Lunes 07 de Septiembre de 2026
Leído › 390 veces

Bodegas Campillo ha abierto el pasado 5 de septiembre un bar de vinos en sus instalaciones de Laguardia, en Álava, con el que amplía su oferta de enoturismo en plena vendimia. El espacio funciona de lunes a sábado, de 10.00 a 15.00 horas, y ofrece una carta de Piscolabis Gourmet. La empresa lo presenta como una fórmula más flexible para probar sus vinos y alargar la estancia en la bodega sin necesidad de contratar una visita completa.
La apertura llega en uno de los periodos con más actividad en Rioja Alavesa. Durante la vendimia, el movimiento en las bodegas permite al visitante ver de cerca la llegada de la uva y los primeros pasos de la elaboración. Campillo vincula el estreno de este bar de vinos a esa etapa del calendario y lo incorpora a una programación específica para septiembre y octubre.
Entre esas actividades figura ‘Del racimo a la copa’, una experiencia que también se ofrece en Bodegas Faustino en fechas determinadas de ambos meses. El recorrido permite entrar en la bodega durante la recogida de la uva, probar fruto recién vendimiado, catar mosto y conocer las primeras decisiones que marcan el perfil de la nueva añada. La visita termina con una cata de tres vinos de la casa y un pequeño almuerzo.
La bodega añade que, durante toda la campaña de vendimia, adapta sus visitas para que el público pueda comprender cómo empieza el proceso de elaboración de un vino. Ese ajuste tiene un valor añadido para el enoturismo, ya que la vendimia concentra en pocos días operaciones que en otros momentos del año no están a la vista del visitante con la misma claridad.
El nuevo espacio se integra en una bodega inaugurada en 1990 y concebida desde el principio para combinar producción y recepción de visitantes. El recorrido habitual incluye el viñedo que rodea el edificio, las zonas de crianza y el botellero. Campillo está situada en Laguardia, en el corazón de Rioja Alavesa, y forma parte del grupo Familia Martínez Zabala.
La empresa subraya que el bar de vinos busca abrir otra puerta de entrada a la marca. Frente a la visita guiada tradicional, el formato permite acudir solo a tomar una copa y acompañarla con una oferta gastronómica ligera. En una zona en la que muchas bodegas concentran su actividad de público en recorridos cerrados y horarios concretos, este tipo de espacios da más margen a quien prefiere una visita breve o improvisada.
La programación de otoño en Campillo no se limita al vino. La bodega mantiene también su línea de trabajo vinculada al arte contemporáneo a través de Campillo Creativo, donde acoge una exposición del artista asturiano Marcos Tamargo. La muestra reúne obras de distintas etapas de su trayectoria e incluye piezas realizadas con MoveArt, una técnica desarrollada por el propio autor.
Ese sistema, explica la bodega, permite lecturas distintas de una misma obra según la luz desde la que se observe. La presencia de la exposición añade un segundo foco de interés a la visita y encaja con una línea que Campillo mantiene desde hace años, la de relacionar vino, gastronomía y creación artística dentro del mismo recorrido.
Campillo está rodeada por un viñedo de 50 hectáreas a los pies de la sierra de Cantabria. Dentro de Familia Martínez Zabala, comparte grupo con Bodegas Faustino, Portia, Marqués de Vitoria, Valcarlos y Leganza. La compañía familiar suma más de 160 años de trayectoria en el sector del vino y mantiene en Campillo uno de sus proyectos más centrados en la experiencia del visitante.
Con esta apertura, la bodega refuerza su actividad en uno de los meses con más afluencia de viajeros a Rioja Alavesa. El visitante que llegue a Laguardia durante septiembre y octubre encontrará, además del recorrido habitual por las instalaciones, una oferta centrada en ver la vendimia desde dentro, catar los primeros productos de la campaña y completar la visita con arte y restauración dentro del propio recinto.
Leído › 390 veces