrape Growers recoge recortes desde moderados hasta muy severos por corrimiento en distintos viñedos. Al mismo tiempo, observaciones sectoriales en Lodi y en el Valle Central apuntan a una incidencia mucho menor, lo que impide convertir las mermas de la costa en una cifra estatal.

Ese patrón deja una posibilidad de buena calidad en parcelas sanas y de poca carga, pero también varios riesgos. Si agosto y septiembre se mantienen moderados, la fruta puede llegar con equilibrio y buena acidez. Si el calor aprieta, el azúcar puede avanzar más rápido que la madurez aromática y fenólica. A eso se añaden los picos simultáneos de madurez, la presión sobre depósitos y transporte, y una posible exposición al humo.

En el noroeste del país todavía es pronto para medir el rendimiento. Fuentes sectoriales en Washington y Oregon coinciden en que no hay una estimación pública de toneladas para 2026. En Oregon, el punto de partida es bajo: el Oregon Wine Board cifra la producción de 2025 en 96.898 toneladas, un 25% menos, y señala además una caída del 5,5% en la superficie plantada. En varias zonas del estado se espera vendimia entre principios y mediados de septiembre, con viñedos sanos y buena acidez por ahora.

El riesgo inmediato en Washington y Oregon está en la sequía y en los incendios. El Departamento de Ecología de Washington informó de varios grandes fuegos, episodios de aire insalubre y presencia de humo sobre el Columbia Basin. En Oregon, más de 30 grandes incendios se concentraban sobre todo al este del estado. Tanto el Oregon Wine Board como otras entidades del sector recuerdan que un AQI alto o humo visible no implican por sí solos un defecto de humo en la uva. Influyen la fase de maduración, la duración de la exposición, el viento y los análisis de laboratorio de cada parcela.

Texas también va adelantado y ya está en plena actividad. Texas Wine Growers sitúa el arranque del Viognier a principios de julio y describe trabajo nocturno o antes del amanecer para proteger tanto a la fruta como a los trabajadores, con temperaturas cerca de 100°F. La helada de marzo dejó fincas de Hill Country sin cosecha y otras con cargas muy cortas. High Plains presenta mejor aspecto, aunque también con recortes por sequía, helada tardía, viento y granizo. La fruta que ha sobrevivido ofrece, según el sector, una buena base de calidad, pero no existe un tonelaje estatal fiable a estas alturas.

En el este del país, Virginia y Nueva York concentran buena parte de los daños por heladas. USDA-FSA declaró 43 condados primarios y 61 contiguos como áreas de desastre en Virginia. La agencia recoge daños superiores al 30% y, en explotaciones concretas, pérdidas totales. La variación entre parcelas es muy amplia por altitud, variedad y fecha de brotación: hay viñedos casi normales y otros casi sin cosecha. Después de la helada, la sequía ha reducido la presión de algunas enfermedades, pero ha elevado el estrés de la planta y el riesgo de maduración irregular.

En Nueva York, la declaración de desastre alcanza 32 condados tras las heladas de abril y mayo, además de episodios de viento y granizo. El gobierno estatal cifra en más de 30 millones de dólares las pérdidas comunicadas, aunque esa cantidad corresponde al conjunto de las frutas afectadas y no solo a la uva. Algunas fincas del área de Finger Lakes calculan recortes cercanos al 50%, mientras otras cuentan con inventarios de la gran cosecha de 2025 y no presentan el mismo nivel de tensión. También se han registrado daños por helada en Ohio y Maryland, y en Michigan hay más presión de mildiu, oídio y black rot, aunque esos focos por sí solos no cambian la lectura nacional.

La calidad potencial de 2026 es, por ahora, mejor en términos de fruta que en términos de volumen. En parcelas sanas de California, Oregon, Texas y algunas zonas del este, la menor carga, el tamaño reducido de la baya y las noches frescas pueden favorecer concentración y acidez. Pero ese diagnóstico no equivale todavía a una valoración del vino terminado. Un episodio de calor tardío, humo, lluvia sobre fruta madura o enfermedad puede cambiar el resultado en pocas semanas. Una vendimia temprana tampoco garantiza por sí misma una campaña sobresaliente.

El mercado añade otra capa de incertidumbre. Una cosecha menor puede ayudar a recortar excedentes, pero no corrige la debilidad de la demanda. Terrain considera poco probable una mejora relevante de la demanda de uva en 2026 en California, donde siguen pesando los inventarios y unas ventas de vino flojas. En 2025, el precio medio de las operaciones entre partes no relacionadas cayó un 8%, con Napa como una de las pocas excepciones al deterioro de fondo. Silicon Valley Bank prevé que la caída del mercado se modere en 2026, aunque sitúa el suelo entre 2027 y 2028.

La distancia entre producción agronómica y molturación comercial será una de las claves de la campaña. Una uva sana puede quedarse en la viña si no tiene comprador o si la bodega no dispone de capacidad o no quiere asumir más inventario. Esa tensión ya apareció en 2025 y sigue presente en California, Washington y Texas. El comercio exterior tampoco ayuda: el Wine Institute cifra en un 78% la caída de las exportaciones estadounidenses de vino a Canadá en 2025, con una pérdida estimada de 357 millones de dólares.

En empleo, la previsión más razonable es una campaña con menos jornadas totales en los viñedos de menor carga, pero con más presión puntual en los picos de trabajo por un calendario temprano y comprimido. El programa H-2A sigue siendo básico. Hasta el 31 de marzo de 2026, el Departamento de Trabajo había certificado 254.688 puestos en Estados Unidos, entre ellos 23.506 en California y 25.368 en Washington. Son plazas autorizadas, no trabajadores efectivamente incorporados ni empleos exclusivos de vendimia. La UC Giannini Foundation sitúa H-2A cerca del 5% de la mano de obra agrícola de California y en torno al 20% del empleo medio estadounidense en cultivos. UC Davis observó en mayo temor e incertidumbre por la política migratoria, aunque todavía veía pocas pruebas de pérdidas generalizadas de producción por falta de trabajadores.

El calor y el humo elevan además los costes operativos. La vendimia nocturna, la hidratación, las pausas, los equipos de protección y el seguimiento del aire obligan a una organización más exigente. En Washington, el salario mínimo de 2026 es de 17,13 dólares por hora y el trabajo agrícola genera horas extra a partir de 40 horas semanales, según el Departamento de Trabajo e Industria del estado. Si varias zonas maduran a la vez, la factura por hora puede subir aunque el número total de jornadas baje.

Hasta que lleguen datos oficiales, los indicadores más útiles para seguir la campaña serán las temperaturas máximas y nocturnas en California durante las próximas semanas, la exposición real al humo en Columbia Valley y Willamette, la evolución de los contratos y de la uva que pueda quedar sin recoger, y la lluvia o la presión sanitaria en Nueva York, Virginia, Ohio y Michigan. La primera referencia pública para medir todo eso llegará el próximo 12 de agosto con la actualización de USDA-NASS.

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