Javier Martínez de Salinas recibe el premio internacional al mejor enólogo de tintos

El galardón cierra su etapa en Bodegas Olarra tras casi cuatro décadas en el vino

Miércoles 09 de Septiembre de 2026

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Javier Martínez de Salinas, hasta hace unas semanas director técnico del Grupo Bodegas Olarra, ha recibido el premio IWC Red Winemaker of the Year 2026, concedido por el International Wine Challenge. El galardón se entregó este martes, 8 de septiembre, en Londres, durante la cena anual de premios celebrada en el Guildhall.

La distinción llega al cierre de su etapa profesional en la empresa riojana. Martínez de Salinas se ha jubilado tras una trayectoria de casi cuatro décadas ligada al vino y después de dirigir el área técnica del grupo desde 1998, según informa Bodegas Olarra.

La entrega tuvo lugar en uno de los actos más conocidos del calendario vinícola internacional, al que acuden cada año productores, enólogos, compradores y otros profesionales del sector. En ese acto, Martínez de Salinas vinculó el premio a su manera de entender el oficio y a la labor compartida con viticultores, equipos de bodega y responsables de la compañía.

Tras recoger el galardón, el enólogo recordó una definición del vino que, a su juicio, resume su trabajo: “el fruto de la vid y el trabajo de las manos humanas”. En esa misma intervención señaló que “la naturaleza hace su parte y nosotros hacemos la nuestra” y defendió el peso de la intervención humana en la elaboración.

Martínez de Salinas situó además ese trabajo en Rioja. “La naturaleza nos ha dado un punto de partida extraordinario: el clima, los suelos, la topografía, el Ebro recorriendo el valle… Pocos lugares ofrecen unas condiciones tan adecuadas para elaborar vinos tintos destinados a la crianza. Pero la vid por sí sola no sabría hacer vino. Las personas sí”, afirmó.

Esa visión ha acompañado su trayectoria en Olarra desde su llegada en 1998. La empresa le atribuye un papel central en la evolución del área técnica durante estos años, con una selección más precisa de parcelas y zonas y con nuevas elaboraciones, sin apartarse de elementos que considera propios de la casa, como el ensamblaje, la cata y la búsqueda del equilibrio.

El propio Martínez de Salinas quiso repartir el mérito del premio. “Este premio lleva mi nombre, pero pertenece también a quienes me enseñaron a ser intuitivo en la vinificación, a ser decidido cuando hacía falta y a confiar en mis sentidos; a los viticultores, a mis compañeros y a quienes han dirigido Grupo Bodegas Olarra y han confiado en que la paciencia, temporada tras temporada, es la forma de hacer buenos vinos”, declaró.

En sus palabras también hubo una reflexión sobre el oficio del enólogo. Recordó una frase de Jacques Puisais para explicar que la elaboración del vino combina conocimiento técnico y sensibilidad: “Hacer vino es una ciencia, porque debe hacerse con precisión, y un arte, porque su propósito es emocionar nuestros sentidos”.

Durante su intervención en Londres volvió a situar el premio dentro de una trayectoria compartida. “Acepto este premio con enorme satisfacción, pero tengo que reconocer que he trabajado subido a hombros de gigantes”, dijo.

La jubilación de Martínez de Salinas ha ido acompañada de un relevo progresivo en la dirección técnica del grupo. Según la empresa, durante el último año ha trabajado junto a Diego Orío, su sucesor, con el objetivo de completar una transición ordenada. Ese periodo ha incluido una vendimia completa, el trabajo diario en bodega y el traspaso del conocimiento acumulado durante décadas.

Sobre Orío, Martínez de Salinas aseguró que “ha pisado mucho el viñedo”, que cuenta con “un gran conocimiento técnico” y que mantiene “una actitud muy cercana al campo”. También afirmó que el aprendizaje ha sido mutuo durante esta etapa de relevo: “Aunque a alguien pueda parecerle extraño, he aprendido muchas cosas de él en este tiempo que hemos estado trabajando juntos”.

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