Francia moviliza más de 1.000 millones para salvar al campo tras una sequía histórica

Indemnizaciones y ayudas a insumos para explotaciones con pérdidas del 50%

viernes 4 de septiembre de 2026

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Francia moviliza más de 1.000 millones para salvar al campo tras una sequía histórica

El Gobierno francés ha activado este viernes, 4 de septiembre, un plan de más de 1.000 millones de euros para apoyar a los agricultores tras un verano marcado por olas de calor, sequía e incendios. La ministra de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria, Annie Genevard, presentó el paquete con dos fines: compensar las pérdidas excepcionales para evitar quiebras y reactivar la producción mediante ayuda para comprar insumos como forrajes, semillas y plantas.

El Ministerio francés de Agricultura sitúa la sequía de 2026 entre los episodios más duros de las últimas décadas. La temperatura media nacional de julio alcanzó los 24,9°C, por encima de los registros de 2003 y 1976, y el 65% del territorio sufrió una sequía inédita. Francia contabilizó restricciones de agua en 95 departamentos, de los que 79 llegaron al nivel de “crisis” en el momento más duro del verano. En muchos territorios, las pérdidas de rendimiento rondan el 50%, y en varias regiones las reservas de forraje están más de un 50% por debajo de lo habitual. El Gobierno añade que la situación económica del campo se ha deteriorado en todo el país.

La principal partida del plan corresponde al sistema de indemnización de solidaridad nacional, conocido por sus siglas ISN. Las primeras estimaciones elevan esa línea a 520 millones de euros. El Ejecutivo francés quiere acelerar los pagos y adaptar los procedimientos de reconocimiento para que las explotaciones cobren antes. En el caso de los agricultores asegurados, el techo de los anticipos de la ISN ya ha pasado del 70% al 80% del importe previsto de la ayuda, con el objetivo de llevar liquidez a las cuentas de las explotaciones en menos tiempo.

A esa dotación se suman 30 millones de euros del régimen de calamidades agrarias para cubrir pérdidas de capital no asegurables en vegetales y animales. El ministerio incluye de forma expresa entre los cultivos afectados a los perennes y a las viñas. Para el sector de bebidas, esa mención tiene un efecto directo en la viticultura: puede aliviar la falta de caja de explotaciones proveedoras de uva y ayudar a mantener la próxima campaña en zonas donde el calor y la falta de agua han golpeado con fuerza a la viña. El plan incorpora además desgravaciones locales del impuesto sobre terrenos no edificados por más de 300 millones de euros.

Francia también cambiará a partir de la campaña de 2027 el periodo de referencia utilizado para calcular las pérdidas de rendimiento. Pasará de cinco a ocho años, una modificación que, en palabras del Gobierno, permitirá reflejar mejor la repetición de episodios climáticos extremos y mejorar la indemnización. El Ejecutivo atribuye esta reforma a una negociación cerrada en Bruselas.

La segunda gran parte del programa busca poner de nuevo en marcha la producción. Para ello se crea un fondo de rearme agrario de 235 millones de euros, dirigido por los prefectos regionales y departamentales, con aplicación tanto en la Francia metropolitana como en las Antillas. Ese dinero servirá para apoyar a las explotaciones con más problemas, en especial en la compra de alimentos para animales, forrajes, semillas, plantas y otros insumos. La dotación incorpora además una línea específica para las explotaciones dañadas por los incendios de este verano. En el caso del viñedo, la ayuda a plantas y material de producción puede ser relevante para asegurar la reposición y la continuidad de la actividad en la campaña siguiente.

El Gobierno francés reforzará también la solidaridad nacional para garantizar el suministro de forraje a las ganaderías más expuestas. Las autoridades mantendrán las facilidades para mover recursos entre territorios y seguirán recurriendo a socios europeos si fuera necesario para asegurar abastecimiento. Junto a ello, la Mutualité Sociale Agricole asumirá 20 millones de euros adicionales en cotizaciones sociales agrarias durante la campaña de otoño. Las explotaciones con más problemas podrán aplazar pagos mediante calendarios individualizados, y el ministerio prevé reforzar el acompañamiento social y psicológico a los agricultores en peor situación.

El paquete incluye además alivio administrativo. Genevard ha pedido acelerar la generalización del control único para reducir inspecciones repetidas o sucesivas sobre las explotaciones. Los prefectos podrán conceder exenciones previstas en la normativa nacional y europea cuando las condiciones locales lo permitan, en especial en materia de cubiertas de suelo. El Ejecutivo entiende que parte de las obligaciones son difíciles de cumplir en un año marcado por una situación climática fuera de lo habitual.

Entre las medidas ya prorrogadas figura la ayuda excepcional para la compra de fertilizantes nitrogenados, que seguirá abierta hasta el 31 de diciembre de 2026 con una dotación de 145 millones de euros, de los que 38 millones proceden de crédito nacional. El Gobierno justifica esa ampliación por el retraso de las siembras causado por la sequía. También continuará hasta octubre de 2026 el apoyo excepcional al gasóleo agrícola no de carretera, a razón de 15 céntimos por litro, por un importe total de 106 millones de euros para acompañar los trabajos de otoño.

El ministerio añade que este plan se suma a decisiones ya adoptadas en junio y julio, como las exenciones para aprovechar antes los barbechos, el aumento del anticipo de la ISN, el incremento del adelanto de la PAC, nuevas exenciones sobre cubiertas vegetales, la apertura inmediata de capacidad adicional para el enterramiento de animales y préstamos para sistemas de ventilación en explotaciones ganaderas. También encaja con otros programas de adaptación climática reforzados este año, entre ellos el plan Agricultura-Mediterráneo, las ayudas para renovar huertos e innovar en variedades, el fondo hidráulico agrario y el programa PARSADA.

Para ejecutar el plan, el Estado mantendrá en cada departamento las células de sequía activadas desde julio, en las que participan servicios públicos, cámaras agrarias, organizaciones profesionales, la MSA, entidades bancarias y otros actores del sector. Annie Genevard ha creado además una célula nacional específica para coordinar el despliegue de las ayudas con las estructuras dirigidas por los prefectos. La ministra sostiene que la sequía de este verano golpea a la vez la tesorería de las explotaciones y la capacidad de volver a producir en 2027, y por eso el Gobierno ha decidido concentrar recursos tanto en la indemnización inmediata como en la preparación de la próxima campaña.

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